Mónica Saldaña y Ale Acosta
Hay algo especial en empezar el día en el campo. El aire fresco, el silencio apenas interrumpido por el golpe preciso de la pelota y la luz suave que acompaña cada recorrido crean una atmósfera difícil de igualar. El golf no es solo un deporte, es un ritmo, una pausa necesaria en medio de la rutina. Cada hoyo es un reto personal, una conversación interna entre la paciencia y la precisión, una experiencia que muchos laguneros disfrutan como parte de su estilo de vida.

