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El número cien

J. SALVADOR GARCÍA CUÉLLAR

En nuestro complejo sistema de símbolos, tenemos al número cien como emblema de cumplimiento, cierre y llegada.

Por ser número redondo, el cien, aplicado a una serie, es una señal de plenitud semejante al siete de la cultura judía, un umbral que marca el fin de un trayecto, o incluso una llegada que no necesariamente implica clausura. Lo entendemos como símbolo de cumplimiento, de haber alcanzado una meta clara, o paso que marca la coronación de una etapa, sin que necesariamente implique interrupción ni abandono de la actividad por la finalización del ciclo.

Los movimientos en el universo no se asemejan a círculos planos, sino en espiral de tres dimensiones. Si vemos un resorte, nos damos cuenta de que, una vez alcanzado el trayecto de una vuelta completa, no llegamos al mismo lugar, sino a otro más elevado que nos permite seguir caminando hacia adelante. Entonces, la actividad no se abandona porque se alcance una pretendida meta, sino que seguimos avanzando una vez que hemos conseguido un logro previsto; el círculo no se cierra a pesar de que se llega a completar un camino de trescientos sesenta grados, 2p radianes o 400 gonios.

Un siglo equivale a cien años, una unidad histórica completa, un segmento de tiempo durante el cual la vida de las personas y de la sociedad ha cambiado tanto, que los habitantes de una determinada época no nos podríamos identificar en otra que existió cien años antes.

En evaluaciones, el cien representa la nota máxima, es decir, el haber obtenido todos los puntos posibles en un cuestionario, en una entrevista o en una prueba de campo o de laboratorio. Por eso, en nuestra numerología se le atribuye la plenitud y el logro de la totalidad. Tener el cien es haberlo conseguido todo. El cien por ciento es la totalidad absoluta, en la que nada falta y la que nada necesita. Tener el cien es el punto de partida para emprender el camino hacia metas aun más ambiciosas.

El cien es nuestro número abundancial, semejante al veinte de los aztecas, quienes tenían a la flor de cempasúchil (veinte flores) como la más perfecta de todas.

Gabriel García Márquez, en su más famosa novela Cien años de soledad, nos presenta las vivencias de siete generaciones de la familia Buendía a lo largo de un siglo. Ahí los acontecimientos y los nombres se repiten como si estuvieran encerrados en una fatalidad circular y un destino imposible de eludir. Macondo se destruye después de haber completado el círculo de cien años. Al parecer, García Márquez nos invita a romper ciclos fatales, a eludir la obligación de repetir los acontecimientos de la vida para superarlos en nosotros mismos.

Jorge Volpi nos refiere una parábola china que se conoce como La tragedia de las noventa y nueve monedas. En ese relato el protagonista -que es un felicísimo sirviente de un rey- busca un tesoro secretamente prometido por el soberano, que consiste en noventa y nueve piezas de oro escondidas en una dispersión que abarca varios lugares. El criado se da a la tarea de conseguir las monedas, y lo hace de manera intensa. Al final las encuentra, pero según sus cuentas, le falta la número cien. Prosigue su inútil búsqueda hasta que se convierte en una persona taciturna e irritable, es decir, pierde la felicidad porque no ha podido completar el ciclo de poseer el ciento completo de monedas, que, según el mismo criado, deben estar contenidas en el tesoro. En este relato el noventa y nueve es un logro que genera insatisfacción y una búsqueda perpetua, y el cien significa la satisfacción de la plenitud alcanzada.

El número cien también es importante para Dante Alighieri. La estructura de La divina comedia consta de cien cantos (uno introductorio más treinta y tres cantos en el Infierno, treinta y tres en el Purgatorio y otros tantos en el Paraíso). Aquí, el número cien representa una totalidad y perfección estructural, un ciclo completo de viaje espiritual y conocimiento.

El texto que usted está leyendo, benévolo lector, es el centésimo aparecido hasta ahora, lo cual le agradezco infinitamente porque no hubiera sido posible sin la lectura que de ellos ha hecho. Esperamos trascender el hito por lo menos con el próximo artículo.

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