Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, "no hemos percibido los supuestos beneficios que prometieron los gobiernos neoliberales para salir de la pobreza, sino todo lo contrario: hoy padecemos en todo México sus dañinas consecuencias, como la violenta devastación del entorno natural, las graves enfermedades crónico-degenerativas y las muertes en las familias, provocadas a partir de la instalación de industrias y empresas transnacionales y nacionales, públicas y privadas, sumamente contaminantes que siguen envenenándonos y destruyendo el medio ambiente sin control, debido a la desregulación en el uso, explotación y protección de la naturaleza", denuncia la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer), que subraya: Sobresalen 60 grandes Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) o infiernos ambientales, donde la convergencia de los procesos extractivos y contaminantes sin control han causado sufrimiento, destrucción y muerte.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, a través de los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces), financiados entonces por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), se acumuló abundante evidencia científica sobre la presencia de todo tipo de procesos de contaminación, de agentes tóxicos y sus efectos que detonan enfermedades graves dentro de las RESA. No entendemos -afirma la Renacer- por qué diferentes instituciones gubernamentales hacen caso omiso de las evidencias de correlación entre contaminación ambiental y las enfermedades degenerativas.
Máxime -remarca-, cuando se sabe de la ventaja de invertir en la prevención y detección temprana, en contraste con los altos costos en relación con el presupuesto -que cada vez será más insuficiente- dedicado a la atención de enfermedades crónico-degenerativas.
¿Por qué nos estamos enfermando y muriendo? Responde: Hemos padecido en carne propia lo que realmente ha causado la instalación por todo el país de empresas transnacionales y gigantescos parques industriales bajo la complacencia de los organismos neoliberales.
"Nos han orillado a mal vivir porque han contaminado nuestro territorio, llevamos más de tres décadas expuestos a sustancias tóxicas peligrosas y contaminantes, que terminan acumulándose nocivamente en nuestros cuerpos, principalmente en las infancias y personas jóvenes, que en la mayoría de los casos sufren injustamente, desarrollan graves enfermedades o están condenadas a morir a causa de todo tipo de cánceres -incluida la leucemia-, enfermedad renal crónica, púrpura trombocitopenia inmunitaria, efectos negativos en los sistemas reproductivos y endócrinos, abortos, nacimientos prematuros, malformaciones al nacer, aparición de tumores o neoplasias, trastornos neurológicos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, así como otras enfermedades respiratorias y raras que la ciencia aún no define.
Existen en el país cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA) por la extrema contaminación; ahí se superpone todo tipo de procesos contaminantes, agentes tóxicos y enfermedades como consecuencia.
Encima, sobresalen 60 grandes RESA o infiernos ambientales, donde la convergencia de los procesos extractivos y contaminantes sin control ha causado sufrimiento, destrucción y muerte.
¿Por qué hay tanta contaminación? -Con el cuento de que el país necesitaba "progresar" para acceder al exclusivo grupo del Primer Mundo, se intensificó el proceso salvaje de "modernización" de México con la instalación de empresas transnacionales, "lo que ha provocado el envenenamiento crónico de nuestras comunidades".
La llegada del neoliberalismo fue particularmente lesiva porque torció la redacción de leyes y normas que debieron de haber protegido la salud y el medio ambiente, volviéndolas permisivas para que el país resultara atractivo a los negocios de estadounidenses, canadienses y europeos.
Para lograrlo, el Estado mexicano trazó gigantescos corredores, parques urbano-industriales, extractivos y de agronegocios, a fin de que los inversionistas extranjeros dispusieran de agua, materias primas, concesiones mineras y petroleras, así como de mano de obra barata bajo el régimen de outsourcing, que hasta hoy permite dispersar y ocultar los procesos contaminantes bajo intrincadas cadenas de suministro.
Con la promesa de empleo y buenos salarios, para supuestamente salir de la pobreza, las comunidades "fuimos engañadas, pues lo que realmente quieren es la explotación de los trabajadores, la sobre utilización de los recursos naturales -aguas superficiales y profundas, aire, bosques, selvas, suelos, minerales, tierras raras, etc.- y la libertad de depredarlos y agotarlos, sin importar la salud, la preservación de la vida y la soberanía nacional.
Lugares afectados gravemente por contaminación son Tula, Atitalaquia, Atotonilco y Apaxco; el Corredor Industrial entre San Pedro Barrientos y Lechería, el valle de Toluca, la Cuenca del Alto Atoyac, El Salto y Juanacatlán, el norte del Istmo de Tehuantepec, Coatzacoalcos, Minatitlán y Tierra Blanca; el sur industrial, el norte agroindustrial y el centro de Guanajuato; el área urbana y conurbada de Monterrey, la región de La Laguna Durango-Coahuila, las regiones agroindustriales del Valle del Yaqui y cuenca del río Sonora, las ciudades fronterizas de Tijuana a Reynosa, el río Bravo, múltiples regiones de Campeche y Yucatán, la cuenca poblana de Libres Oriental, la región que rodea la planta de CFE en Los Azufres, el puerto de Lázaro Cárdenas, Los Mochis, Santiago Ixcuintla y decenas de lugares más.
Renacer levanta seis demandas, y subraya la necesidad de un Plan General de Justicia Ambiental y de Salud para comunidades afectadas y personas trabajadoras que laboran y sobreviven en los Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental y en los infiernos ambientales.
@kardenche