Esto explica la ciencia sobre el clima en México
Durante esta estación, la primavera, que funciona como un periodo de transición entre el invierno y el verano, coinciden aún algunos sistemas invernales con un aumento progresivo de las temperaturas.
Esta combinación genera condiciones propicias para la formación de chubascos, tormentas eléctricas e incluso caída de granizo, especialmente en regiones del centro y oriente del territorio mexicano.
De acuerdo con investigaciones del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, este fenómeno responde a una dinámica atmosférica compleja donde la radiación solar calienta la superficie, forzando el ascenso de masas de aire que, al encontrar humedad, derivan en nubosidad de gran desarrollo.

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Desde tormentas eléctricas hasta presión extrema, así se forman diamantes en otros planetasEl fenómeno responde a la presencia de zonas de baja presión en el interior del país junto con sistemas en niveles altos de la atmósfera. A ello se suma la entrada de humedad proveniente del océano Pacífico y del Golfo de México, lo que incrementa la disponibilidad de vapor de agua en el ambiente.
Según registros de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la topografía mexicana actúa como un catalizador mecánico para estas tormentas. Asimismo, todavía pueden presentarse frentes fríos tardíos hasta el mes de mayo; cuando estos interactúan con aire cálido, generan inestabilidad que deriva en tormentas vespertinas debido al calentamiento diurno.
En zonas urbanas, como la Ciudad de México, este comportamiento puede intensificarse. El efecto de "isla de calor urbana" eleva las temperaturas durante el día, lo que favorece la convección atmosférica.

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Se trata de una de las lluvias de estrellas más longevas y estudiadas en la historia de la astronomíaSegún estudios de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), las ciudades pueden registrar precipitaciones más intensas en lapsos cortos debido a este excedente térmico. "La presencia de lluvias en primavera no implica un adelanto de la temporada de lluvias" (Aclaración técnica), ya que el ciclo formal inicia el 15 de mayo con sistemas tropicales, mientras que las actuales dependen de sistemas invernales residuales.
Aunque el cambio climático no es la causa directa de estas precipitaciones, especialistas de la American Meteorological Society (AMS) indican que sí puede influir en su intensidad, traduciéndose en tormentas más fuertes. No obstante, estas lluvias cumplen una función relevante en la calidad del aire.
De acuerdo con datos técnicos de la UNAM, la precipitación arrastra partículas contaminantes suspendidas en la atmósfera, lo que contribuye a reducir temporalmente los niveles de polución, un efecto valioso en una temporada de alta radiación y frecuentes contingencias.

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De acuerdo con la NOAA, este fenómeno podría convertirse en el más fuerte registrado en los últimos 140 añosSin embargo, estas lluvias también representan un reto para la infraestructura urbana. En días recientes, las precipitaciones han provocado afectaciones en diversas alcaldías de la Ciudad de México (como Tláhuac, Coyoacán e Iztapalapa) y municipios del Estado de México (como Metepec y Chalco).
En conjunto, las lluvias de primavera responden a procesos naturales propios de la transición estacional. Su intensidad y efectos evidencian la creciente vulnerabilidad de las ciudades ante eventos meteorológicos de rápida evolución, lo que exige una mejor adaptación ante un sistema climático cada vez más complejo y dinámico.