La confrontación entre el gobierno de México y Estados Unidos, en particular con el embajador norteamericano, Ronald Johnson, escaló luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió respetar los asuntos internos del país y limitar su actuación al ámbito de la coordinación bilateral, en respuesta a los mensajes que el diplomático ha emitido sobre la lucha contra los cárteles del narcotráfico.
La tensión se produce apenas dos días después de que Sheinbaum encabezó un acto en el Monumento a la Revolución para rendir cuentas a la ciudadanía, donde llamó a defender la soberanía nacional frente a cualquier intento de injerencia extranjera, y un día después de que Johnson advirtiera que convertir la lucha contra el crimen organizado en un debate político representa una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación entre ambos países.
Por su parte, internacionalistas destacaron que el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado domingo obedece más a presiones internas que a externas, y coincidieron en que el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, no incurre en ningún tipo de injerencia pues sólo está llamando a la cooperación en materia de seguridad.
Incluso, algunos expertos en política exterior consideran falta de diplomacia del gobierno mexicano, y opinan que vive su peor crisis en la relación con Estados Unidos y puede poner en riesgo las negociaciones del T-MEC.