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El Mundial de las otras voces. Reminiscencias de un torneo que cambió paradigmas

La Copa Mundial de Futbol de Norteamérica 2026 concluyó el domingo 19 de julio como una justa deportiva marcada por posicionamientos geopolíticos, protestas de activistas, redes sociales y aglomeraciones de miles de personas en las distintas sedes.


El Universal / Karla Guerrero

El Universal / Karla Guerrero

VIANNEY CARRERA

La única manera de definir la Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026 es: cambio de paradigma. Y no sólo uno desde la perspectiva deportiva, con la incorporación de nuevas herramientas como la inteligencia artificial (IA) dentro de la cancha, sino también desde lo social y antropológico, pues las personas cambiaron su manera de habitar los espacios transformándolos en zonas festivas, pero también deshumanizadas, donde dejaron de importar los derechos e individualidad de los demás.

Además de esta apropiación del espacio público ante la imposibilidad de ingresar a los estadios —ya que los costos fueron inaccesibles para el mexicano promedio—, también se observó cómo el Mundial no sólo fue futbol, sino una mezcolanza política, una plataforma de visibilización internacional que fue apro vechada por colectivos sociales, así como una excusa para poner sobre la mesa los conflictos entre paisanos. Prueba de ello son todas las adecuaciones de obra civil que incomodaron a los locales en las ciudades mundialistas con tal de que todos los extranjeros se llevaran la mejor cara de Ciudad de México, Monte rrey y Guadalajara, lo que ocasionó al menos dos años de estragos sólo por los 15 días en que la Selección Mexicana estuvo dentro del torneo.

El teórico Henri Lefebvre, en su libro La producción del espacio, concibe una postura respecto a cómo las per sonas interactúan dentro de su entorno y cómo lo transforman de acuerdo a las necesidades de la época. En resumen, Lefebvre sostiene que el espacio no es un escenario neutro donde ocurren los acontecimientos, sino una construcción social que se produce y transforma a partir de las relaciones políticas, económicas y cultura les, y de las prácticas cotidianas de quienes lo habitan.

El filósofo acuñó el concepto de “trialéctica del espacio”, que consiste en un esquema triangular: los espacios percibidos, es decir, la práctica espacial de cada individuo, como los caminos que usa para llegar de la casa al trabajo o los flujos de peatones; los espacios concebidos, que se refieren a la representación física de estos lugares a través de mapas o diseños urbanos; y por último, los espacios vividos o, en otras palabras, los puntos de re presentación —como los estadios y los sitios de aglome ración— a los cuales se les atribuyen cargas simbólicas a través de las experiencias, imaginarios y formas de apropiación de sus usuarios.

Todo esto nos dejó el Mundial dentro y fuera de la cancha. Los espacios concebidos por las autoridades de cada sede se transformaron en espacios vividos que, al principio, no estaban planeados para ser, por ejemplo, lugares de resistencia y memoria colectiva.

Ante la inaccesibilidad del estadio, el espacio público se transformó en escenario de celebración. Imagen: EFE /Isaac Esquivel.
Ante la inaccesibilidad del estadio, el espacio público se transformó en escenario de celebración. Imagen: EFE /Isaac Esquivel.

OCHO AÑOS CONDENSADOS EN 15 DÍAS

Otra ruptura de paradigma en el mapa mundialista se dio desde que la FIFA anunció la sede del campeona to del 2026, la cual se desarrollaría por primera vez en tres países: Canadá, Estados Unidos y México.

La FIFA le notificó a México que iba ser sede des de el 13 de junio de 2018, es decir, ocho años antes de que comenzara la justa deportiva en las tres ciudades seleccionadas en territorio nacional: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Pero obtener la sede no fue tan fácil. Desde julio de 2017, México, Estados Unidos y Canadá tuvieron que formar el comité organizador United 2026, a través del cual se inspeccionaron los estadios postulados, garantizando que tuvieran la capacidad solicitada, que no fuera necesario construir uno desde cero y que la logística urbana incluyera conectividad entre aeropuertos internacionales, conexión de internet de alta velocidad y vialidades exclusivas para el tránsito rápido de las delegaciones que iban a disputar los partidos.

