La primera semana de la NFL ya es historia, y como siempre sucede en la patada inicial, se asoman unas sorpresas por todas partes, tal como sucedió con los Cardenales, quienes llegaban al SoFi Stadium como víctimas seguras, y golpearon a los Cargadores con contundencia, les quitaron el dinero del almuerzo y regresaron al desierto riendo con satisfacción.
Los Santos estuvieron a punto de protagonizar una remontada legendaria en Detroit, y nuevamente, en un año más, hemos asimilado que no es prudente dejarse llevar por las expectativas exageradas en torno a los Vaqueros, y sólo nos queda preguntar acerca de lo que ha ocurrido tanto en Australia, como el miércoles de la semana pasada, cuando el joven Maye se equivocó al final ¿Cuáles resistirán el paso del tiempo dentro de un mes? Por lo pronto, el día de hoy, jueves 17, comienza la segunda semana de este espectáculo, con un encuentro en donde los Leones, que probablemente Dan Campbell aprendió de lo que les sucedió el domingo pasado en Ford Field, se meten al Highmark Stadium de Orchard Park, para enfrentarse a los Bills, quienes también en la primera semana, pasaron las de Caín para poder sacar la victoria en Houston frente a los Texanos.
Con el debut de Joe Brady (nada que ver con Tom) al frente de los Bills, la escuadra de Buffalo expulsó al demonio con cuernos que los ha atormentado en el estadio NRG, castigando a la temible defensa del coordinador defensivo Matt Burke con 36 puntos y 409 yardas, incluida una serie ofensiva de 96 yardas que remató en touchdown, cuando el partido estaba en juego.
Mientras que la escuadra de Detroit jugó con la falta de exactitud característica de la primera semana, aún así, lograron construir una ventaja cómoda antes de ver cómo se les iba el juego de las manos en la segunda mitad y tener que hacer un esfuerzo al máximo para asegurar la victoria en tiempo extra, y aunque no es la forma ideal de comenzar la temporada, hay que reconocer el mérito de los Leones por recuperarse de un desplome dramático, y lograr el triunfo.
Y lo que son las cosas, ya que, de los dieciséis partidos de esta semana, sólo tres encuentros serán entre equipos que no sufrieron descalabros en la patada inicial. Precisamente, el día de hoy, que ya se señaló entre Buffalo y Detroit, así como el del domingo próximo al medio día en el Campo del Soldado, con la visita de los Vikingos a Chicago, y la locura de los Cardenales en el desierto, cuando tengan hostilidades con los actuales campeones, Halcones Marinos.
El domingo por la noche, los Potros, que parece volverán a estar sin ganar, ya que se vieron muy mal en la semana uno frente a los Cuervos, y en casa, viajan a Kansas City para enfrentarse a los Jefes quienes, por primera vez en esta década, cuentan con un ataque terrestre verdaderamente temible, y si es sabido que Kenneth Walker III no registrará cifras récord en cada partido, aporta una contundencia de la que el cuerpo de corredores ahora dirigido en esta unidad por DeMarco Murray, ha carecido durante la mayor parte de la era de Patrick Mahomes.