'Esta es una guerra injusta': Historiadora contrasta visión de Trump con la de oficiales de EU
La doctora en Historia Erika Pani, quien forma parte del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México (CEH-Colmex), ofreció una análisis de la Intervención Estadounidense de 1846-1848 que concluyó con el robo a México de más de la mitad del territorio nacional, luego de la celebración del presidente Donald Trump.
Pani, especializada en la historia del México durante el siglo XIX, su relación con Estados Unidos y la migración, destacó que la visión de Trump no coincide ni siquiera con la de los observadores del momento.
"Claro que se celebra la adquisición de la tierra (en EU), pero esa adquisición de la tierra para empezar va a poner a Estados Unidos en el camino de la polarización política y de la Guerra Civil, porque la discusión sobre si se puede o no llevar esclavos al territorio conquistado los va desgastar y los va enfrentar".
Planteó que los mismos oficiales que pelearon en México reconocieron que la guerra estaba mal, "esta es una guerra injusta", como fueron el hijo de Henry Clay, un gran político de Kentucky y el futuro presidente, Ulysses S. Grant.
Pani se dijo preocupada que Trump vea la relación con México, sus vecinos, como una de fuerza y de eventual conquista y acción militar, que no coincide con lo que pensaban en ese momento los oficiales estadounidenses.
La historiadora detalló el proceso del avance estadounidense sobre México, cuando la clase política pensaba que un régimen republicano era por definición pacífico, que no iba a lanzarse a guerras de conquista o despojo territorial.
De ahí que cuando Estados Unidos se anexa Texas, cuya independencia no había sido reconocido por México, se considera una acción de guerra.
Para esta acción, el presidente estadounidense James K. Polk envió tropas a Texas y las colocó entre el río Nueces y el río Bravo, parte del cual se consideraba territorio en disputa y luego de encontrarse con tropas mexicanas resultó en una escaramuza donde murieron militares de ambos bandos.
Polk entonces acudió al Congreso diciendo que se había derramado sangre estadounidense en territorio estadounidense, lo que fue considerado como una causa de guerra que recibió una abrumadora mayoría en favor del conflicto, con notables opositores como el futuro presidente Abraham Lincoln.
Pani manifestó que una parte de importante de la población en Estados Unidos estuvo a favor de la guerra porque quería la expansión de su país y que este llegara hasta el océano Pacífico, siendo en el Oeste donde una persona de cualquier clase "podría construir una vida mejor".
En México, en cambio, la guerra con Estados Unidos fue un choque, porque se pensaba que las repúblicas resolvían sus conflictos de manera civilizada, mediante diplomacia, rompiendo así la ilusión.