‘Estados Unidos quiere demostrar supremacía con hechos'
La madrugada del 3 de enero, más de 200 efectivos militares de Estados Unidos realizaron una intervención quirúrgica en Venezuela, donde fuerzas especiales del país norteamericano irrumpieron en el Palacio de Miraflores, sede del poder Ejecutivo en la nación caribeña, y extrajeron al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores.
Fueron transportados vía aérea a través de una ruta aún clasificada hacia Estados Unidos, donde Maduro enfrenta acusaciones de narcotráfico, terrorismo y corrupción; ante el juez Alvin Hellerstein del Distrito Sur de Nueva York, Maduro se pronunció inocente y declaró ser "un prisionero de guerra".
La extracción de Maduro de Venezuela ha abierto interrogantes sobre el respeto al derecho internacional por parte de Estados Unidos y la inmunidad que líderes de Estado mantienen durante su mandato, dado a que la crisis geopolítica iniciada a tres días del 2026 revive 1989, cuando Washington, en una operación similar, derrocó a Manuel Noriega en Panamá.
´Tras este contexto, en entrevista con esta casa editorial, Jorge Álvarez Fuentes, diplomático de carrera y columnista para El Siglo de Torreón se le cuestionó ¿Cuáles son los puntos críticos a seguir en la actual situación de Caracas?
Primero tenemos que ubicarnos en si estamos frente a una operación militar, como dice parte de la narrativa estadounidense, después de que durante varios meses, Estados Unidos fue desplegando un esfuerzo militar y naval en el Caribe sin precedentes, Ya había desde el 2020 acusaciones en las cortes de Estados Unidos, en particular en un Tribunal en Nueva York, que vinculan al que ocupaba la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, a Nicolás Maduro, con una red de corrupción, una que introdujo según las denuncias, cientos, sino miles, de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.
La primera interrogante es, ¿Se trata de una operación de guerra, una intervención militar, o se de una operación para traer a la justicia a un presunto criminal o alguien acusado?, y en ese sentido ha estado parte de la discusión en estos días después de los acontecimientos.
Efectivamente, Estados Unidos utilizó a una de sus fuerzas de élite para extraer al presidente Maduro y a su esposa. Llevaron a cabo una operación quirúrgica, que claro, significó que también hubo bajas mortales en la guardia y en el personal que era el responsable de la seguridad personal de Maduro.
Washington insiste en que no ha llevado a cabo un acto de guerra, y eso es importante, porque la discusión en Estados Unidos también es si el presidente Trump estaba obligado o no, a solicitar autorización, de acuerdo con la legislación estadounidense, al Congreso, pero el propio presidente insiste que no están en guerra, sino que es una operación militar, con fines de cumplir una orden judicial.
´Trump asegura que llevará a cabo una transición en Venezuela, pero sostiene que Washington administrará el país caribeño, sin embargo, su discurso choca con el posicionamiento de Marco Rubio, su secretario de Estado, quien rechaza tales acciones. ¿Qué discurso es más importante en este punto? A ello se suma que la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, y su compañero opositor, Edmundo González Urrutia, han sido ninguneados por parte de EUA.
La narrativa que proviene de Estados Unidos está en el no reconocimiento de Maduro como el presidente legítimo legal de la República Bolivariana.
Lo que deberá proceder es a que haya un cambio en Venezuela, que deje de jugar ese papel que según Estados Unidos ha ido en favor de establecer redes que han introducido drogas a su territorio, pero que además han contribuido a otras actividades ilegales como lavado de dinero. Entonces cuando inmediatamente se plantea la pregunta ¿qué sigue para Venezuela? Lo que yo observo junto con otros analistas es que estamos frente a una transición en donde no hay un cambio de régimen. ¿Por qué? Porque Delcy Rodríguez, que ha ocupado diversos cargos en las administraciones de Maduro y que proviene del proyecto bolivariano, del proyecto chavista original, como vicepresidenta ejecutiva asume frente a la Asamblea Nacional el cargo de presidenta encargada.
