El jitomate, lujo en la mesa lagunera
Hace un año, las familias podían adquirir el tomate en promedio a 35 pesos por kilo. Hoy el mismo producto alcanza hasta los 80 pesos en algunos puntos de venta, un incremento que supera el 100 por ciento y que golpea directamente la economía doméstica.
En los supermercados ayer el precio era de 59 pesos, las amas de casa que antes llenaban la bolsa con un kilo y medio de jitomate ahora se conforman con medio kilo, mientras que los comerciantes explican que los costos de transporte y la escasez en los campos de producción han disparado los precios.
“La gente se sorprende, pero nosotros también sufrimos, porque el tomate es básico y sin él no hay salsa ni guiso”, comenta un vendedor en el mercado Alianza de Torreón.
María del Carmen, ama de casa, observa con resignación los precios en los puestos de verduras.
“Antes con 40 pesos me llevaba un kilo de tomate y algo más, ahora apenas alcanza. El jitomate subió y no hay manera de sustituirlo, porque es la base de casi todos los guisos”, comenta mientras acomoda su bolsa de mandado.
Restaurantes y fondas también han resentido el incremento, pues es un insumo indispensable en platillos tradicionales como el guisado de res o las enchiladas. El jitomate está presente en casi todas las mesas mexicanas, por lo que el alza ha obligado a replantear hábitos de consumo, a sustituirlo por otras verduras y a reducir las porciones en los hogares.
El INEGI reportó que la inflación anual en abril de 2026 fue de 4.53%, impulsada principalmente por el alza en jitomate y chiles. La estacionalidad, las sequías y los problemas de distribución han reducido la oferta, los costos de transporte, afectados por el encarecimiento de combustibles y autopistas, han elevado el precio final, mientras que la demanda se mantiene constante en todo el país.
En La Laguna, el jitomate forma parte esencial de la dieta diaria, por lo que el impacto se siente con mayor fuerza en los hogares de ingresos medios y bajos.