Con un empate a dos goles, poco útil pero muy costoso, Santos cumplió con su visita al estadio Corregidora para enfrentar a Querétaro, en la jornada ocho del Clausura 2026 de la Liga MX.
Igualada que les salió cara a los laguneros, porque dos de sus hombres importantes, Di Yorio y Gruezo, que anotaron los goles santistas, fueron expulsados y no verán acción en el próximo juego contra Cruz Azul; pero que además, resultó de escaso rédito para los guerreros, pues el puntito sumado no le sirve de nada, y con sus triunfos, Juárez y Mazatlán se alejaron del sótano.
No podrá hacer gran cosa Omar Tapia en el presente torneo, pues carga con el pesado lastre de un plantel muy escaso en talento y calidad, pero intenta ser más ofensivo, hay más lógica en sus alineaciones y debuta jóvenes, en un afán de encontrar algo diferente que le dé resultados.
El juego del viernes, mal jugado y plagado de errores por ambos bandos, fue muy parejo y al final el empate resultó justo; sin embargo, Santos pareció tener las jugadas más claras para romper la igualdad, pero Di Yorio no supo que hacer solo frente al portero.
Santos sigue sin poder ganar como visitante; de hecho, ayer domingo, se cumplieron dos años de su última victoria, que fue precisamente ante los Gallos Blancos en el Clausura 2024, con marcador de uno por cero.
La complicada situación del conjunto de la comarca no se arregla fácilmente, pensar que con el solo hecho de cambiar al técnico todo se solucionaría, sería tanto como pensar que Omar Tapia, o cualquiera que viniera, tuvieran una varita mágica que con un toque arreglaría todos los problemas de la oncena guerrera.
El problema es más complejo, si bien está fuera de toda discusión que remover a Francisco Rodríguez era más que urgente, porque, aunque la pobreza de talento y calidad del plantel es un pesado lastre con el que tuvo que cargar, fue más que claro que él, como técnico, tampoco supo sacarle nada de provecho a las muy escasas virtudes de la plantilla.
Su idea futbolística, el parado táctico, sus alineaciones y las funciones encomendadas a sus hombres generalmente fueron equivocadas, y los resultados obtenidos hablan por sí solos.
Cambiar técnico no es lo único que necesitaba Santos, pero sí era lo más urgente, pues la llegada de un nuevo estratega casi siempre viene acompañada de una fuerte sacudida al interior del vestidor y el discurso del nuevo timonel puede refrescar la mentalidad de los jugadores; pero en el caso muy particular de Santos tiene que venir acompañada de otras medidas, comenzando con una verdadera autocrítica.
No se puede ser simplista y solo decir que el problema es que se ha perdido la identidad y el compromiso, eso puede ser cierto, pero también lo es la deficiente gestión deportiva, ¿dónde quedó el espléndido “scouting” del que hacía gala Santos? y que trajera jugadores como Benítez, Djaniny, Gorriarán, Torres o Brunetta, por mencionar algunos; sin olvidar las pésimas inversiones en jugadores que resultaron verdaderos petardos.
Santos deberá retomar las buenas gestiones deportivas que llevaron a la institución lagunera a ser un ejemplo en este futbol nuestro de cada día.