Al inicio de la jornada seis del Apertura 2026 de la Liga MX, Santos llegaba con solo un punto en su haber, lo que habla de forma muy clara de la malísima campaña que hasta el momento ha realizado el conjunto lagunero.
Su rival en turno, Mazatlán, era el único con un torneo peor que el de los santistas, sin ningún punto sumado, aunque con mejores números en cuanto al diferencial entre goles anotados y recibidos; así que el juego contra los cañoneros parecía más que propicio para que los verdiblancos sumaran de a tres enfrentando al colero del torneo.
Pero los partidos hay que jugarlos, y una cosa es lo que se pueda suponer o esperar, y otra muy diferente lo que suceda a la hora de la verdad, sobre todo con un equipo tan inconsistente y limitado, y en tan mal momento como tristemente lo es Santos Laguna.
Los detractores de Santos, que en estos momentos son bastantes, tenían argumentos de sobra para pensar que, de acuerdo con lo mostrado por ambos equipos en el torneo, Mazatlán podría salir avante en su visita a la comarca, y utilizar al conjunto de la comarca como escalón para salir del sótano, heredándolo a los verdes.
Pero, por otro lado, los más fieles seguidores guerreros creían que era la gran oportunidad para los comarcanos de sumar su primera victoria del campeonato, pero el futbol que practica Santos es miserable, tanto que no le alcanza para maldita sea la cosa.
El once verdiblanco es un verdadero desastre, tanto en lo individual como en lo colectivo, un conjunto que perdió el espíritu, muy dispersos sus jugadores, muy errático en sus evoluciones y con muchas deficiencias técnicas individuales.
Podría seguir con la lista de deficiencias laguneras, lo que sería una clara redundancia.
Lo que sucedió este domingo en el Corona dice más que mil palabras, y se resume de manera muy fácil, Santos perdió en su propia casa ante el colero del torneo, que no había sumado ni un sólo punto.
Hoy, el peor cuadro de la competencia es Santos Laguna; pero además se lo tiene bien merecido, porque no se pueden hacer las cosas de peor manera en un equipo de futbol de primera división, que como las ha hecho Santos, y no es de ahora o del presente torneo; esto, lo hemos dicho con insistencia, viene de tiempo atrás, y las actuaciones miserables de los últimos torneos son un reflejo más que claro de la serie de pésimas decisiones que se han tomado en diferentes niveles de la institución.
A nivel directivo, nombrar presidente a un muchacho tan joven, pero, además mandarlo a esa aventura con recursos tan limitados, ha resultado, hasta el momento, un fracaso estrepitoso, pues el equipo ha venido en franco declive, los números son fríos pero muy claros.
Esto ha traído como consecuencia que, en lo deportivo, las decisiones sean fiel reflejo de la inoperancia de una directiva inexperta, pero también ignorante del verdadero manejo de un equipo de futbol de primera división.
Yo lo resumo de forma muy simplista, desde hace tiempo, a Santos le han quitado mucho más de lo que le han acercado.
Por ahora una pregunta: Seguirá Francisco Rodríguez al frente de Santos en este futbol nuestro de cada día.