Una de las glorias de las que antaño, entre las muy contadas, solían identificar al viejo régimen posrevolucionario en México era el Servicio Exterior Mexicano.
Dotado con grandes cuadros de formación emanados en su mayoría del Instituto Matías Romero, los diplomáticos de carrera al igual que los representantes de nuestro país ante el Extranjero solían ser personajes cuya característica principal no podía ser otra que la que pude esperarse como resultado de una formación altamente capacitada, con hombres y mujeres versados en grandes temas de cultura general amén de varias especialidades que lo mismo podía versar sobre arte, historia que sobre política, economía, ciencia y humanidades en general.
El perfil de los egresados cumplía en aquel entonces no solo con los más altos estándares en cuanto a la calidad personal de los individuos que eran llamados para servir a la nación en los muy distintos países con los que México sostenía alguna relación de importancia muy directa o de representación necesaria; también cumplía con las grandes expectativas que aquellos países requerían del nuestro y más aún; con lo que las circunstancias históricas del mundo en general demandaban.
Desafortunadamente para nosotros, esta escuela de formación y esta etiqueta de distinción no existe más desde el sexenio anterior.
Aunque muchos fijan esta debacle en lo que a la institucionalidad del Servicio Exterior solía significar a partir de la imposición del ex presidente López de la periodista Isabel Arvide como Embajadora de nuestro país ante Turquía, a esta experiencia le vinieron a seguir otras designaciones menos afortunadas o cuestionables cuando el entonces titular del Poder Ejecutivo decidió premiar por la entrega sin resistencia de sus Estados al Régimen a varios gobernadores de oposición como fue el caso de Sonora, Sinaloa, Campeche, Quintana Roo e Hidalgo-tan solo por citar algunos-con Claudia Pavlovich como Cónsul en Barcelona, Quirino Ordaz como Embajador en España, Carlos Miguel Aysa en República Dominicana, Carlos Manuel JoaquínGonzález designado a Canadá y Omar Fayad Meneses, enviado a Noruega.
Esta situación vendría a tocar su punto más bajo cuando se trató de premiar a manera de consolación-luego de su controversial despido por parte de la Secretaria de Cultura Alejandra Fraustro del INEHRM y su muy cuestionable gestión al frente del Museo Regional de Historia en Guadalajara-al intelectual orgánico Pedro Salmerón para la Embajada de Panamá, siendo rechazado tajantemente por la misma Cancillería de aquel país por considerarlo indigno debido a las múltiples acusaciones de acoso sexual denunciadas por ex alumnas del ITAM, la UNAM y hasta de su propio partido, como las apuntaladas por la politóloga Denisse Dresser y Estefanía Veloz.
Esta inercia continuaría este sexenio con la designación de otro intelectual orgánico y aplaudidor como es el caso del ex periodista Genaro Lozano a quien se premió con la Embajada en Italia el año pasado pese a su conducta pública desafortunada.
Ahora ocurre algo similar tras la renuncia impuesta al ex Fiscal Alejandro Gertz Manero, a quien se envía como representante ante Gran Bretaña tras el despido de Josefa González Blanco, también designada por López, tras años de denuncias de abuso por sus trabajadores.
La nominación de Gertz fue turnada a la Cámara Alta donde el joven Senador Luis Donaldo Colosio Rojas cuestionó este nombramiento con elementos objetivos y razones de nivel como no se había escuchado desde fines del siglo pasado:
"No podemos acompañar el nombramiento de Alejandro Gertz Manero como Embajador de México en el Reino Unido. Y no por obstrucción: se trata de cuidar la legalidad y las formas.
Desde el inicio señalamos que el proceso nace con dudas, porque la renuncia anterior no se ajustó plenamente a lo que marca la ley.
Y aunque nadie niega experiencia en el servicio público, experiencia no es lo mismo que especialización, trayectoria no es lo mismo que formación específica. Y un currículum amplio no garantiza experiencia necesaria en uno de los momentos geopolíticos más complejos que ha vivido nuestro planeta en décadas…hoy se necesita un perfil con conocimiento y oficio diplomático, más aún con el momento de tensión que vive el Servicio Exterior Mexicano".