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SANTOS NO MERECÍA PERDER, NI CHIVAS MERECIÓ GANAR

ARMANDO NAVARRO LÓPEZ

El enfrentamiento celebrado el día de ayer en el Estadio TSM Corona dejó una de las postales más amargas para Santos Laguna en lo que va del torneo Apertura 2026.

La derrota por 0-1 ante las Chivas de Guadalajara no puede resumirse como un simple tropiezo estadístico;representaundurogolpeanímico para un proyecto que, a pesar de mostrar destellos de orden y una notable entrega colectiva, terminó siendo castigado por los postes, el VAR y la falta de contundencia.

Para la afición lagunera, el sinsabor es doble, pues el trámite del partido demostró que el equipo tuvo los argumentos futbolísticos necesarios no solo para rescatar un empate, sino para quedarse con los tres puntos en casa.

Desde el silbatazo inicial, la propuesta táctica de los Guerreros se basó en el orden y el sacrificio, conscientes del dinamismo y la posesión que suele imprimir el conjunto tapatío; el cuerpo técnico local diseñó un bloque defensivo compacto y disciplinado, perro que lejos de ser una postura timorata y cederle la iniciativa al Guadalajara, fue una estrategia inteligente para desgastar el mediocampo rival; Santos cerró los caminos interiores y obligó a la visita a tirar centros intrascendentes o a perder el esférico en la periferia del área grande.

Durante toda la primera mitad, la zaga albiverde contuvo con éxito las embestidas rivales, liderada por un Carlos Acevedo que transmitió seguridaddesdelostrespostesyuna línea defensiva que multiplicó coberturas de manera solidaria.

El plan de juego santista dependía por completo de la efectividad en las transiciones rápidas y los contragolpes, en ese sentido, hombres como Fran Villalba y Ezequiel Bullaude se convirtieron en los pulmones del equipo, rompiendo líneas y tratando de conectar con velocidad hacia el último tercio del campo; y, aunque en los primeros 45 minutos las aproximaciones laguneras carecieron de la claridad necesaria para inquietar verdaderamente al guardameta Raúl Rangel, el desgaste físico al que sometió a Chivas en la primera etapa sentó las bases para el que sería el mejor momento del partido para los locales en la parte complementaria.

Fue precisamente en el segundo tiempo cuando Santos Laguna desplegó su mejor versión futbolística y mereció abrir el marcador; el equipo se sacudió el dominio territorial de Chivas y comenzó a verticalizar con muchísimo peligro, teniendo como principal vía de acceso la banda izquierda.

LafiguradeljuvenilcarrileroManu Echeverría emergió con una autoridad imponente, convirtiéndose en una auténtica pesadilla para la lateral derecha del Rebaño Sagrado; y al minuto 65, tras una soberbia descolgada a toda velocidad, Manu sacó un disparo raso que alcanzó a ser arañadoporelporterovisitante,desviandolatrayectoriadelesféricoapenas lo suficiente para que terminara impactando en la base del metal.

La mala fortuna volvería a cebarse con la escuadra de Torreón apenas dos minutos más tarde, pues enotrajugadade altaintensidad por el mismo costado, el propio Echeverría tomó el esférico y reventó de manera brutal el travesaño con un potente zurdazo que ahogó el grito de gol en las tribunas del Corona.

Santos Laguna acariciaba la ventaja y superaba futbolísticamente a un Guadalajara que lucía desconcertado e incapaz de frenarlos embates locales; fueron quince minutos de una lucidez ofensiva que ilusionó a la fanaticada, demostrando el orgullo y el deseo de esgrimir los argumentos necesarios para competirle de tú a tú a cualquier nómina de la liga.

Sin embargo, el destino y el arbitraje tenían preparado un desenlace sumamente cruel para el esfuerzo Albiverde; y cuando el partido se encontraba en su punto más equilibrado, una desatención defensiva en el área chica derivó en un pisotón accidental de Franco Pardo sobre un atacante rojiblanco al minuto 73; aunque en primera instancia la jugada pasó desapercibida para el árbitro, la intervención del VAR obligó al nazareno a revisar el monitor, decretando una pena máxima que cayó como un balde de agua fría; la correcta ejecución de Ricardo Marín al minuto 75 puso en ventaja a la visita, un castigo excesivo para un Santos que había hecho los méritos suficientes para estar al frente en el marcador.

Los minutos finales fueron un testimonio de desesperación e impotencia; el director técnico lagunero quemó sus naves enviando piernas frescas al terreno de juego con la intencióndevolcarsealataqueenbusca de la igualada heroica; pero desafortunadamente, el Guadalajara replegó todas sus líneas, apeló a la experiencia de sus hombres y recurrió a los argumentos más exasperantes para congelar las acciones y consumir los minutos restantes del reloj, impidiendoqueSantosgenerarauna opción clara de peligro en el tiempo de compensación.

En conclusión, la lectura interna deestecompromisonodebesesgarse únicamente por el amargo resultado en la pizarra, si bien la tabla de posiciones castiga con severidad a SantosLagunayelevalapresiónmediática en torno al proyecto, el rendimiento colectivo frente a Chivas exhibió una notable mejoría en cuanto a actitud, orden táctico y generación de jugadas de peligro.

El equipo demostró tener alma y pasajes de muy buen fútbol; ahora, el gran desafío de los Guerreros de cara a su próximo compromiso ante Puebla radicará en mantenerla concentración defensiva durante los 90 minutos, erradicar los errores puntuales en las áreas y afinar la puntería frente al arco, ya que jugando con la intensidad y el despliegue físico mostrados el domingo, los resultados positivos inevitablemente deberán llegar en este fútbol nuestro de cada día.

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