Recuerdo. Comenzó a interesarse por el yoga cuando estas prácticas todavía estaban lejos de alcanzar la popularidad.
Elsa Aguirre llevaba alrededor de seis décadas siguiendo una alimentación principalmente vegetariana y realizando ejercicios de yoga, respiración y meditación. Más que actividades ocasionales, estas prácticas se convirtieron en el eje de su vida cotidiana y en la manera en que buscó mantener el equilibrio físico y emocional.
UNA DISCIPLINA DE 60 AÑOS
Elsa Aguirre comenzó a interesarse por el yoga cuando estas prácticas todavía estaban lejos de alcanzar la popularidad que tienen actualmente. Con el paso del tiempo, incorporó también la meditación, la respiración consciente, el ejercicio moderado y una alimentación sin carne.
En sus redes sociales compartía reflexiones sobre los beneficios que encontraba en esa rutina.
"El yoga como forma de vida grandes beneficios trae a la vida de una persona que decida vivir en armonía con todo lo que la rodea", escribió en una de sus publicaciones, en la que también consideró que comer sanamente era uno de los secretos para conservar la vitalidad.
La actriz explicaba que la práctica no se limitaba a conservar la flexibilidad o fortalecer el cuerpo. Para ella también implicaba observar sus pensamientos, administrar su energía y entender de otra manera el paso del tiempo.
En uno de sus mensajes más recientes aseguró que llevaba 60 años con esa disciplina y compartió que acostumbraba realizarla diariamente, aunque recomendaba que cada persona encontrara el momento que mejor se ajustara a sus actividades.
El interés de Aguirre por estas técnicas también la llevó a promover espacios para acercarlas a otras personas. Junto con el maestro Javier Eugenio Ferra, impulsó un centro en Cuernavaca, Morelos, donde se contemplaba impartir clases y talleres de yoga y meditación.
Durante la presentación del proyecto, llamado GFU Yoga, invitó al público a trabajar tanto en el cuerpo como en la mente mediante una alimentación consciente, el conocimiento personal y el ejercicio.