El rincón de la agrónoma
Con la llegada del calor, cada año observamos nuevamente el aumento de insectos que afectan la salud y la tranquilidad de las personas: arañas, alacranes, garrapatas, chinches y otros organismos que encuentran condiciones favorables para reproducirse.
La cantidad de personas afectadas por picaduras y enfermedades transmitidas por estos insectos continúa incrementándose. Al mismo tiempo, el uso constante de pesticidas químicos ha generado poblaciones cada vez más resistentes, además de representar un gasto creciente para muchas familias.
De acuerdo con información del Center for Food Security and Public Health, existen aproximadamente 850 especies de garrapatas en el mundo. De ellas, alrededor de 100 especies son capaces de transmitir enfermedades o provocar pérdidas económicas debido a la disminución del peso en animales y a infecciones secundarias.
Para lograr un control efectivo, es fundamental conocer su ciclo biológico. Las garrapatas pasan por cuatro etapas de desarrollo: huevo, larva, ninfa y adulto.
Los huevos suelen encontrarse en el suelo o en grietas cercanas a los sitios donde descansan las mascotas. Al eclosionar surge la larva, de tamaño tan pequeño que generalmente pasa desapercibida. Esta busca su primer hospedero para alimentarse. Una vez satisfecha, muda a la etapa de ninfa, donde continúa alimentándose hasta convertirse en adulta.
La garrapata adulta busca un tercer hospedero para completar su ciclo reproductivo. En esta etapa, una sola hembra puede depositar entre 3,000 y 7,000 huevos, generalmente en grietas, juntas y sitios protegidos cercanos al área de descanso de los animales.
Uno de los principales desafíos para su control es su capacidad de supervivencia. Las larvas pueden permanecer sin alimentarse entre siete y ocho meses, mientras que ninfas y adultos pueden sobrevivir más de un año en el ambiente.
Una alternativa orgánica: la tierra de diatomeas
Afortunadamente, existen alternativas naturales para contribuir al control de estos insectos.La tierra de diatomeas está formada por restos fosilizados de microorganismos acuáticos llamados diatomeas. Sus estructuras contienen sílice natural, una sustancia que actúa sobre la cubierta externa de los insectos, favoreciendo su deshidratación y muerte.
Los primeros productos pesticidas elaborados con dióxido de silicio (tierra de diatomeas) fueron registrados en 1960 para el control de insectos y ácaros.
Cuando se utiliza correctamente y siguiendo medidas básicas de seguridad, la tierra de diatomeas puede convertirse en una alternativa accesibe, práctica y compatible con estrategias de manejo integrado de plagas.
En ocasiones, obtener resultados diferentes requiere probar soluciones diferentes. La prevención, el conocimiento y el uso responsable de alternativas sustentables pueden marcar una gran diferencia en la protección de nuestras familias y mascotas.
AGROHOLISTIC ORGANIC PRODUCTS
"Cuidando el alma a través de la naturaleza"Fuente consultada: Bunch, T. R.; Bond, C.; Buhl, K.; Stone, D. (2013). Hoja de datos generales de la tierra de diatomeas. Centro Nacional de Información sobre Pesticidas, Servicios de Extensión de la Universidad Estatal de Oregón.
