Evento. Este viaje literario por el norte, sin duda, dejó huella en quienes lo protagonizaron y presenciaron.
Las letras zarparon de un puerto sin mar Lo hicieron en un desierto sin otra inmensidad que la palabra. Este jueves 7 de mayo, El Siglo de Torreón albergó el conversatorio ‘Viaje literario' Conversar con el norte’, donde en una alineación conformada por cuatro autores de renombre nacional como Mónica Lavín, Élmer Mendoza, Mónica Castellanos y Vicente Alfonso, además de la moderación de la doctora Lucrecia Solano Martino, se abordó el tema ‘Voces femeninas en la literatura del norte’.

Fue en punto de las 19:00 horas cuando el evento dio inicio en este recinto de historia centenaria. Lucrecia Solano tomó el timón del viaje y, como si fuese una vela sobre las dunas de Bilbao, dirigió la charla hacia un primer punto: ¿Realmente existe una voz femenina en la literatura? Antes de dar voz a los autores, la historiadora profundizó en su campo y viajó siglos atrás para dar con una poeta griega: Safo, cuyo ejercicio en los versos fue de suma importancia en la antigüedad.
Entonces, el primer escritor en tomar la palabra fue el sinaloense Élmer Mendoza, quien recientemente ha publicado la novela La sirena y el jubilado (Alfaguara, 2026), historia donde Carmen Larrañaga, una política, es baleada en plena campaña, pero que además en su pasado habita la huella de la violación y del rapto, violencias que se replican en su presente.
Mendoza, con un gran conocimiento de la antigua literatura griega, agregó que Safo tenía unas ideas políticas muy claras. Y a continuación habló de su influencia y del proceso que experimentó al momento de crear a la protagonista de su novela.
“Con todas las voces femeninas que he escuchado en mi familia, demis amigas, demis alumnas, de mis lecturas de mujeres, ¿cómo crear una voz femenina muy potente y que nadie tuviera dudas de que la que está hablando era una mujer? Por eso Carmen Larrañaga comienza la novela diciendo: ‘Papá me vendió’. Ella cuenta esa historia”.

Después, Lucrecia Solano preguntó si realmente hay una diferencia entre la escritura de una mujer, es decir, la voz femenina en la escritura, y la voz masculina en el mismo oficio. Luego cedió el micrófono a Mónica Lavín, para que ella pudiera hablar del tema a través de sus novelas publicadas.

Para la autora de libros como Tonada de un viejo amor o La ausencia, en la literatura, no existe diferencia entre ambos sexos o la presencia de “una voz femenina”. Indicó que la batalla de los escritores o escritoras consiste en persuadir la realidad, en convencerse, aun mientras escriben, de que el personaje de la ficción está vivo con las palabras; tiene personalidad, motivos, sueños, ya sea hombre o mujer.

"Hay que meterse en el pellejo de ellos o ellas. Y quizá el reto entre nosotras sea ver cómo nos metemos en el pellejo de ellos, porque nos es más familiar la experiencia de vivir en el cuerpo de mujer. Lo que sí creo que sea diferente es negociar con la vida; es decir, la escritura es ese territorio de la creación donde los mismos dilemas se le plantean a cualquier escritor, o la vida para las mujeres son decisiones de ‘¿seré madre o no?’, ‘¿me gano la vida o no me gano la vida?’, ‘¿cómo voy combinando estar en la vida o estar en ese otro mundo alternativo que el mundo de palabras?’. Eso lo escogí como tema para mi novela más reciente, que se llama La ausencia".
Por su parte, a petición de Lucrecia Solano,Mónica Castellanos compartió detalles de su novela El aroma de los anhelos, donde aborda la Revolución mexicana, pero lejos de la idea de las adelitas. Antes de ello, la autora regiomontana compartió al público sus raíces coahuilenses y la narrativa de Carbón rojo, otra de sus novelas que se desarrolla a partir del accidente minero de Pasta de Conchos en 2006.
“No es lo mismo escribir sobre unamujer, sobre un personaje femenino (que lo puede hacer un hombre o lo puede hacer una mujer) a lo que una mujer escribe (que puede ser escribir sobre un hombre o sobre una mujer). Realmente es como mover un poco la perspectiva, pero al mismo tiempo sigue siendo esta mano que lleva la pluma, que crea la historia”.
Finalmente, Vicente Alfonso trajo al presente la memoria de escritoras laguneras como Enriqueta Ochoa, Magdalena Mondragón y Olga de Juambelz. Además de resaltar el trabajo de contemporáneas como Magdalena Madero, Yolanda Natera y Rosario Ramos.
“Mencionaba la doctora Lucrecia: ¿La literatura femenina es nada más escrita por mujeres o se puede escribir sobre mujeres? El maestro Saúl Rosales tiene varios libros sobre Sor Juana y al menos uno sobre La Malinche o Malintzín”.

Luego, también a petición de Lucrecia Solano, compartió detalles de su novela La noche de las reinas, ambientada en los años setenta del siglo XX, en el marco de la final del concurso de belleza Miss Universo efectuada en Mazatlán.
Cabe señalar que, antes de su visita a Torreón, los escritores partieron a inicio de semana de Monterrey y tuvieron otras dos fechas más en Coahuila: el 4 de mayo en Saltillo, donde contaron con la moderación de Elizabeth Moreno, y el 5 de mayo en Parras de la Fuente, donde moderó María Isabel Saldaña.
Decía Gabriel García Márquez que el auténtico viaje es el de la vida; viajar es vestirse de loco. Lo escribe la poeta canadiense Anne Carson: “La única regla del viaje es: no vuelvas como te fuiste. Vuelve diferente”. Y este viaje literario por el norte, sin duda, dejó huella en quienes lo protagonizaron y presenciaron.