EL SIGLO DE TORREÓN / Enrique Terrazas
Desde las 6:30 de la mañana de este domingo, miles de laguneros y coahuilenses comenzaron a concentrarse en el estadio de béisbol de San Pedro de las Colonias para acompañar a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, durante su gira de trabajo por el estado de Coahuila.
Al exterior del recinto, el ambiente ya anticipaba el carácter político y festivo del acto. Decenas de puestos ofrecían souvenirs como llaveros, muñecos, cachuchas, chalecos, playeras y monederos con imágenes de la mandataria y del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras grupos de simpatizantes coreaban consignas y algunos ondeaban banderas guindas.

El acceso estaba programado por la puerta principal; sin embargo, alrededor de las 9:00 horas algunos asistentes, impacientes por ingresar, forzaron un acceso lateral y abrieron el portón entre empujones. Tras el incidente, dos trabajadores de la nación que resguardaban esa zona resultaron con lesiones superficiales y fueron atendidos en el punto médico instalado, sin que su estado representara riesgo.

Durante la espera, el ambiente se mantuvo animado. Al grito de “¡Presidenta, presidenta!”, los presentes aguardaron su llegada mientras un helicóptero de la Armada de México sobrevolaba el área como parte del operativo de seguridad. A pesar de la efervescencia política reflejada en las porras, no se reportaron conductas inapropiadas.
Entre la multitud destacaron ciudadanos con pancartas y lonas con quejas y peticiones. Personal federal los entrevistó y recopiló sus datos con la promesa de dar seguimiento. Las solicitudes abarcaban temas educativos, denuncias por despojo de tierras, casos de personas desaparecidas y presuntos fraudes inmobiliarios. También se instaló un módulo de atención ciudadana donde se recibieron documentos y escritos.

Cuando la presidenta arribó, el estadio estalló en aplausos. Algunos asistentes levantaron sus mensajes de protesta, mientras otros agitaban banderas y lanzaban vivas. No obstante, minutos después de iniciado el acto, parte del público comenzó a retirarse y, para cuando inició el discurso, ya se observaba un número considerable de butacas vacías. Entre los factores que pudieron influir se mencionó el clima fresco y el viento helado, además de que una parte importante de los asistentes eran adultos mayores.
Minutos antes de concluir el mensaje presidencial, la mayoría de los asientos lucían desocupados, aunque la explanada principal permanecía concurrida. A la salida de la mandataria por la parte posterior del estadio, el ambiente se tornó cercano y efusivo: decenas de personas entregaron carpetas y sobres con peticiones, otras solicitaron fotografías o autógrafos y algunas simplemente buscaron estrechar su mano.
Finalmente, el contingente presidencial abandonó el lugar a vuelta de rueda rumbo a Gómez Palacio para continuar con su agenda, sin que se reportaran incidentes mayores.