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SANTOS MOSTRÓ UNA CARA MÁS AGRADABLE PERO SIN EL RESULTADO BUSCADO

ARMANDO NAVARRO LÓPEZ

El futbol es a veces injusto, y no siempre el equipo que más genera a la ofensiva es el que obtiene los mejores dividendos, así le pasó a Santos, que visitó al América en partido de la jornada tres del Apertura 2026 de la Liga MX; el encuentro arrancó con un golpe sobre la mesa por parte del América, que sin necesitar un dominio abrumador ni un despliegue avasallador en los primeros minutos, simplemente aprovechó la primera oportunidad clara que tuvo para mandar el balón al fondo de la red, este tanto tempranero acondicionó por completo el trámite táctico: le dio la tranquilidad al América para replegarse, ceder la iniciativa y priorizar el orden defensivo.

A partir del gol en contra, Santos tomó completamente las riendas del partido, los Guerreros mostraron una gran capacidad de reacción, adelantaron sus líneas e impusieron un ritmo alto de juego, Santos no solo monopolizó la posesión de la pelota, sino que tuvo claridad para mover el balón de lado a lado y encontrar los espacios en la zaga americanista.

Santos fue el equipo que generó las opciones más claras de gol en la primera mitad, explotando las bandas y ganando duelos individuales cerca del área rival, pero el gran pendiente para Santos, cuando menos en este lapso, no fue el fútbol ni la postura, sino la definición en el último toque, lo que le impidió reflejar su superioridad en el marcador.

Tras ponerse en ventaja, el América se vio superado por Santos en la dinámica del medio campo y tuvo que replegarse cerca de su marco, dependiendo casi en su totalidad de las intervenciones oportunas de su arquero para mantener la ventaja e irse al descanso.

Un primer tiempo donde Santos puso el fútbol, la intensidad y las llegadas más peligrosas, pero donde el América hizo lo más importante en el fútbol: ser contundente y mandar al guardar la que tuvo al inicio.

Para la segunda mitad, Santos saltó a la cancha con la misma intensidad ofensiva, adelantando sus líneas y buscando el gol del empate desde los primeros minutos, sin embargo, a medida que corría el reloj, la desesperación comenzó a jugarles en contra, el equipo de la Comarca cayó en imprecisiones en el último pase, recurriendo en exceso a centros al área que facilitaron el trabajo de la zaga central azulcrema.

Con el marcador a su favor, el América se plantó con inteligencia en el bloque medio-bajo, se dedicó a desgastar al rival, cerrar los pasillos internos, apostar por la velocidad en el contragolpe, y con cambios para refrescar la zona de ataque; así el América encontró espacios vitales ante un Santos desprotegido en la parte baja, permitiéndole sentenciar el trámite y gestionar el ritmo del juego en el tramo final.

Santos puso el esfuerzo, la posesión y el volumen ofensivo, pero la efectividad, la lectura táctica y la contundencia terminaron inclinando la balanza a favor del América, con un marcador que para nada refleja lo que sucedió en la cancha.

No digo que América no haya merecido la victoria, hizo los goles y supo manejar el partido, pero Santos, que para este juego mostró gran mejoría, hizo lo suficiente para haber anotado dos o tres goles cuando menos; por eso digo al inicio de esta columna, que el futbol es a veces injusto, y el resultado de un partido no siempre es reflejo de lo sucedido en la cancha.

Lo cierto es que Santos mostró una cara ofensiva agradable, el trabajo de Paiva tuvo una manifestación positiva contra el América y debió tener mejor resultado final, pero no se trata de merecer, sino de lograr los resultados; lo malo es que el tiempo pasa y lo que se cosecha son derrotas, ni siquiera empates; pero defensivamente se siguen presentando dudas que cuestan goles determinantes, como la primera anotación recibida muy temprano y que puso al equipo a cuesta arriba.

Los cambios no fueron todos efectivos, algunos de ellos no funcionaron y le restaron posibilidades ofensivas a un cuadro, que salvo el gol tempranero estaba jugando bien y con posibilidades de empatar, y que con estos cambios éstas se fueron diluyendo; se entiende que también se busca refrescar el funcionamiento del conjunto, pero porqué mover lo que está funcionando bien; en todo caso aguanta a conseguir la igualada y después ya veremos.

Parece que la idea futbolística de Renato Paiva está permeando en el plantel lagunero, pero todavía hay mucho por corregir y trabajar, pero es justo reconocer que el conjunto lagunero mejoró su funcionamiento, pero también es cierto que no sabemos con certeza cuál puede ser el techo de Santos dadas las limitaciones de talento y calidad que muchas veces muestra la escuadra lagunera.

Ahora viene la Leagues cup 2026, que para Santos deberá ser una especie de etapa de preparación con fue fuertes tintes de competición oficial y además internacional, para que la oncena santista crezca en este fútbol nuestro de cada día

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