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SANTOS ROMPE SU MALDICIÓN: 737 DÍAS DESPUÉS, LOS GUERREROS VUELVEN A GANAR DE VISITA

ARMANDO NAVARRO LÓPEZ

El Estadio Caliente fue escenario la noche del domingo 8 de marzo de un partido que quedará grabado en la memoria de los aficionados de Santos Laguna.

Tuvieron que pasar 737 días para que los Guerreros volvieran a ganar fuera de casa, y lo hicieron de la manera más dramática posible: con un gol en tiempo de compensación que silenció a la afición tijuanense y desató el festejo del banquillo santista.

Durante la primera mitad, ambos equipos protagonizaron un duelo parejo, con llegadas en ambas áreas, pero sin contundencia frente al arco.

Santos generó llegadas de peligro principalmente con Lucas Di Yorio y Ezequiel Bullaude, mientras que Tijuana respondió con intentos de Kevin Castañeda y Mourad El Ghezouani.

El 0-0 al descanso reflejaba fielmente un encuentro de mucha lucha y poco fútbol vistoso.

El primer gol del partido cayó a los 53 minutos por parte de Bullaude, quien aprovechó un preciso centro de Di Yorio para poner el 0-1 y darles ventaja a los laguneros.

Al 59’, el panorama se abrió todavía más para los visitantes cuando Porozo fue expulsado y dejó con diez hombres a los Xolos. Sin embargo, lejos de derrumbarse, Tijuana reaccionó con carácter; y al 72’, Alejandro Gómez, recién ingresado al campo, sorprendió con un disparo fuerte y preciso, pegado al palo derecho, para establecer el 1-1 y devolver la esperanza a los perros de la frontera.

Lo que siguió fue de infarto, Santos insistió con remates de Di Yorio, Javier Güémez y el propio Bullaude, mientras que Tijuana también buscó el gol con llegadas de Ignacio Rivero y Kevin Castañeda, pero sin conseguir los frutos esperados.

Al minuto 97, Di Yorio anotó para la aparente alegría de Santos, pero el VAR anuló el tanto por fuera de lugar, pero esto solo sería el preludio de lo que llegaría un poco más tarde; aunque todo parecía que la maldición visitante se prolongaría un partido más.

Pero el fútbol guarda sus mejores momentos para el final, y al minuto 90+10, Alberto Ocejo aprovechó un balón dentro del área y definió con la derecha a corta distancia, tras una asistencia de Javier Güémez, marcando el 2-1 definitivo.

Y como si se necesitara añadir más aderezo al platillo, el tanto del triunfo guerrero, anotado a los 90 minutos, 9 segundos y 57 centésimas, quedó registrado como el gol más tardío del Clausura 2026.

Los jugadores laguneros, cuerpo técnico y banca, celebraron en grande la conquista realizada, se rompía la maldición, se acababa la malaria que había acompañado a Santos por más de dos años; y la oncena de la comarca se sacudía una presión que hacía más pesada la losa que ha venido cargando desde varios torneos atrás, causada por una serie de malas decisiones de la oficina, que se han reflejado patentemente en el funcionamiento del equipo en la cancha.

Con este resultado, los Guerreros regresan a la Comarca Lagunera con los tres puntos y un envión anímico Santos que podría ser el punto de quiebre de un torneo que hasta ahora los tiene como coleros.

La hazaña del domingo la noche fue para recordar en este futbol nuestro de cada día.

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