Con la alianza, México se comprometió a realizar diversos cambios para cumplir con los requisitos de la FIFA, los cuales, de acuerdo con recuentos periodísticos, ascendieron a un costo de aproximadamente 53 mil millones de pesos.

Si bien se tuvieron ocho años para realizar obras más eficientes sin afectar a la población, la fiebre mundialista llegó un mes antes de la inauguración del evento, cuando los gobiernos comenzaron a “acelerar” las adecuaciones físicas en estadios, vialidades y obras civiles que en algunos casos se habían empezado a construir tres años antes de la justa deportiva.

Por ejemplo, en Nuevo León, el gobernador Samuel García Sepúlveda había prometido diversas obras públicas, como la construcción de las líneas 4 y 6 del llamado Metrorrey, y espacios recreativos como el Parque del Agua. Ninguna de ellas se concluyó a tiem po, pero el gasto ascendió a 31.5 millones de pesos.

De hecho, la realidad es que la derrama económica en México no fue superior a lo invertido, pues se esti ma en alrededor de 50 mil millones de pesos, cifra que ni siquiera salpicó a las ciudades cercanas a las sedes, como Saltillo o la Comarca Lagunera, zonas que esperaban cierto beneficio por su proximidad a Monterrey.

Aunque no se han emitido explicaciones oficia les respecto a esa derrama económica insuficiente, uno de los principales motivos tiene que ver con que a México no se le asignó una cantidad adecuada de partidos para que tuviera mayor flujo de turistas tanto nacionales como internacionales. Solo 13 partidos tuvieron lugar en el país, en su mayoría en fase de grupos, por lo que muchas de las selecciones favoritas no jugaron en territorio nacional. Pese a que España, Holanda y Suecia —conten dientes fuertes— sí disputaron al menos un partido, la realidad es que no se establecieron dentro del país para realizar sus entrenamientos y, al no interactuar de esa forma más profunda con el espacio, no se ge neró el mismo acercamiento con el público.

A este hecho hay que sumarle la cuestión económica de los traslados. Este Mundial se vivió en tres naciones distintas que, pese a compartir fronteras, abarcan un territorio muy extenso, así que sólo un porcentaje reducido de aficionados pudo trasladar se hasta México o Canadá para apoyar a sus equi pos nacionales.

Traslado de bolsas de restos humanos encontradas en las inmediaciones del estadio Akron, en Guadalajara. Imagen: AFP/ Ulises Ruiz
Traslado de bolsas de restos humanos encontradas en las inmediaciones del estadio Akron, en Guadalajara. Imagen: AFP/ Ulises Ruiz

EL MUNDIAL COMO PLAZA PÚBLICA

Aunque los distintos niveles de gobierno contemplaron un espacio percibido de modernidad y festividad ordenada, el resultado fue una apropiación urbana por parte de los habitantes de las ciudades sede, es decir, un espacio vivido en donde ocurrieron diversas manifestaciones que reflejaron las problemáticas que siguen en el país y a las que ningún evento puede (ni debe) dar tregua.

En Jalisco, desde 2022, ya había movilizaciones sociales relacionadas con la crisis humanitaria de desapariciones forzadas en el estado. De acuerdo a los colectivos de búsqueda, se habían encontrado, a tan solo 15 kilómetros del estadio Akron —donde se lleva ron a cabo los partidos mundialistas en Guadalajara—, hasta 456 bolsas de restos humanos, de las cuales las más recientes se encontraron en septiembre de 2025, a nueve meses de que iniciara la justa deportiva.

