Estas son las películas del ‘futuro’ que se encuentran ambientadas en 2026
El cine ha tenido una relación constante con el futuro, imaginándolo, exagerándolo y, en ocasiones, anticipándolo. Sin embargo, a diferencia de otros años que han sido ampliamente explorados por la pantalla grande, el 2026 no cuenta con una larga lista de películas ambientadas en su marco temporal.
Aun así, los pocos títulos que lo utilizan como escenario destacan por su peso simbólico y narrativo. Entre mundos distópicos, tensiones políticas y advertencias sociales, estas historias confirman que la línea entre la ficción y la realidad nunca ha sido tan delgada.

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Doom (2005)

La película sitúa su historia en 2026 con el hallazgo de un portal en el Área 51 que conduce a una antigua ciudad en Marte. Lo que inicia como un avance científico deriva en una amenaza cuando un marine espacial descubre los riesgos del viaje interplanetario.
El filme mezcla acción y terror para mostrar un futuro donde el progreso tecnológico puede volverse peligroso si se cruza sin control.
Capitán América: Un nuevo mundo (2025)

Ambientada en 2026, la cinta presenta un mundo políticamente inestable, con alianzas frágiles y liderazgos en disputa. Sam Wilson asume el manto del Capitán América en un contexto donde el símbolo del héroe es tan poderoso como controvertido.
La historia funciona como un thriller político que señala que los conflictos más grandes no vienen del espacio, sino de la propia humanidad.
El planeta de los simios: Confrontación (2014)

Ubicada en 2026, la película muestra un mundo colapsado tras una pandemia que redujo drásticamente a la humanidad. Los sobrevivientes viven aislados, mientras los simios se consolidan como la especie dominante.
El choque entre ambos mundos desata un conflicto que refleja la lucha por el poder y la supervivencia en un escenario postapocalíptico.
Metrópolis (1927)

La obra de Fritz Lang imagina el 2026 como una ciudad futurista profundamente dividida entre una élite privilegiada y una clase obrera explotada. El progreso tecnológico no representa bienestar, sino desigualdad y deshumanización.
A través de esta visión, la película advierte sobre los peligros de un desarrollo que prioriza la eficiencia por encima del valor humano.