Enfrenta Alejandro Speitzer el gran reto de su carrera
Alejandro Speitzer ha crecido profesionalmente en cada proyecto que realiza, y es que es de esos actores que de manera constante están en la búsqueda de algo más, aunado a que siempre hace lo posible por salirse de su zona de confort.
Uno de esos trabajos es Cruise: Mi última noche en la tierra, el cual se presenta en el Teatro Milán de la Ciudad de México, con funciones llenas de viernes a domingo. Sin duda, le está dando gratas satisfacciones a Alejandro.
“Este trabajo unipersonal ha sido el reto más grande de mi carrera y me enorgullece que esté teniendo este recibimiento tan espectacular”, dijo en su camerino de dicho recinto en exclusiva a El Siglo de Torreón.
El artista atendió al “Defensor de la Comunidad” con el fin de dar a conocer que el 27 de enero traerá al Teatro Nazas, Cruise en una única función.
“Me emociona ir a la Comarca Lagunera. Estoy muy feliz y con muchas ganas de ir para allá. Los laguneros son divinos; además, somos norteños; recuerden que soy de Sinaloa. Me parece importante descentralizar y llevar lo que sucede en Ciudad de México a otros lados. Espero que me reciban con una carnita asada, unas gorditas laguneras muy ricas y todo lo que me den de comer”, dijo.
Antes de ahondar en el montaje, Speitzer mencionó que ha enfocado su carrera en proyectos que, además de entretener, hagan reflexionar a la audiencia.
“Un poco de la idea es crecer y justo encontrar espacios como este (Cruise) que me hagan cuestionarme como persona y como profesional. Es una obra que está en muy alto nivel; no sabía si estaba listo, no había manera de saberlo hasta hacerla y aquí está el resultado”, contó.
Cansado de dar funciones, pero atento y siempre con una sonrisa, Speitzer mencionó que Cruise narra la historia de un joven que vive con VIH durante la crisis de los años 80, explorando temas de amor, prejuicio y la lucha por la libertad.
“Cuenta la historia de ‘Jack’, un joven que trabaja en una línea telefónica de ayuda para la comunidad LGBT+, entonces recibe una llamada de ‘Michael’, quien le cuenta su descubrimiento de la vida en los 80 en Londres, su descubrimiento de la vida gay y del amor. Es una historia muy universal y un viaje desde la música hasta las luces. Esta historia es una celebración y como la vida misma es una montaña rusa”.
A lo largo de la trama producida por Sergio Gabriel y Óscar Uriel, Alejandro encarna a bastantes personajes, cada uno de ellos muy distinto uno del otro.
“Es una locura. Este trabajo se logró de la mano de Alfonso Iñiguez, mi director, que fue maravilloso.
Estoy contento con el resultado, pues cada personaje es único y tiene su momento”.
En la charla, Alejandro compartió qué tanto le exige como actor e incluso como ser humano Cruise, que en sus propias palabras es un monólogo que le ha dado un vuelco a su trayectoria.
“El único camino es el del rigor, el del compromiso absoluto. No hay recetas secretas, solo la pasión y el respeto por cada persona que paga un boleto”.
Para el nacido el 21 de enero de 1995, volver a los foros de teatro ha sido reconfortante.
“El teatro sana, te vuelve un superhumano. Puedes estar enfermo; sin embargo, la vida en el escenario continúa y la verdad es que me siento en un momento muy bello”.
En estos últimos meses, Alejandro Speitzer ha andado de aquí para allá con varios proyectos, así que se le preguntó qué le da paz, entre tanto ajetreo.
“Me da paz que el público se vaya contento del teatro, que disfrute cada película o serie que presentamos”, comentó.