En Nuevo León, fue cuestionado el hecho de que, unos días antes de la inauguración del Mundial, el gobierno estatal tratara de “maquillar” barrios vulnerables con bardas y mantas de propaganda política sobre las vías principales que conectan al Aeropuerto Internacional de Monterrey con los centros deportivos y de recreación de la zona metropolitana, con el fin de ocultar la pobreza de la vista de los extranjeros.

Así mismo, se intentó invisibilizar la lucha de las madres buscadoras al colocar jardineras frente a la Plaza de las y los Desaparecidos, una zona ubicada en el centro de Monterrey donde los colectivos hacen manifestaciones y pegan fichas de búsqueda de sus familiares. Mientras que en Torreón, diversos colectivos de búsqueda de personas desaparecidas convocaron a la Cascarita contra la Impunidad, un evento que tuvo lugar el 11 de junio en Plaza Mayor y cuyo principal objetivo fue visibilizar los casos de los desaparecidos en la región Laguna.

En Ciudad de México, unos días antes del partido inaugural, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) elevaron el nivel de sus protestas, mediante las cuales exigieron aumentos de salario y acceso a una pensión digna, entre otras peticiones. El 2 de junio los manifestantes derribaron con cuerdas tres estatuas pertenecientes a la exposición Los gigantes del futbol, ubicada sobre Paseo de la Reforma, quitándoles los uniformes y quemando los balones.

En la inauguración del Mundial, los colectivos de di versas causas sociales realizaron una megamarcha a las afueras del estadio Banorte (antes Azteca), donde se reunieron hasta 23 contingentes diferentes, entre ellos las madres buscadoras, los normalistas de Ayotzi napa, transportistas, integrantes del Poder Judicial que estaban en contra de algunas reformas constitucionales, sindicatos como el Sindicato Mexicano de Electricistas (SEME), grupos jubilados de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), colectivos contra la gentrificación, así como grupos solidarios pro Palestina.

Ese día, algunos de los integrantes lograron lle gar hasta los accesos 3 y 4 del estadio, donde fueron replegados por los elementos de Seguridad Pública, quienes hicieron uso de gas lacrimógeno y equipo antimotines.

Aunque los manifestantes no llegaron a entrar a las instalaciones, se logró el cometido: visibilizar a nivel internacional las problemáticas que aquejan a todo un país. Ese espacio, además de ser una zona festiva, también se convirtió en uno de resistencia social, aunque no todos estuvieran de acuerdo.

Prueba de ello fue cuando ese mismo día, en el Ángel de la Independencia, unos aficionados se llevaron las mantas de las madres buscadoras para cubrirse de la lluvia, ocasionando la condena de muchos usuarios de redes sociales.

El espacio percibido por las autoridades para que fuera una zona de recreación, como las sedes de los Fan Fest, resultó en varias ocasiones en portazos, principalmente cuando jugaba la Selección Mexicana. Se registraron disturbios, lesionados y hasta cuatro muertos en la Ciudad de México debido a una estampida humana tras el triunfo tricolor contra Ecuador.

Pero no todas las interacciones con los fanáticos del futbol fueron desagradables para los activistas. Como ejemplo, las muestras de empatía de los aficionados de Suecia hacia los colectivos de madres buscadoras. Cuando los familiares de las víctimas de desaparición forzada se estaban manifestando afuera del estadio BBVA el 14 de junio, los turistas eu ropeos se acercaron a abrazarlos en un gesto de solidaridad.

Colectivo Renacer, integrado por familiares de personas 
desaparecidas, afuera del estadio BBVA. Imagen: Vianney Carrera.
Colectivo Renacer, integrado por familiares de personas desaparecidas, afuera del estadio BBVA. Imagen: Vianney Carrera.

