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SANTOS RECORDÓ COMO SE GANA EN EL INFIERNO

ARMANDO NAVARRO LÓPEZ

No voy a mentirles, al minuto 43, con el 2-0 de Toluca y ese taquito soberbio de Paulinho que le pintó la cara a sus rivales, yo ya tenía el título de esta columna: “Otra vez lo mismo”; otro partido de visita donde Santos sale a ver qué pasa, donde le hacen dos y Acevedo evita que sean cuatro; pensé que Santo se iría goleado del Nemesio Diez, pero me equivoqué; por fortuna, me equivoqué.

Porque este Santos, tan irregular, tan frágil mentalmente, hoy tuvo lo que no ha tenido en dos torneos: orgullo, agallas, puntería y fortuna. Vayamos por partes, porque esto no fue sencillo, no fue festejo fácil.

El primer tiempo fue indefendible, Paiva salió con una formación que no pudo contener al Toluca, los choriceros le pasaban por encima a Santos, marcaban un par de tantos y desperdiciaban alguna más, amén de varias salvadas de Acevedo; y a pesar de que Santos recortaba a 2-1, el marcador era corto para Toluca; los guerreros no tenían medio campo, no había idea, solo pelotazos al frente buscando algún llanero solitario que pudiera encontrar algo.

El partido, y aquí está la clave táctica, cambia no por futbol, cambia por dos hechos extra-cancha: Al 45+3 anulan el gol de Bullaude por una falta previa y a los segundos el mismo VAR lo valida para el 2- 1; y al 45+6’, tras revisarla, expulsan a Everardo López por una plancha criminal en una zona inocua de la cancha y Toluca se queda con 10; Santos, que estaba muerto, se va al vestidor vivo y con un hombre más; sin esa roja, tal vez Santos no gana, y eso también hay que decirlo.

Y aquí es donde se debe reconocer a Paiva, porque otros técnicos se hubieran encerrado a defender el 2-1 para no comerse otros 4; pero Paiva hizo lo contrario, adelanta líneas, arriesga, le mueve y hace cambios que finalmente ganan el partido.

En el segundo tiempo con uno más, Santos por fin tuvo la pelota, Toluca, aun con 10, se paró bien e hizo sufrir a los laguneros hasta que llegó el empate de Kevin Palacios, con un gran disparo desde fuera del área, un golazo de un jugador que viene creciendo y quiere la titularidad, no es casualidad que los goles llegaran desde la banca.

Como el gol del triunfo, que llegó al 90+5’, de Fran Villalba, como en justicia poética; Villalba, al que Paiva había sentado, entró se hizo sentir como todo mundo desea que lo haga siempre y le da los tres puntos en el último suspiro.

Pero este triunfo no debe hacer olvidar el primer tiempo; no puedes esperar que le expulsen un jugador a tu rival para reaccionar, para sacar la vergüenza deportiva; y no se puede olvidar tampoco que la defensa sigue dejando hartas dudas, y que sin Acevedo pudieron haber sido 4 o más pepinos en contra.

Aunque también hay que decirlo: el domingo vimos un equipo que no se tiró al piso, que con el 2-0 en contra no bajó los brazos, que ganó en una cancha donde no se ganaba desde 2019 y contra uno de los planteles más sólidos del torneo y que saltó como el gran favorito del partidoytodaslasapuestasafavor.

No se deben echar campanas al vuelo, ni se debe entender que hay materia prima de gran calidad; se ganó solo un juego, solo tres puntos, y que hay mucho que mejorar.

El domingo Santos ganó como segananlospartidosgrandesdevisita: sufriendo, con polémica, con cambiosrevulsivosyconunportero que te salva, como hacía mucho tiempo que no lo conseguía.

Ojalá que este 2-3 no sea una anécdota sino un punto de partida en este futbol nuestro de cada día.

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