Celebridades como Bad Bunny utilizan el spanglish como elemento identitario, lo que puede atraer a mayores audiencias. Foto: GettyImages
El lenguaje es la capacidad que tenemos de comunicarnos por medio de diferentes sistemas de signos, como puede ser de forma oral, escrita o a través de gestos. Al ser una especie social, los humanos lo desarrollamos para establecer relaciones interpersonales con el propósito de sobrevivir. A través del tiempo, el lenguaje humano ha ido evolucionando gracias al desarrollo de nuevas habilidades, permitiéndonos expresar ideas cada vez más complejas.
Aunque no se sabe con exactitud cuándo fue que surgieron los idiomas que actualmente conocemos, podemos darnos una idea de su origen. Tal como ya se mencionó, con las habilidades que el ser humano iba adquiriendo, por ejemplo, las gesticulaciones o la capacidad de emitir distintos sonidos, el lenguaje oral derivó en una protolengua, como podemos denominar al ancestro común de los idiomas.
Estos, a su vez, evolucionan de la siguiente manera:
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Una lengua es utilizada a tal grado que se va expandiendo incluso a lugares donde se habla otra.
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Las personas aprenden la lengua nueva y, al mezclarla con la natal, crean una nueva variante.
Sea cual sea el caso, los sistemas de palabras sufren variaciones, incluso hasta perder sus rasgos iniciales. No obstante, en muchos casos comparten características. Por ejemplo, los hablantes nativos del español pueden encontrar similitudes fonéticas y gramaticales con el italiano, pues tienen el mismo origen lingüístico: el latín vulgar tras la caída del Imperio Romano, que también derivó en el francés, el portugués, el catalán y el rumano, los cuales en conjunto se denominan lenguas romances. Este parecido hace que para muchas personas sea menos complicado aprender aquellos idiomas que comparten la misma raíz de su lengua natal.
SIMILITUDES DEL ESPAÑOL Y EL INGLÉS
Aunque no poseen exactamente las mismas raíces, el español y el inglés comparten características que, de alguna manera, pueden facilitar el aprendizaje de uno o del otro a sus hablantes. Por ejemplo, ambos son alfabetos, es decir, usan letras para representar los fonemas (sonidos) que forman cada palabra, a diferencia de otros idiomas como el chino o el japonés, que utilizan símbolos para expresar palabras completas.

El inglés y el español también tienen coincidencias fonéticas. Entre el 30 y el 40 por ciento de las palabras de uno tiene, a su vez, un equivalente en el otro que se asemeja tanto en escritura como en sonido. Un claro ejemplo de esto es “accidente”, que en inglés se escribe y pronuncia accident. Además, comparten gran parecido gramatical, ya que las oraciones tienen la misma estructura básica.
EL INGLÉS EN MÉXICO
La frontera de México con Estados Unidos y Belice, países anglohablantes, ha hecho del inglés una herramienta indispensable en nuestro país. Pero no solo la proximidad territorial es responsable de ese vínculo lingüístico, sino también el comercio con Canadá y Estados Unidos.
Más de 50 millones de mexicanos hablan el inglés en un nivel básico, lo que representa alrededor del 40 por ciento de la población, mientras que solo el 5 por ciento (6 millones de habitantes) lo habla de forma fluida.
En la actualidad, de hecho, el inglés ya es una materia obligatoria para la educación básica y la media superior. Además, en las carreras universitarias es necesario comprobar cierto nivel al egresar.
SPANGLISH
El llamado spanglish se refiere a la forma híbrida de comunicación que combina palabras del español con el inglés en una misma oración. Es un fenómeno que nace de la cercanía entre ambos idiomas e incluso puede llegar a ser una herramienta de identidad. Los expertos lo definen como un espacio cultural que se da sobre todo en Latinoamérica.
Este término fue establecido por Salvador Tió, autor puertorriqueño, cuando escribió su columna titulada “Teoría del spanglish”, aunque la práctica realmente se remonta a la década de 1840, a partir del Tratado de Guadalupe Hidalgo, con el que México cedió parte de su territorio a Estados Unidos. De este modo, los mexicanos se vieron en la necesidad de encontrar la forma de comunicarse con sus compatriotas, generando modismos nuevos.

No se trata de algo uniforme, es decir, el spanglish varía según la persona o comunidad donde surge —un joven que consume series estadounidenses probablemente no lo use de la misma manera que una familia chicana—. No cuenta con reglas específicas, por lo que ofrece libertad expresiva.
A través del tiempo, esta práctica se ha ido extendiendo, sobre todo en la era digital, pues las redes sociales han sido indispensables para que el spanglish sea visto con mayor normalidad.
LA ERA ACTUAL
En redes sociales como Instagram o TikTok, el uso de anglicismos, además de ser frecuente, forma parte de muchos formatos de contenido en estas plataformas digitales. Uno de los ejemplos más populares es la frase get ready with me (o su acrónimo GRWM), que se traduce como “arréglate conmigo” y que se utiliza para titular videoblogs donde se muestra el proceso de maquillaje, peinado y vestimenta del creador o creadora de contenido.
Otra tendencia es outfit of the day (OOTD), que en español significa “atuendo del día”. Es el hashtag fundamental para aquellos influencers que desean compartir su estilo.
Palabras como stalkear, manager, show, selfie, test y home office son algunos de los muchos términos que usamos en la vida diaria sin conciencia de que estamos practicando el spanglish.
Otro ámbito fundamental en esta expansión de los idiomas es la industria musical. Cantantes latinos que han hecho carrera en países anglohablantes se valen del spanglish como herramienta identitaria y creativa. Figuras internacionales como Ricky Martin, Jennifer López o Bad Bunny emplean este recurso para conectar con audiencias más amplias, mostrando que es también una especie de puente cultural para crecer en el mercado global.
El spanglish es una herramienta que está lejos de ser una moda pasajera o un error lingüístico. Por el contrario, es una consecuencia histórica de la transculturación, un reflejo de los millones de personas que, como parte de su proceso de vida, han tenido que adaptarse a entornos más globalizados. No es una amenaza a la preservación del español, sino una prueba de evolución cultural y social.