SE PUDRIÓ LA FIESTA

Dentro del Mundial se presenciaron ex presiones que marcaron la forma en que se experimentaba el espacio vivido, pasando de un ambiente festivo y cálido a uno de exceso e incluso violencia, al grado de cobrar vidas. El famoso “quiere volar” —cargar a al guien entre varias personas y lanzarlo varias veces al aire— fue una novedad para los ex tranjeros, que recibieron el calor de la afición mexicana, sobre todo cuando comenzaron a llegar las primeras selecciones a las distintas sedes. México recibió con mariachis y aplau sos a los jugadores de fuera.

Un caso particular fue la llegada de la selección de Irán, cuyos miembros, luego de ser mal recibidos por Estados Unidos debido a las tensiones derivadas de la guerra entre ambos países, formaron una relación sólida con los habitantes de Tijuana, a tal punto que el embajador del país persa, en honor al buen trato que recibieron los jugadores en México, decidió nombrar una de sus calles como Canaco Tijuana en un ges to de agradecimiento.

Sin embargo, mientras transcurrían los días, la hospitalidad mexicana se fue manchando de cierta tensión. Por ejemplo, varios reporteros manifestaron incomodidad ante algunas costumbres de la afición, como “bautizar” a los extranjeros bañándolos de cerveza en los festejos, sin mencionar los insultos y agresiones que vivieron los periodistas ecuatorianos en Ciudad de México.

Otros momentos desagradables estuvieron relacionados con el racismo. A pesar de la campaña por parte de la FIFA para fomentar la cordialidad y el respeto, las conductas xenofóbicas no faltaron, como el gesto racista que un mexicano realizó contra la influencer coreana Yoon Su Ji, quien documentó todo en sus redes sociales, donde es mejor conocida como Ino Cat.

La hostilidad también fue evidente cuando llegó la se lección de Ecuador el 29 de junio para enfrentarse a México, luego de que las tensiones políticas entre ambos países —en abril de 2024, agentes del orden irrumpieron por la fuerza en la embajada de México en Ecuador para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, lo que provocó una ruptu ra diplomática— se mezclaron con la pasión por el futbol, provocando tensiones y agresiones entre los aficionados.

Ese mismo furor se convirtió en peligro para los automovilistas en varios puntos de celebración. Un caso relevante es el de un hombre que fue arrastrado, junto con sus hijas, fuera de su automóvil para ser gol peado por un grupo de fanáticos que terminaron quitándole la vida. El conductor había ingresado por error en una avenida de La Paz, Baja California, cerrada por los aficionados, quienes se abalanzaron sobre el vehículo y comenzaron a agitarlo de un lado a otro, ocasionan do una crisis que hizo que el hombre arrancara el coche y, después, fuera acorralado por la turba.

Otro ejemplo ocurrió en Zacatecas, donde un ex secretario de Jóvenes del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, Jaime Castillo, fue captado golpeando a una conductora de taxi por aplicación en el centro histórico de la capital. Debido al daño, el agresor fue destituido de su cargo.

Jugadores de la selección de Irán firman autógrafos en Tijuana, Baja California, donde recibieron una cálida bienvenida. Imagen: EFE/ Joebeth Terríquez.
Jugadores de la selección de Irán firman autógrafos en Tijuana, Baja California, donde recibieron una cálida bienvenida. Imagen: EFE/ Joebeth Terríquez.

TIK TOK AL SERVICIO DEL MUNDIAL

Además del espacio físico, el Mundial se vivió en otro más: en Internet.

Incluso antes de que comenzara el torneo, los aficionados mexicanos expresaron en redes sociales su ilusión de poder interactuar de manera cercana con extranjeros y extranjeras, algo que culminó en que los locales, particularmente las mujeres, besaran a turistas internacionales y compartieran su experiencia en línea.

La viralidad tuvo como protagonistas a figuras mediáticas como el famoso pato Merlín, una mascota que fue captada caminando detrás de sus dueños usando una playera de la selección mexicana. La simpática ave llamó tanto la atención a nivel internacional que se le hicieron varios reels, Tik Toks y fan arts; incluso la presidenta Claudia Sheinbaum lo in vitó a acudir a una de sus conferencias matutinas. El furor fue tal que sus dueños registraron la marca del pato Merlín ante el Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI).

