¿Qué estarán pensando -sería interesante saberlo--, los personeros del oficialismo -de adentro y de afuera del gobierno, aunque como en los tiempos del priato son exactamente lo mismo--, acerca de lo que está sucediendo en el país en los días que corren? ¿Cuál será su visión en torno a lo que puede ocurrir en el corto plazo, digamos en el 2027, año complicado por ser de elecciones federales intermedias, en que se renovarán más de la mitad de las gubernaturas, prácticamente la totalidad de las legislaturas locales y más de un millar de ayuntamientos de todos calibres: grandes, medianos y pequeños?
Tal vez un poco más interesante será saber qué tipo de consideraciones estarán haciendo con relación al mediano plazo, el que para efectos de medición del tiempo tiene como límite el 2030, el año de la próxima elección presidencial.
No sobra decir que en el tablero respectivo, en el mero "cuarto de guerra", seguramente aparece marcado antes el 2028, año correspondiente a una eventual votación en materia de revocación de mandato. Está escrito tal año con dos vertientes perfectamente señalizadas: una mano con el pulgar hacia arriba, y otra con el pulgar para abajo, según las circunstancias. ¿Alguien lo duda? ¿o no entiende de qué se trata?
Por cuanto hace a los días que corren, las cosas pueden estas más o menos así: Aunque pudiera ser que los jerarcas del oficialismo estén en la luna (es decir, silvan y voltean para otro lado, diría el ranchero), lo cual no es creíble, por lo astuto que son, sería más bien remoto que vean las cosas color de rosa, como en público insisten en pintarlas, que crean observar escenarios idílicos o que de plano se traguen su propia y falaz narrativa. No es creíble, aunque todo puede suceder porque, como bien se sabe, la soberbia y la arrogancia hacen caer hasta los más astutos. De ser éste el caso, de entrada están ya perdidos. Y no precisamente en el largo plazo.
Entonces, si son realistas y están plenamente conscientes de lo que verdaderamente sucede, ¿qué no observan que la aprobación de la señora Sheinbaum va en claro descenso, si no es que en franca picada? No hay encuesta seria que indique lo contrario. ¿Acaso cierran los ojos y por eso tampoco ven que en las mismas encuestas cada vez más se califican entre mal o muy mal las políticas públicas y la gestión del gobierno federal en materias tan importantes como seguridad pública, salud y combate a la corrupción? Esta última, por cierto, cada vez más insoportable. ¿No ven todo esto? ¿Por qué quedan fuera de su radar o hacen creer que así es?
¿Qué consideraciones harán ante realidades patentes, incuestionables, no negadas, como el estancamiento de la economía, que ya va para ocho años? Tampoco pueden ignorar que la propia información oficial indica caídas drásticas en materia de inversión, tanto pública como privada.
Ante esa realidad, ¿cómo esperan que se creen empleos formales, que se generen más plazas de trabajo adecuadamente remuneradas? ¿Por qué engañarse? Como es el caso de la información oficial que sobre inversión extranjera directa se difunde festivamente cada trimestre, al enfatizar que es la mayor de la historia. Ojo: inversión extranjera directa no significa, necesariamente, inversión fija bruta (que es lo que importa) porque aquél concepto incluye no sólo la reinversión de utilidades de empresas extranjeras sino también la compra de empresas mexicanas por extranjeros. De encontrarse en este último rubro la explicación del notable incremento -según se dice-- de la IED, nos encontraríamos ante una realidad más bien preocupante.
En fin, ¿qué opinión tendrán acerca de los probables -más bien seguros-- impactos que en el orden político y específicamente electoral tendrán los frecuentes escándalos de todo tipo, desde los brutales atracos del llamado huachicol fiscal y Segalmex, hasta los inexplicables derrames de petróleo a lo largo de toda la costa del Golfo, las explosiones en Dos Bocas, el inminente colapso del Tren Maya y ahora hasta del Metro capitalino? No hay semana sin escándalo. ¿Creerán acaso que el electorado reaccionará el año próximo como si nada esté ocurriendo?
Como los jerarcas del morenismos tampoco son ingenuos, para las elecciones del año entrante, en previsión muy probable de que los votantes les empiecen a dar la espalda, sin duda están ya en la preparación del otro plan, del verdadero plan B.