El juicio contra Meta - la empresa matriz de Facebook, Instagram y Whatsapp- que empezó hace pocos días en California podría marcar el inicio de una era de mayor responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas en el cuidado de la salud mental de los jóvenes.
El juicio amenaza con obligar a Meta a eliminar "diseños adictivos" y a pagar entre 200,000 millones y 1.4 billones de dólares en multas si se comprueban los cargos de que sus algoritmos están diseñados para fomentar la adicción a las pantallas de ni?ños y adolescentes.
Sería un golpe tremendo para las finanzas de la compañía comandada por Mark Zuckerberg. Pero más que eso, obligaría a todas las redes sociales a tomar medidas concretas para combatir la adicción y cambiaría para siempre a las redes sociales tal como las conocemos.
Según varios estudios, la adicción a las pantallas está provocando una epidemia de ansiedad y depresión, sobre todo entre los jóvenes.
Hace poco entrevisté a Matthew Bergman, uno de los abogados que lideran las demandas contra Meta. Según me dijo, las redes sociales podrían corregir sus algoritmos de inmediato si dejaran de poner sus ganancias por encima de la salud mental de los menores.
"Cuanto más tiempo pasa un niño en línea, más publicidad venden y más dinero ganan", me dijo Bergman. "Les muestran a los niños material cada vez más extremo, no porque los niños hayan pedido verlo, sino porque es la forma en que los mantienen enganchados y venden más publicidad para ganar más dinero".
Bergman, quien también es fundador del Centro Legal de Víctimas de Redes Sociales, me señaló que si Meta se propusiera seriamente proteger a los menores podría desactivar de inmediato el "scrolling infinito" en Instagram.
"El scrolling infinito está diseñado precisamente para mantener a los niños pegados a la pantalla durante horas, incluso cuando ni siquiera están interesados en lo que están viendo", me explicó el abogado.
Eso se arreglaría fácilmente poniendo pausas automáticas cada media hora, para que los menores no se pasen cuatro o cinco horas seguidas viendo videos en Instagram, agregó.
"¿Qué hace un niño conectado a las tres de la mañana?" me preguntó Bergman. "No es saludable que un chico pase ocho horas por día frente a una pantalla. Sabemos que la falta de sueño está directamente relacionada con problemas de salud mental".
Asimismo, Facebook e Instagram podrían eliminar el botón de "me gusta", agregó. Varios estudios muestran que ese botón genera una competencia tóxica que lleva a la depresión de muchas niñas que no reciben tantos "likes" como sus compañeras más populares.
Por último, Meta y las demás redes sociales deberían hacer cumplir estrictamente sus propias normas de verificación de edad para evitar que entren niños. "Deberían asegurarse de que un pedófilo de 50 años no pueda hacerse pasar por una niña de 14 años y manipularla", señaló.
Meta negó que sus algoritmos estén diseñados para enganchar a los niños y aseguró que tiene filtros eficaces para evitar que menores de 13 años puedan abrir cuentas. Los abogados de Meta también dijeron que no hay pruebas de que las redes sociales causen depresión juvenil, y que muchos problemas mentales se deben a factores personales preexistentes.
Sin embargo, Arturo Bejar, el exdirector de ingeniería de Meta y testigo estrella de los fiscales, declaró en el juicio que Meta hace la vista gorda a muchas de sus propias medidas de seguridad. La prioridad de la empresa siempre fue mantener a la gente pegada a la pantalla, aseguró.
El juicio podría durar hasta seis semanas y los fiscales confían en ganar, basándose en el antecedente de un caso similar que Bergman le ganó a Meta hace pocos meses.
Está por verse si lograrán probar que los algoritmos de Meta están diseñados para fomentar la adicción, pero quizás no tengan mucha dificultad en demostrar que mucho tiempo frente a las pantallas les hace daño a los menores.
El propio Zuckerberg dijo en una entrevista con Fox News en octubre de 2019 que "generalmente no quiero que mis hijos estén sentados frente a un televisor o computadora por mucho tiempo", según reportó CNBC. Si estar enganchado a la pantalla es malo para los hijos de Zuckerberg, ¿por qué habría de ser bueno para los demás?