Figuras como el jugador de ascendencia inglesa que jugó para Noruega, Erling Haaland, también acapararon la atención de los usuarios a través de Tik Toks e interacciones con los fanáticos. En México destacaron los memes de Gilberto Mora y Guillermo Ochoa, o la revelación del portero caboverdiano Josimar José Évora Dias, mejor cono cido como Vozinha (“viejecita” en portugués), que se sumó a la lista de fenómenos de Internet por su desempeño en su primer y último Mundial, debido a su edad (40 años).

El pato Merlín causó furor en redes sociales. Imagen: Instagram/ @santiago_arau.
El pato Merlín causó furor en redes sociales. Imagen: Instagram/ @santiago_arau.

EL JUEGO DE SÓLO UNOS CUANTOS

Este Mundial fue fuertemente criticado, pues la afición lo calificó como un evento para las élites y no para el pueblo, sector social que históricamente le ha dado la mayor parte de su visualización al futbol. Basta con comparar los precios de las entradas a los estadios con los otros dos campeonatos que hubo en México. En 1970, los boletos costaban de 30 a 86 pesos en fases regulares, una cantidad que podía reunirse en uno a tres días de trabajo. En 1986, los boletos aumentaron a 635 pesos en promedio, luego de que se estableciera el sistema de series o abonos, pero al igual que en 1970, se podían costear con pocos días de trabajo.

Este año, los accesos para el estadio Banorte llegaron a costar hasta 280 mil pesos en la zona VIP. Un mexicano que gana el salario mínimo tendría que laborar más de 880 días para cubrir un gasto como ese.

Además, los boletos no se pudieron adquirir de manera inmediata, sino que se tenía que llenar una solicitud en la página oficial del FIFA para hacer una fila virtual y tener la posibilidad de conseguir un asiento.

Al volverse inalcanzables los estadios, la resignificación de los espacios fue clave para experimentar el Mundial. Los espacios vividos terminaron reduciéndose y pasaron de lo público a lo privado.

Prueba de ello fueron los sitios que se estable cieron en cada sede para ver los partidos en pantallas gigantes, pero también aquellos que, aunque no fueran los oficiales, se transformaron en lugares de convivencia y celebración, como plazas públicas y zonas de restaurantes.

Las casas también fueron una forma más económica de disfrutar el Mundial y evitar las aglomeraciones y la percepción de inseguridad en las calles durante los festejos.

Inauguración del Fan Fest en Nuevo León. Imagen: Vianney Carrera.
Inauguración del Fan Fest en Nuevo León. Imagen: Vianney Carrera.

CAMBIO DE PARADIGMA EN EL FUTBOL

Desde el aspecto deportivo, este Mundial trajo consigo un cambio de paradigma, ya que por primera vez se incorporó la inteligencia artificial como una herramienta de arbitraje y de medición del rendimiento físico a través de sensores en la ropa de los jugadores.

Incluso, la narrativa del juego también se transformó en los medios de comunicación. Por ejemplo, el uso de cámaras desde la perspectiva de los árbitros permitió al público descubrir un nuevo punto de vista al que no había podido acceder antes.

El futbol fue uno de los últimos deportes en adentrarse al mundo de las nuevas tecnologías para apoyar el arbitraje y generar nuevos ángulos de visualización para los espectadores. El béisbol incorporó las repeticiones instantáneas desde 2008, mientras que en el balompié se inició el uso del VAR (Árbitro Asistente de Video, por sus siglas en inglés) a partir de 2018.

Respecto a las nuevas reglas, la FIFA desplegó una campaña contra el racismo y estableció, como parte de esta política, que los jugadores no podrían dirigirse a otro cubriéndose la boca; hacerlo les valdría la expulsión inmediata.

