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OTRA tarde para olvidar Y un torneo para reflexionar

ARMANDO NAVARRO LÓPEZ

OTRA tarde para olvidar Y un torneo para reflexionar

La derrota de Santos Laguna ante Chivas por 3-0 en el Estadio Akron no fue una sorpresa despues de lo que habían venido haciendo los Guerreros en este Clausura 2026; fue, más bien, la confirmación de todo lo que se ha visto jornada tras jornada: un equipo sin pies ni cabeza, muy mal parado, sin recursos ofensivos reales y con una fragilidad defensiva que se refleja con nitidez en la cantidad de goles recibidos en el presente torneo.

Los verdiblancos se quedaron lejos de competirle a uno de los mejores equipos del certamen y pasaron una tarde muy complicada ante Guadalajara, en un partido que llegó en un momento de aparente alivio anímico para los de La Laguna -Santos venía de romper una sequía de 737 días sin ganar de visitante, al superar a Tijuana en la jornada 10- pero ese resultado positivo no alcanzó para despertar un equipo que, mal armado, sigue sin encontrar su rumbo.

Algún jugador santista reconocía, previo al encuentro, la calidad del rival y apostaba por la intensidad y la disciplina táctica como herramientas para competir, pero esto nunca se materializó sobre el terreno de juego.

A lo largo del partido, Santos fue un fantasma, los laguneros nunca incomodaron a Chivas, que controló el partido con comodidad desde los primeros minutos del primer tiempo, en el que la única ofensiva de peligro destacable de los santistas llegó al minuto 18, cuando Villalba disparó desde fuera del área y el balón se fue arriba de la portería tapatía, una acción aislada que ilustra perfectamente el escaso aporte ofensivo lagunero en esa primera mitad del encuentro.

Antes del minuto 32, Chivas ya ganaba 2-0, mientras que Santos no fue capaz de perturbar de manera real al portero rojiblanco durante los primeros 45 minutos, en los que el ataque verdiblanco fue escaso, impreciso y sin continuidad.

El primer gol de Chivas fue un retrato muy nítido de la precariedad defensiva santista: el "Piojo" Alvarado sacó un fogonazo a quemarropa que Acevedo rechazó, pero en el rebote "La Hormiga" González, sin quien le estorbara, solo empujó el balón para el 1-0 de Chivas; una defensa bien plantada no permite ese tipo de segundas jugadas dentro del área propia.

Para el complemento, Santos salió con dos cambios y con la necesidad de acortar distancias, pero su propuesta siguió siendo difusa y confusa, por lo que el descuento era un mero espejismo; y ante la gran superioridad rojiblanca, el cuadro de la comarca cayó en la desesperación y recurrió al juego rudo ante la incapacidad de responder con futbol.

Las amonestaciones a Bullaude y Gruezo al inicio del segundo tiempo reflejan esa desesperación, y antes de 5 minutos, Santos ya sumaba dos jugadores amonestados, una señal clara de la tensión y el desorden en el que operaba el equipo lagunero.

La falta de peso ofensivo de Santos fue evidente a lo largo de todo el encuentro, en ningún momento generó una situación clara de gol, y los intentos de Di Yorio, si bien buscaron movimiento entre líneas, nunca encontraron el apoyo colectivo necesario para comprometer la retaguardia rojiblanca.

El equipo de La Comarca careció de recursos en su línea de gestación, que no tuvo la capacidad necesaria para generar oportunidades para sus delanteros, que fueron una línea de ataque estéril que no solo no anotó, sino que raramente inquietó.

Carlos Acevedo, de nuevo el mejor jugador de Santos, evitó que la derrota fuera más abultada, pues contuvo con solvencia varias ofensivas rivales; pero no podía, él solo, resolver los problemas de un bloque defensivo con tantas grietas.

El contexto lo dice todo, con esta derrota, Santos se quedó con cinco unidades y sigue en el fondo de la tabla de posiciones, acumulando solamente una victoria a cambio de ocho derrotas y dos empates.

Los números son brutales para Santos, lo que confirma una crisis que trasciende este torneo y que tiene sus raíces más profundas en la pésima planificación del plantel.

El reto inmediato no es menor: Santos recibirá a Puebla en la jornada 12 y luego al América en la jornada 13; partidos que, en el estado actual del equipo, lucen cuesta arriba.

Por lo pronto, el Clausura 2026 es para Santos Laguna la crónica de un naufragio anunciado en este futbol nuestro de cada día.

anavarrolopez@aol.com

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