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En semanas recientes la presidenta Claudia Sheinbaum, empresarios como el magnate Ricardo Salinas Pliego, periodistas, comentaristas y políticos de todos los partidos se han enfrascado en una intensa discusión sobre si es censura el establecimiento de defensores de audiencias y códigos de ética en medios de radio y televisión.
En Estados Unidos, desde hace 40 años ha estado activa en la organización de crítica de medios Fairness & Accuracy in Reporting (FAIR), la cual ha publicado análisis y estudios sobre el sesgo y censura que puedan tener los medios masivos.
Para entender mejor el papel “ideal” de un defensor de audiencias se consultó a Olivia Riggio, Directora Administrativa y de Recaudación de Fondos de FAIR, quien señaló de entrada que la figura casi ha desaparecido a lo largo de Estados Unidos, debido a los recortes en las redacciones, manteniéndose ahora sólo en los medios públicos de radio y televisión de Estados Unidos, National Public Radio (NPR) y Public Broadcasting Station (PBS).
Riggio explicó que la figura del defensor de audiencias en Estados Unidos se popularizó como resultado tanto del escrutinio público, como de los medios en un intento por aumentar su transparencia y rendición de cuentas ante la sociedad, en medio de una erosión en la credibilidad de los medios y el surgimiento de movimientos críticos a ellos, como lo es FAIR.
¿Qué debe hacer un defensor de audiencias?
La también periodista describió el perfil de un defensor de audiencias, también conocido como ombud, como un “Perro guardián interno en el medio. Estas personas enlazan con la audiencia y el equipo editorial, enfrentando las quejas y criticando públicamente las decisiones editoriales cuando sea necesario”.
Olivia Riggio consideró que “una prensa fuerte es el pilar central de la democracia”, de ahí que los medios deben cumplir las necesidades informativas de la comunidad para la que trabaja, con el defensor de audiencias representando al público y hasta siendo una voz crítica y desafiante dentro de la empresa a donde puedan dirigir sus preocupaciones (las radioescuchas o televidentes) y estas sean tomadas en serio.
Explicó que cuando FAIR surgió en 1986 el rol de defensor de audiencias era común y tuvo una prevalencia hasta principios de los 2000, con la organización haciendo llamados de atención y corrigiendo sesgos en el periodismo e invitando a las audiencias a participar.
En su caso, los defensores de audiencia en los medios respondían, ya sea defendiendo las decisiones editoriales o no, pero en todo caso se tenía la oportunidad de un diálogo abierto.
Sin embargo, a partir de los recortes la posición fue desapareciendo de los medios, con el ejemplo de ello siendo el diario The New York Times que eliminó el rol en 2017. En ese momento, FAIR advirtió que perder al defensor de audiencias significaba a largo plazo que los medios y el público sufrirían, con los primeros teniendo que recapturar la confianza del público, aunque estuvieran cada vez menos interesadas en aplicar principios de transparencia y rendición de cuentas a su interior y en su trabajo.
Riggio expresó que si bien las redes sociales permiten al público compartir su opinión, la presencia de un ombud en la redacción, empoderado y pagado por el medio, le da una ventaja única sobre las críticas externos, las cuales pueden ser ignoradas.
¿Cuál es el estándar de un defensor de audiencias y cómo beneficia a la ciudadanía y al periodismo?
A su ver, la desaparición del rol de defensor de audiencias en EU está alineado a una tendencia de ya no ver al público como prioridad, de que la prensa ya no cumpla su tarea de servicio y en cambio se prioricen las ganancias y el interés de los inversionistas sobre las necesidades de las comunidades.

Recordando el rol de los defensores de audiencia, Riggio señaló que algunos tomaron seriamente su rol, mientras otros defendieron la postura de las redacciones, pero este diálogo abierto les permitió a activistas como FAIR comunicarse directamente con los medios, ofreciendo la oportunidad y potencial de transparencia y rendición de cuentas.
La directiva de la organización destacó entre los defensores de audiencia con los que diálogo a Margaret Sullivan, ombud del New York Times, de quien apuntó “respondía a críticas válidas del medio, inició algunas por su cuenta y obtuvo resultados, como cuando el Times endureció su política de incluir fuentes anónimas”.
Fue tan impactante el trabajo de Sullivan para FAIR, que Riggio citó una expresión de la periodista cuando el Times desapareció la posición "La única cosa que un ombud o defensor de audiencias pude casi siempre hacer es mantener los pies en el fuego y obtener una respuesta verdadera de la dirección".
En su opinión, la pérdida de de los defensores de audiencia, que apenas comenzarían a entrar en funciones en México, ha sido un golpe duro al activismo y envió un mensaje que estar abierto al diálogo ya no era prioridad.
“Los consumidores de noticias se han vuelto más pasivos y la confianza en los medios ha caído, permitiendo la difusión de desinformación. Con el periodismo en riesgo de desconectarse de las comunidades y sus necesidades", advirtió Riggio, sin embargo también envió un mensaje al apuntar que para probar su independencia, “Los defensores de audiencia deben recordar su posición, que por definición, es de representar al público”.