Exhibe Dos Bocas fallas de operación tras sumar cuarto incendio en tres meses
Las fallas en la operación y en los sistemas de vigilancia vuelven a colocar en el centro de la polémica a la Refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco, tras registrarse un nuevo incendio, el cuarto incidente en menos de tres meses.
Especialistas del sector energético coinciden en que el siniestro ocurrido el pasado jueves podría estar relacionado con una fuga de combustible, errores en el manejo y almacenamiento de coque —un residuo sólido derivado de la refinación del petróleo—, así como una insuficiente supervisión dentro de las instalaciones.
Desde el Gobierno federal, se planteó una hipótesis distinta. Se sugirió que la alta temperatura del coque al momento de su procesamiento podría haber detonado el incendio.
“Todavía está por determinarse la causa, probablemente es la temperatura en la que sale el coque de la coquizadora”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por su parte, Pemex, bajo la dirección de Víctor Rodríguez, evitó profundizar en las causas del incidente. En un comunicado oficial, la empresa únicamente informó que “todos los riesgos fueron eliminados”, aseguró que la refinería opera con normalidad y confirmó que no hubo personas lesionadas.
Sin embargo, expertos advierten que el problema podría ser más complejo. El analista energético Gonzalo Monroy señaló que el origen del incendio podría estar en una falla dentro de la planta coquizadora, posiblemente derivada de una fuga de combustóleo o líquidos inflamables que, debido a las altas temperaturas, alcanzaron su punto de ignición.
“No sabemos si fue una falla en la planta coquizadora, en la planta combinada o en alguna parte de los ductos”, explicó.
Además, alertó que la presencia de coque almacenado en zonas cercanas representaría una violación grave a los protocolos de seguridad, lo que también pondría en entredicho la labor de inspección de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).
En la misma línea, el experto Ramsés Pech advirtió que la refinería enfrenta un exceso en la producción y almacenamiento de coque, lo que estaría provocando fallas recurrentes en las plantas de conversión.
De acuerdo con datos oficiales, en apenas un año la refinería duplicó su producción de coque, al pasar de 12 mil a 29 mil barriles diarios. Esta situación se agrava debido a que el crudo tipo Maya, utilizado en Dos Bocas, es altamente pesado, lo que limita la capacidad de procesamiento y genera acumulación de residuos.
“El sistema no puede procesar completamente el fondo del barril”, explicó Pech, al señalar un cuello de botella operativo dentro de la planta.
Ante este escenario, el especialista en refinación Julio César Rentería consideró indispensable realizar una investigación externa que permita esclarecer lo ocurrido, así como evaluar la frecuencia de los incidentes.
“Debe haber un análisis serio sobre por qué estos eventos se están repitiendo”, subrayó.
Y es que la refinería ha registrado una cadena de incidentes en lo que va del año: el 23 de enero ocurrió un conato de incendio por fuga de hidrocarburos; el 17 de marzo, un incendio en la barda perimetral dejó cinco personas fallecidas; y esta misma semana se reportaron una fuga y la explosión que derivó en el más reciente siniestro.
La recurrencia de estos eventos no solo enciende alertas sobre la seguridad operativa de Dos Bocas, sino que también abre cuestionamientos sobre la capacidad de supervisión y control en uno de los proyectos energéticos más relevantes del país.