Nayeli, Omar y Ginebra.
Hace unos días, una reconocida institución educativa de la ciudad se llenó de color, música y sonrisas con la tradicional kermés que reunió a alumnos, padres de familia y docentes en una tarde inolvidable.
Desde temprano comenzaron a instalarse los puestos con antojitos mexicanos, juegos de destreza y las clásicas rifas que nunca faltan. El aroma a elotes, tostadas y aguas frescas se mezclaba con las risas de los pequeños que corrían emocionados de un lado a otro con premios en mano.
Los más chicos disfrutaron de inflables y dinámicas organizadas por sus maestros, mientras que los papás aprovecharon para convivir, apoyar en los stands y compartir momentos especiales fuera del aula. No faltaron las porras, las fotos familiares y esos pequeños imprevistos típicos de estos eventos que terminan convirtiéndose en anécdotas divertidas.




