Aveces algunas lectoras y no pocos lectores me exigen que sea más directo en las columnas, que no me ande con vericuetos y circunloquios, "como algunos intelectuales y comentócratas que se la pasan adornándose y tardan horas en llegar al meollo, o nomás no concluyen nada". Luminarias del pensamiento patrio que se deleitan ante la imagen de ellos mismos tecleando en la pantalla de la computadora. Lo ilustro…
-¡Escribí una nota poca madre de primera plana! -presumió hace muchos pretéritos (1985-1986, por ahí) un veterano reportero parado en la mitad de la pletórica Redacción del antiguo unomásuno, aquel diario dirigido por Manuel Becerra Acosta (mi padre) que fue un parteaguas en el periodismo nacional.
- ¿Que qué? -le grité con insolencia juvenil y retadora póker face desde el fondo de la Redacción, donde yo me sentaba a teclear en una estruendosa Olivetti.
- ¡Que escribí una nota chingona de primera plana, cabrón!
Tragado el anzuelo.
-Escribía Pessoa; tú medio redactas, güey… -le sorrajé y estallaron las carcajadas del respetable. La furia le duró como seis meses, tiempo en el que no me dirigió la palabra.
Alguna ocasión un iracundo lector me escribió desde Noruega para reclamarme una columna a la que calificó como "un parto de los montes", es decir, aludía a la fábula atribuida a Esopo, la cual narra que unas montañas, tras grandes temblores y ruidos, dan a luz a un ratoncito.
Y bueno, como ya redacté ocho párrafos y no entro al asunto plasmado en la cabeza de esta columna, y el furibundo lector en Oslo me volverá a insultar, procedo:
1.- Qué bueno que Adán Augusto López ya no esté en la coordinación de nada en el Senado, pero qué mal que todo quede en un destierro a medias en el mismo Senado y trabajando "territorios" en su partido, porque su dizque exilio lo utilizará de aquí al 2029 para cocinar y dejar enfriar su venganza contra quienes considera sus enemigos dentro de Morena, es decir, contra Claudia Sheinbaum y su gente, y contra Marcelo Ebrard y sus afines.
Y qué mal no por su vendetta política (espero que no llegue a la violencia), porque eso es asunto entre los morenistas, sino por la impunidad de su negligencia. ¿No sabía que tenía a un presunto delincuente de jefe policial cuando era gobernador de Tabasco? Mal. ¿Sí sabía? Peor. ¿Tampoco lo supo mientras el tipo seguía en el mismo puesto y él era Secretario de Gobernación?
2.- La inefable gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores, no sólo ha amordazado a periodistas y a quien ose criticar su gestión, lo cual por lo visto pretende seguir haciendo, sino que tiene un gobierno que no rinde cuentas y se instala en la opacidad, de acuerdo con la información recién publicada en EL UNIVERSAL. ¿Y la libertad de expresión por la que tanto lucharon durante décadas muchos militantes y dirigentes de Morena, empezando por AMLO y terminando por la Presidenta? ¿Y la transparencia por la cual también combatieron?
Qué incongruencias tan vergonzosas las de Morena que mantiene en sus filas y protege a gente como el amigo del barredor y a la señora de las opacidades y silencios campechanos, lo cual me lleva al punto número:
3.- La señora (inquisidora) Clara Brugada haciendo un Vicente Fox, un Martha Sahagún, un Felipe Calderón, un Enrique Peña Nieto y un Miguel Ángel Osorio Chong, todo al mismo tiempo, queriendo decirle a los medios lo que deben o no cubrir, lo que deben publicar, o cómo deben publicarlo, tal como hicieron esos personajes.
En términos de discotequeros de los años 70-80-90: qué pésimos cadeneros tienen en la 4T. Ahí entra cualquiera y no sólo ingresan en tumulto, hacen destrozo y medio, arman broncas fenomenales y ahí siguen, impunes, chupando tranquilos y enviciando todo. Felicidades, brinden con… su narco Tequila.