Trump sí ha sido explícito en que Estados Unidos se va a hacer cargo de la conducción de Venezuela, como a través de Delcy Rodríguez y de otros integrantes del equipo y de la, digamos, el liderazgo que en Venezuela ha conducido a ese país a un desastre.
Rodríguez pareciera haber establecido algún tipo de canal de diálogo o de acuerdo y negociación con la administración Trump, en donde a Washington no le importa que sea una transición con el mismo régimen; a Estados Unidos no le interesa ni la democracia ni el combate al narcotráfico, lo que le interesa es el petróleo de Venezuela.
Hay que recordar que el vínculo entre Estados Unidos y Venezuela, desde hace décadas, parte de las exportaciones petroleras.
Estados Unidos es autosuficiente en petróleo, entonces lo que se anticipa en esta narrativa es que le interesa, entre otras cosas, tener el control y establecer, como ya lo ha hecho un cerco, un bloqueo para las exportaciones de petróleo que han ido con destino a China y se han realizado a través de flotas fantasma..
En la narrativa del lado venezolano es que ha habido una intervención militar y el régimen que estamos viendo en este momento queda prácticamente incólume ¿Por qué? Porque a todos les preocupa que haya un vacío de poder.
El tema que ya hemos visto en otros momentos, tú señalabas en el caso de Manuel Noriega en Panamá en 1989, pero quizás el caso más ejemplificativo y paralelo es el caso de la invasión de Irak en 2003. En ese caso la narrativa eran las armas de destrucción masiva que luego probaron ser una total y absoluta falsedad.
Aquí lo que se busca es que no haya en Venezuela un vacío de poder que produzca un caos. Estamos frente a un escenario en donde la caída de Maduro para algunos es una muy buena noticia porque ha caído un dictador, pero por el otro lado es una señal muy ominosa para el derecho internacional. Si el derecho internacional queda hecho trizas, la incertidumbre es lo que apunta hacia lo que viene para la izquierda nacionalista dentro y fuera de Venezuela.
Esto es también una narrativa para volver otra vez a las posiciones antiyanquis, antiestadounidenses, reclamando y clamando que se trata de un neoimperialismo y de un intento neocolonial sobre el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo.Lo que estamos viendo en Venezuela es un laboratorio donde se está ensayando con las manifestaciones en los hechos de un predominio hegemónico en el hemisferio occidental.
Entonces en Venezuela se ensaya hoy en forma transaccional y abiertamente intervencionista poniendo, haciendo a un lado el derecho internacional por completo, cuando el objetivo son no sólo Venezuela sino es mandar una señal clarísima de que en los hechos, los Estados Unidos están dispuestos a intervenir y actuar frente a gobiernos y situaciones que no estén en concordancia o alineados con sus intereses.
La onda expansiva de lo ocurrido este fin de semana en Venezuela alcanza por supuesto a los países vecinos empezando por Colombia, por Brasil, por la Guyana, pero también manda una señal tremendamente, digamos, peligrosa y complicada para un país como Cuba que durante muchos de los últimos años ha tenido una enorme dependencia del apoyo venezolano, pero manda también una onda expansiva a lo largo del Caribe que nos alcanza a México y ahí está también uno de los puntos muy importantes que debemos de prestarle enorme atención.
Trump no es un estratega que se pierde en el paso 3 y en el paso 4 y en el paso 5. Habrá que ver qué pasa, pero sobre la transición no hay la idea de que se avance en ese sentido de la mano de los resultados que la comunidad internacional apuntó, que era reconocer el triunfo de Edmundo González.
´Las consecuencias iniciales de toda esta operación militar ya las estamos viendo en el Caribe, pero también existe una gran alerta en Groenlandia. Nuestro vecino del norte, la última frontera previo al Ártico, está en alerta máxima porque la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha dicho de que si Trump lo hizo en Venezuela lo puede hacer en el territorio autónomo danés y eso significaría la ruptura de la OTAN. ¿Existe peligro inminente para Groenlandia en esta situación?
Hay espacio para considerar que esa posibilidad está siendo sopesada ya desde hace tiempo en los Estados Unidos en la administración Trump.