No obstante, esta campaña no fue suficiente para controlar a los aficionados, pues en reiteradas ocasiones se pudieron ver gestos racistas hacia los jugadores contrincantes y comentarios en redes sociales despreciando a otros por su lugar de origen.

Por otra parte, aunque fue muy criticada y hasta ridiculizada por considerarla una estrategia meramente comercial por parte de la FIFA, la pausa de hidratación permitió tanto a los entrenadores como a los jugadores ajustar sus tácticas de juego y, de este modo, brindar otra experiencia en cada uno de los partidos.

A este Mundial también se le puede llamar uno de “revelación”, ya que con la participación de 48 selecciones, el mundo conoció equipos como el de Cabo Verde y descubrió figuras como Erling Haaland, luego de que Noruega clasificara tras 28 años de ausencia en esta justa deportiva.

Entre los jugadores más destacados se encuentran el francés Kylián Mbappé, quien se encumbró como el máximo goleador de todos los tiempos en los mundiales, con 22 anotaciones, una cifra impresionante al considerar que apenas tiene 27 años y ha jugado tres mundiales. Además, ganó por segunda vez la Bota de Oro al máximo goleador del torneo con 10 tantos.

La justa deportiva permitió que los mejores juga dores de los últimos 15 años cerraran sus carreras con broche de oro: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo se con virtieron en leyendas al jugar su último Mundial a las edades de 39 y 41 años, respectivamente.

Aficionados con camisetas regaladas por el gobierno de Nuevo León tras la llegada de la selección de Países Bajos. Imagen: La Jornada de México/ Vianney Carrera.
Aficionados con camisetas regaladas por el gobierno de Nuevo León tras la llegada de la selección de Países Bajos. Imagen: La Jornada de México/ Vianney Carrera.

ESCAPARATE POLÍTICO

Así como el espacio se transformó en una zona festiva, el deporte fue una excusa utilizada por los gobiernos de algunas sedes para beneficio político.

En Nuevo León hubo un caso particular de sportwashing, es decir, usar el deporte como estrategia en pro del grupo en el poder, en este caso, de cara a las campañas electorales que ha brá en el estado el próximo año.

Esto se vio reflejado cuando la selección de Holanda viajó a Monterrey y el gobernador Samuel García escoltó al autobús desde Texas hasta la capital neoleonense con un helicóptero de la Fuerza Civil, es decir, empleó recursos públicos en un solo grupo de personas que ni siquiera eran mexicanos.

El sportwashing llegó a un nivel culmen cuan do el mandatario realizó un desfile a los alrededo res del Parque Fundidora el día del partido contra Marruecos, donde se pudo ver que la gran mayo ría de las personas eran locales, ya que el mismo gobierno les mandó hacer playeras naranjas con el escudo de la selección holandesa pero con las siglas de Nuevo León, aprovechando que el color coincidía con el de Movimiento Naranja, el parti do al que pertenece el gobernador.

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EL DÍA DESPUÉS DE MAÑANA

¿Pero qué pasa cuando ya no hay juegos de la se lección mexicana y se acaba el Mundial en el país? Pareciera como si de manera colectiva se viviera un vacío y un cuadro depresivo que implicara volver a “la normalidad”, cuando en realidad dicha normali dad nunca se fue, sino que se maquilló en estas dos semanas de fervor mundialista

Lo que queda es el recuerdo, la reminiscencia de lo vivido y un espacio que ya cumplió su principal objetivo: resignificar varias causas y distintas formas de ver la vida, y que sobre todo funcionó como un reflejo de lo que adolece y fortalece a la sociedad mexicana.

Lo único que nunca se pudo contener fue la pasión colectiva de gritar con emoción cada vez que un jugador mexicano anotaba un gol, ni tampoco la apropiación de un Mundial elitista que la propia afición volvió más íntimo para el goce de los verdaderos fanáticos del juego.

Instagram: @viannycarr22

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