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El reporte Oppenheimer

Andrés Oppenheimer

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha tratado de suavizar su crítica más dura al gobierno de Donald Trump, pero difícilmente logrará bajar la tensión. Al contrario, todo indica que la relación bilateral va a empeorar en los próximos meses.

Tanto Sheinbaum como Trump están jugando la carta del nacionalismo para mantener motivados a sus votantes. En este contexto, suena cada vez más lejano un acuerdo para renegociar el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), que en teoría debería renovarse el 1 de julio.

Sheinbaum lanzó su crítica más dura el 31 de mayo, cuando calificó de "injerencia" la acusación formal de Estados Unidos contra el ahora exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios. Washington los acusa de tener nexos con el Cartel de Sinaloa y pide su extradición.

"Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo corresponden a los mexicanos, ya no hablamos de cooperación, estamos hablando de injerencia", dijo Sheinbaum.

Al día siguiente, Sheinbaum intentó bajar los decibeles, diciendo que no cree que el propio Trump esté "encabezado esta ofensiva" contra México, sino que viene de "los sectores de la ultraderecha de Estados Unidos".

Pero su intento de exculpar a Trump resultó poco creíble.

Primero, porque el mismísimo Trump ha dicho varias veces que el gobierno mexicano está controlado por el narcotráfico. El 9 de mayo dijo: "los cárteles gobiernan México, y nadie más". No lo dijeron los "sectores de la ultraderecha", sino él mismo.

Segundo, en un gobierno casi monárquico como el de Trump, ningún funcionario podría haber presentado cargos formales contra funcionarios mexicanos sin el visto bueno de la Casa Blanca. El gobierno de Trump se caracteriza por la lealtad ciega que les exige a sus funcionarios.

Como era de prever, el gesto de Sheinbaum hacia Trump cayó en saco roto.

A las pocas horas, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, pidió que México no politice el combate a los carteles. Sheinbaum respondió que los embajadores "tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos".

Luego, el diario Los Angeles Times reveló el 3 de junio que Washington está investigando y les quitó la visa a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya. Ambos son pesos pesados de Morena, el partido gobernante de Sheinbaum.

Es difícil pensar que Trump quiera bajar la tensión, sobre todo antes de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. La lucha contra los carteles y la inmigración ilegal son banderas que mantienen unida a su base política.

Los votantes de Trump están muy divididos por temas como las guerras de Irán y Ucrania, y el escándalo del fallecido acosador de menores Jeffrey Epstein.

Por eso, Trump necesita entusiasmar a los suyos para que salgan a votar en noviembre y no perder el Congreso. Atacar a los carteles y a sus aliados políticos en México será una de sus principales estrategias electorales.

Sheinbaum, a su vez, enfrenta sus propias presiones internas. Por un lado, si extradita a los acusados, su discurso de presunta defensa de la soberanía nacional se cae a pedazos ante sus simpatizantes.

Más importante aún: si Rocha Moya es extraditado y abre la boca, podría salpicar a figuras clave del oficialismo. Y Sheinbaum es, en gran medida, rehén de su partido, que de hecho sigue siendo controlado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué pasará ahora? Lo más probable es que las acusaciones de ambas partes sigan escalando y que no haya ningún acuerdo para renovar el T-MEC por otros 16 años el 1 de julio.

Aunque Estados Unidos y México son socios comerciales vitales el uno para el otro, la falta de un acuerdo no sería el fin del mundo: el T-MEC entraría en una fase 'zombi' en que sería prorrogado automáticamente cada año en su estado actual.

Pero esa sería una mala noticia para México. Un acuerdo comercial a largo plazo generaría la certidumbre que el país necesita para atraer inversiones y salir de su estancamiento económico.

Lamentablemente, el conflicto seguirá subiendo de tono por una razón muy simple: en ambos países, la política interna será más fuerte que el sentido común económico.

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Escrito en: Mhoni Vidente Signo del zodiaco Horóscopo Astrología

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