El gobierno del presidente Donald Trump aumentó el jueves la presión sobre Cuba, imponiendo más sanciones económicas a industrias de la isla y endureciendo la aplicación de las leyes que prohíben a los estadounidenses que visitan el país caribeño realizar negocios con empresas propiedad del gobierno o vinculadas a él.
Los departamentos del Tesoro y de Estado anunciaron nuevas sanciones contra nueve empresas estatales de minería, metales y construcción, junto con la dirigencia del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que el instituto es responsable de patrocinar "una vasta red subversiva en Estados Unidos destinada a identificar, captar y radicalizar" a estadounidenses.
"Hace apenas unos días, el régimen intentó utilizar el cumpleaños 100 años del cabecilla comunista y déspota Fidel Castro para revitalizar esta red subversiva, trasladando a La Habana a una nueva brigada de simpatizantes internacionales para establecer contactos con funcionarios del régimen", manifestó Rubio en un comunicado.