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El reporte Oppenheimer

ANDRÉS OPPENHEIMER
ANDRÉS OPPENHEIMER

Si las encuestas aciertan y los demócratas ganan las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, dos de sus primeras prioridades serán desmontar los aranceles del presidente Donald Trump y frenar las deportaciones masivas.

Eso me dijo Hakeem Jeffries, el líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, en una extensa entrevista días atrás. Vale la pena escucharlo: si los demócratas ganan, Jeffries pasaría a ser el presidente de la cámara baja, y probablemente la figura más visible de la oposición en el país.

A pocos días de las elecciones, prácticamente todas las encuestas vaticinan que los demócratas ganarán una mayoría en la cámara baja, y quizás incluso en el Senado.

Cuando le pregunté a Jeffries cuáles serían sus planes si ganan, una de las primeras cosas que mencionó fueron los aranceles de Trump a México, Canadá y otros países.

"Estos aranceles han hecho subir en miles de dólares al año el costo de la vida para el estadounidense medio", me dijo. "Por lo tanto, poner fin a los aranceles de Trump es quizás una de las medidas más importantes que la mayoría demócrata en el Congreso podría tomar".

En febrero, la Corte Suprema anuló los drásticos aranceles que Trump había impuesto a casi todo el mundo amparado en una ley de emergencia económica, y dictaminó que fijar aranceles es una facultad del Congreso. Sin embargo, Trump luego restableció muchos de esos aranceles invocando otras leyes comerciales.

¿Pero podría una Cámara de Representantes controlada por los demócratas anular por sí sola los aranceles de Trump?, le pregunté a Jeffries. Cualquier ley necesitaría ser aprobada por el Senado, y aun así podría ser vetada por el presidente. Se necesitarían dos tercios de ambas cámaras para revertir un veto.

Jeffries respondió que la cámara baja tiene muchos poderes, entre ellos la asignación de recursos, para hacer cumplir sus decisiones. "Tal como lo confirmó la Corte Suprema, el Congreso tiene la autoridad para determinar qué va a pasar" con los aranceles, señaló.

En cuanto a las deportaciones, Jeffries afirmó que "necesitamos una frontera fuerte, segura y protegida. Sin embargo, la aplicación de las leyes migratorias se ha salido de control por la violenta maquinaria de deportaciones masivas de Trump".

Agregó que "necesitamos cambiar la ley" para evitar los actuales excesos, porque "muchos de los agentes corruptos de ICE (el servicio de inmigración) creen que pueden hacer lo que se les dé la gana" sin sufrir consecuencias.

Jeffries añadió que, incluso si los demócratas solo ganan la cámara baja y no logran que el Senado apruebe una nueva ley migratoria, la Cámara tiene el poder de asignación de fondos."No vamos a destinar ni un centavo a la violenta maquinaria de deportación masiva de Trump", dijo.

El problema es que la ley de presupuesto que Trump firmó el año pasado le dio a ICE unos 75 mil millones de dólares adicionales que puede gastar hasta 2029, sin pasar por el presupuesto anual. Jeffries no explicó sobre si los demócratas podrían encontrar un mecanismo legal para frenar esos desembolsos.

¿Mi opinión? El futuro de los aranceles y las deportaciones dependerá - además de que los demócratas ganen el 3 de noviembre - de si ganan una o ambas cámaras, y de si lo hacen por un pelo o por paliza.

Si los demócratas ganan ambas cámaras, podrían frenar muchas iniciativas de Trump para aumentar los aranceles o expandir las redadas migratorias, y podrían aprobar proyectos de ley propios. Trump probablemente los vetaría, pero el veto obligaría a los legisladores republicanos a elegir públicamente entre Trump y los votantes que pagan más caro por todos los productos importados.

Además, incluso si los demócratas solo ganan la cámara baja, podrían iniciar investigaciones, con poder para citar a declarar a funcionarios. Podrían hacer audiencias públicas sobre las denuncias de corrupción en el gobierno, como los reportes de que muchas empresas de amigos del presidente se beneficiaron de exenciones arancelarias, y sobre la violencia en las redadas migratorias.

Nada de eso acabaría de la noche a la mañana con los aranceles ni con las deportaciones masivas de Trump, pero sí podría frenar los excesos y crear un nuevo consenso político para revertir la mayoría de estas medidas en las elecciones presidenciales de 2028. Por primera vez en su segundo mandato, Trump tendría un contrapeso con poder para decirle que no.

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