Hemos visto cómo ha habido una serie de amenazas que se parecen y hay un cierto paralelismo con lo que veníamos viendo en el Caribe o que vemos todavía en el caso de Colombia, las amenazas, los amagos y yo creo que eso tiene que ver también con efectivamente la supremacía que Estados Unidos quiere demostrar en los hechos, no en los dichos, en el hemisferio occidental, entendiéndose que la frontera de ese hemisferio comprende el Ártico.
Hay que recordar que este es un punto también fundamental que pone en confrontación a un país como Dinamarca que es parte de la Alianza Atlántica, de la OTAN y que pondría efectivamente en una trayectoria de conflicto a esa alianza y a los países europeos, sobre todo cuando hay una visión que a mí me parece un tanto cuanto simplista pero que no deja de tener algunos indicios de verdad, y es que después de lo que ha hecho Estados Unidos en Venezuela y lo que se vislumbra pues nada podría quizás detener ahora a Vladimir Putin y a Rusia a ya no llevar una operación militar especial, sino acciones bélicas de carácter militar en Ucrania y que también le daría aliento a China para proceder a la reunificación por la fuerza de la República de China, Taiwán.
Insisto en que hay que darle cierta credibilidad a que la actuación de Trump con todo y lo impredecible que puede ser su actuación siempre se caracteriza por estos amagos y que en muchos casos se traducen en hechos. Entonces yo creo que los daneses tienen toda la razón.
La primera ministra de Dinamarca ha dejado las cosas muy claras de que Groenlandia ha sido un aliado, es la isla más grande del mundo que tiene importantísimos recursos energéticos, en este caso sobre todo de minerales críticos, de minerales que son fundamentales en la transición energética. Todas las ambiciones de la superpotencia están a la orden del día y esto está generando un cambio, un punto de inflexión en los escenarios geopolíticos que ya venían además atravesando por uno de los momentos más críticos, más complejos y más difíciles de encarar.
Pero vamos a ver, vamos a ver efectivamente qué es lo que ocurre. Ayer en el Consejo de Seguridad volvió a ponerse de manifiesto que las instituciones multilaterales están en una situación de debilidad frente a los escenarios de conflicto y ese órgano de Naciones Unidas, cuya responsabilidad es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, discute, debate, pero difícilmente llega a acuerdos o resoluciones que sean legalmente obligatorias.
Sí, estamos en un escenario extremadamente complicado.
´La participación directa de Maduro en el Cártel de los Soles, acusación que acaba de ser desechada por la propia fiscalía pero que ahora lo llaman una cultura de corrupción salpica a México. ¿Qué implicaciones tiene para nosotros como país?
Quedaron de manifiesto señalamientos puntuales de una red de corrupción, de una conspiración, en donde participarían, según las acusaciones, cárteles del narcotráfico que están asentados, pero que no se limitan sólo a México y que tienen que ver con el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación.
Esto ha generado es la percepción de que México está sobre aviso, de que el gobierno de Trump está mandando una señal y por eso el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha dicho que hay cooperación pero no subordinación, que el interés es colaborar con Estados Unidos, pero justamente para contrarrestar una posible acción unilateral de Washington, en contra de instalaciones o líderes de los cárteles en territorio mexicano.
México tiene que estar sumamente atento a través de su gobierno y los medios de comunicación, para conocer la dinámica que seguirá el gobierno de Estados Unidos, pues al tenerte sobre aviso, se traduce en un vamos a ver como actúas en concordancia con los intereses de nuestro país.
Entonces, Estados Unidos se vuelve otra vez el policía del mundo y proyectaría un poder que no tendría contrapeso y lleno de forajidos, de "cowboys" en el ámbito internacional, y eso está alimentando una inmensa incertidumbre.
No se trata de cuestiones que van de simpatía o concordancia ideológica, hay puntos muy polarizantes, que van desde quienes celebran la detención de Maduro y que defienden todavía una causa Chavista y otros que están empeñados en que Estados Unidos ponga orden en donde consideren necesario. Vaya mundo con el que estamos iniciando este 2026.