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JORGE MARIO GALVÁN ZERMEÑO

El brindis para mi hermano Rubén Darío, para mis amigos hermanados con los años José Luis, Rafael y el joven Daniel inmejorables compañeros de tardes de toros y de amenas tertulias, por el gusto por los toreros buenos por su afición y por Morante ¡va por ustedes! En varias ocasiones he hecho referencia a la hermosa serie corta televisiva “Juncal” de Jaime de Armiñán que narra la última etapa de la vida de José Álvarez “Juncal” torero estandarte de la más bella de todas las fiestas venido a menos tras un grave percance, en una de las escenas entabla mientras su fiel amigo “Búfalo” le limpia los gastados zapatos un diálogo imperdible, el terrible vacío compensado por la lealtad de su amigo y admirador irredento le lleva a un recuerdo que pide le sea relatado de una tarde en El Puerto de Santa María, “Búfalo” hace gala de una sabrosa narrativa que incluye el tono del vestido y del por qué de su elección por luto por la muerte de la madre de Juncal, la narrativa está llena de emoción y es interrumpida ocasionalmente por el maestro ante cierta impaciencia del amigo y es rematada por una frase que me lleva a la faena de ya histórico jueves 16 de abril de 2026 por Morante de la Puebla “ Niño a ver si te enteras, esto no lo volverás a ver en tu p… vida”.

Morante ha regresado y lo ha hecho para la historia, la tarde después de su primer toro en el que la escaza fuerza y poca bravura poco ayudaron para el lucimiento ofreció bonitos lances y una faena breve de muleta a la usanza antigua que me hizo recordar al gran mandón de la torería nacional Manolo Martínez pues con el estoque montado pasaportó al de Álvaro Núñez con algunas y débiles protestas, el cuarto de la tarde y segundo de su lote aguardaba en los corrales para colaborar en el compendio enciclopédico del toreo en el que todo fue torería, desde el inicio pegado a tablas con lances a una mano para después ejecutar bellísimas verónicas rematadas magistralmente con sabiduría quito al toro de la vara con la comprensión del maestro Juan Ortega y después pidió las banderillas a mis queridos Fernando del Toro y Juan José Domínguez para ejecutar el tercio con un par delantero en el primero, un segundo magistral y un tercero para la historia con todos los grandes que seguramente le aplaudieron desde el cielo sentado en una humilde silla que alcanzó después de esto la categoría de un trono haciendo que la plaza entera se volcara en admiración para el de la Puebla del Río, vendría una gran faena de muleta con pases por ambos lados magistrales y uno en redondo con un cambio de manos que hizo estallar a los tendidos, hubo dos pinchazos el segundo hondo y en buen sitio que no fue suficiente para que el de Núñez doblara, después de un segundo golpe de descabello en el que el noble morito rodó los pañuelos vistieron de blanco los tendidos ante la postura firme de la presidente de no otorgar la oreja apegada a la ortodoxia tres triunfales vueltas al ruedo ante la aclamación total y recibiendo puros como para poner una tabaquería, una faena inolvidable compendio de las expresiones de muchos grandes maestros en la que los premios fueron lo de menos ¡Olé Maestro Morante!

LA ANÉCDOTA

En la historia de la tauromaquia ha habido faenas en las que a pesar de la falla con el estoque han sido premiadas con los máximos trofeos, ha sucedido a las grandes figuras como el maestro Rodolfo Gaona, Fermín Espinosa “Armillita” y Silverio Pérez entre otros en que el fervor de los tendidos ha reconocido hasta hacer que el juez otorgué los premios y obligándolos a dar un buen número de vueltas al ruedo, el reconocimiento a la faena del Maestro Morante llevó a los aficionados a pesar de haber cortado orejas a sacarlo a hombros de la plaza.

LAS EFEMÉRIDES

En esta ocasión pido a ustedes amables lectores guarden la fecha del 16 de abril de 2026 de la gran tarde en la Real Maestranza de Sevilla de Morante de la Puebla.

Un día como hoy de 1831 el mítico maestro de Chiclana Francisco Montés “Paquiro” toma la alternativa en Madrid de manos de Juan Jiménez “El Morenillo” en presencia de Manuel Romero con toros de Gavira y Bañuelos, en 1954 en la feria de abril el príncipe del toreo Alfredo Leal recibe la alternativa de manos de Cayetano Ordoñez “Niño de la Palma” con el toro “Dadivoso” de Tomás Prieto de la Cal, el testigo de la ceremonia fue Manuel Carmona, en 1966 nace en Apizaco, Tlaxcala el matador Alberto Ortega, en 1971 en tarde comentada en mi colaboración anterior, el maestro Curro Rivera corta tres orejas en la feria de abril alternando con el maestro Curro Romero y Victoriano Valencia, el encargado de la puerta del príncipe se negó a abrirla habiéndola ganado a ley, como un año después en Madrid en la que cortó cuatro orejas y el presidente otorgó en un arranque nacionalista el rabo a Sebastián Palomo Linares, en 1982 el varilarguero Ignacio Carmona se despide en la plaza México en la tarde de la alternativa de Antonio Urrutia de manos del maestro Manolo Martínez y como testigo Miguel Espinosa “Armillita”, ¡hasta la próxima!

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