Las circunstancias en las que llegaban Santos y Atlas a su enfrentamiento de la jornada quince del Clausura 2026 de la Liga MX eran, por decir lo menos, diametralmente opuestas, pues mientras los verdes, coleros del torneo, no tenían más aspiraciones que tratar de salir del incómodo sitio del que han sido dueños casi toda la competencia, los rojinegros buscaban mantener vivas sus posibilidades de estar entre los ocho invitados a la liguilla por el título liguero del futbol mexicano.
Urgencias bien diferentes pues, las que motivaban a estos dos equipos en su disputa por los tres puntos del cotejo; pero las condiciones a las que me refiero no solo eran en lo deportivo, sino también en cuanto al futuro de ambos cuadros como instituciones futbolísticas, pues los laguneros deberán entrar en un proceso de reconstrucción de su plantel con miras a mejorar su desempeño de cara a futuras competencias; y, por su parte, los tapatíos encarando la incertidumbre que implica la venta del club, por el desconocimiento de los jugadores que integran su plantel acerca de su futuro, aunque algunos de ellos ya tienen un destino definido, pues ya es oficial su salida de la institución para llegar muy posiblemente a Santos, cuadro al que enfrentarían paradójicamente en esta jornada.
Los jugadores a que hago referencia son Eduardo “Mudo” Aguirre, el paraguayo Diego González y el juvenil Luis Gamboa, que podrían reportar con Santos Laguna, lo que no es seguro, porque Grupo Orlegi también podría decidir mandarlos al Gijón, que también es de su propiedad, la información del grupo solo asegura que estos jugadores no entran en la operación de la inminente venta del club rojinegro.
Así de diferentes eran las circunstancias de estos dos equipos al llegar a esta fecha quince del torneo, y de acuerdo con ellas enfrentarían el encuentro correspondiente.
De inicio, Atlas se paró en la cancha con mucho mayor propiedad que Santos, más ordenado, con mayor idea de lo que pretendía y con llegadas de mayor peligro; en pocas palabras, mientras que el arquero atlista no pasaba grandes apuros, en la meta contraria Acevedo sí pasaba aprietos y era factor para que el marcador no se moviera; pero la peligrosidad de Atlas finalmente hizo realidad sus intenciones y consiguió abrir el marcador, provocando todavía más desorden en las filas verdiblancas.
La primera mitad concluyó sin mayor reacción de santista, los tapatíos controlaban el partido sin tener que hacer nada extraordinario, simplemente eran mejor que su rival por las limitaciones de éste, con muy poco le estaba alcanzando al conjunto tapatío para ganar el partido.
En la segunda mitad, despues de algunas indicaciones del técnico Tapia, Santos mostró cierta mejoría y aumentó la presión sobre la meta tapatía, pero con la escasa claridad de costumbre; sin embargo, encontró fruto a su desordenada insistencia con un penal que Di Yorio desperdició.
El marcador ya no se movió, pero lo cierto es que Santos es una verdadera tristeza, y ya solo queda esperar que concluya el torneo y que la directiva haga un buen trabajo de reconstrucción en este futbol nuestro de cada día.