“Un maestro que gana su plaza, que gana su ascenso, ya no le debe al líder y ya no tiene que ir a las marchas”. Aurelio Nuño, 5.06.2026
El laborista Tony Blair sostenía como candidato en 1997 que sus tres prioridades en el gobierno del Reino Unido serían "educación, educación, educación". López Obrador, en cambio, prefirió sacrificar la educación para obtener el apoyo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Hoy vemos las consecuencias en una Coordinadora que extorsiona al gobierno, toma a los gobernados como rehenes y obtiene canonjías que deterioran la educación.
La CNTE es una organización política más que sindical. Se fundó en 1979 como un movimiento disidente dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Exigía una verdadera democracia sindical y cuestionaba el liderazgo de Carlos Jonguitud Barrios, que Elba Esther Gordillo reemplazaría en 1987 hasta su detención en 2013.
En 1992, en su segundo Congreso Nacional Ordinario, la Coordinadora adoptó 22 principios: el 4 "antepone la movilización en la negociación de los pliegos petitorios"; el 5 dice que la Coordinadora "es una escuela preparatoria para la lucha general contra la burguesía y su Estado, con el objetivo de destruir el Sistema Capitalista"; el 6 señala que "no concilia ni trata de armonizar con el enemigo"; el 17 "reivindica el principio universal de lucha de clases"; el 19 "revindica al socialismo"; el 20 "retoma la lucha ideológica como elemento fundamental para el avance del movimiento"; el 22 establece que la CNTE debe ser "autofinanciable para garantizar su independencia política e ideológica".
El sindicato decidía las "plazas" o nombramientos, las promociones, los cambios de escuelas. En muchos casos las plazas se vendían o se heredaban. La CNTE condicionaba las promociones a la asistencia de los maestros a sus marchas.
La reforma educativa de Enrique Peña Nieto buscaba elevar la calidad de la educación y quitar al sindicato el control del sistema educativo. Creó un "servicio profesional docente" en el que las plazas y ascensos debían ganarse por concurso. "Los maestros quedaban liberados de ese yugo de los líderes sindicales", me dice Aurelio Nuño, exsecretario de educación. "Con esto mejoró la calidad de la educación", pero además "se quitó poder a los líderes". En 2013 "lograron traer a la Ciudad de México 80 mil maestros y dejarlos durante seis meses en el Zócalo. Cuando concluyó el proceso de la reforma educativa en 2018, ya solo podían movilizar a 10 mil maestros y ya no podían traerlos a la Ciudad de México".
López Obrador, sin embargo, se alió con la CNTE y al llegar a la Presidencia devolvió a los líderes los privilegios que la reforma les había quitado. Eliminó el servicio profesional docente y dio nuevamente control a los sindicatos sobre la vida profesional de los maestros. Claudia Sheinbaum ha mantenido esta alianza. En campaña prometió derogar la Ley del ISSSTE de 2007, como exige la CNTE, aunque ahora se da cuenta de que eso sería insostenible para las finanzas públicas. Si bien el SNTE, creado al amparo del poder en 1943, se ha aliado con Morena, la CNTE, que busca destruir el sistema capitalista, continúa con su estrategia de "movilización-negociación-movilización", ahora contra la 4T.
Una consecuencia es que la cobertura y la calidad de la educación están cayendo en el país. En Oaxaca y los estados que controla la CNTE la actual huelga ha dejado a más de un millón de niños sin clases. Si Tony Blair consideraba que un gobierno de izquierda debía dar prioridad a la educación, López Obrador y Sheinbaum han preferido devolver el control a los sindicatos. ¿Serán de ultraderecha?
LA "OLA"
Con una ciudad destruida por falta de inversión, y tras varios días de bloqueos de la CNTE, la jefa de gobierno Clara Brugada no encontró mejor forma de gastar el dinero público que cerrar una vez más el paseo de la Reforma y buscar el récord Guiness para la mayor "ola" del mundo.
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