La falla de San Andrés es uno de los sistemas tectónicos más estudiados por el riesgo de que produzca un terremoto de gran magnitud en California- Especial/Captura
La posibilidad de que ocurra un terremoto de grandes dimensiones en California ha generado interés durante décadas, especialmente por la actividad de la falla de San Andrés. En este contexto surgió el término “Big One”, utilizado popularmente para describir un escenario sísmico de gran magnitud y con capacidad de provocar daños importantes.
Sin embargo, hablar del Big One no significa que exista una fecha prevista para el terremoto. La ciencia puede estudiar las fallas, estimar probabilidades y elaborar escenarios de riesgo, pero actualmente no es posible anticipar con precisión cuándo, dónde y a qué hora ocurrirá un gran sismo.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha analizado diferentes escenarios relacionados con San Andrés, entre ellos una eventual ruptura de unos 300 kilómetros en el sector sur de la falla, capaz de generar un terremoto de aproximadamente magnitud 7.8.
¿Qué es el Big One y qué relación tiene con la falla de San Andrés?
La expresión “Big One”, que podría traducirse como “el grande”, no corresponde al nombre de un terremoto específico. Se emplea para hablar de un eventual movimiento sísmico de enormes proporciones que podría afectar áreas densamente pobladas de California.

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La popularidad del futbolista lagunero ha llegado hasta las fans del animeLa atención se centra en la falla de San Andrés porque constituye uno de los principales sistemas tectónicos de la región. Se extiende a través de California y se encuentra en el límite entre las placas del Pacífico y Norteamérica.
Un movimiento importante en su sección sur podría ocasionar fuertes sacudidas y daños considerables en California. Precisamente por ello, organismos científicos estadounidenses han desarrollado simulaciones para conocer sus posibles consecuencias y mejorar los protocolos de prevención y respuesta.
Estos estudios, sin embargo, no constituyen predicciones. Que exista la posibilidad geológica de un terremoto de gran magnitud no permite determinar que vaya a suceder próximamente.
Tampoco los sismos fuertes registrados en otras partes del planeta deben interpretarse automáticamente como una advertencia de que San Andrés está por romperse. Los especialistas pueden determinar zonas de peligro y estudiar el comportamiento de las fallas, pero todavía no cuentan con una herramienta capaz de pronosticar con exactitud un terremoto.
¿Qué zonas de México podrían resultar afectadas por el Big One?
Si un gran sismo ocurriera en el extremo sur del sistema de San Andrés, Baja California sería la región mexicana con mayor posibilidad de experimentar sus efectos, principalmente debido a su cercanía geográfica y a las características tectónicas de la zona.
El norte de Baja California se encuentra en una región sísmicamente activa vinculada al contacto de las placas del Pacífico y Norteamérica. El sistema tectónico, además, continúa hacia la frontera y el Golfo de California mediante diferentes fallas.
Por esta razón, ciudades y zonas como Mexicali, Tijuana y el Valle de Mexicali podrían percibir con mayor intensidad un terremoto de grandes dimensiones ocurrido cerca de la frontera. El impacto real dependería de factores como la ubicación del epicentro, la profundidad, la magnitud y la extensión de la ruptura.
Esto no significa que Baja California se encuentre directamente “sobre” toda la falla de San Andrés. La estructura propiamente denominada San Andrés se localiza principalmente en California, aunque está relacionada con un sistema tectónico más amplio. Entre las estructuras de esta región se encuentra, por ejemplo, la falla Imperial, que cruza la frontera entre Estados Unidos y México.
El Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) mantiene sistemas de vigilancia en el norte de Baja California y el Golfo de California precisamente debido a la actividad sísmica de la región.
Un antecedente de la interacción tectónica en esta zona ocurrió en 2010 con el terremoto El Mayor-Cucapah, de magnitud 7.2, que afectó Baja California y produjo efectos en fallas ubicadas en el sur de California.

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Aplauden las acciones de la persona tras la botarga del Dr. SimiEn contraste, Ciudad de México no tendría el mismo grado de amenaza directa ante una ruptura de San Andrés debido a la considerable distancia que la separa de este sistema. Los terremotos que históricamente han provocado mayores afectaciones en el centro de México están asociados principalmente con otras regiones tectónicas, particularmente las ubicadas frente a la costa mexicana del Pacífico.
Por ello, el riesgo relacionado con el llamado Big One no sería uniforme en territorio mexicano. En caso de producirse un gran terremoto en el sur de California, el norte de Baja California concentraría la mayor atención, mientras que la intensidad percibida disminuiría conforme aumentara la distancia respecto de la zona de ruptura.
Más que establecer cuándo ocurrirá un hipotético Big One, los esfuerzos científicos se concentran en el monitoreo sísmico, el conocimiento de las fallas, las normas de construcción y los protocolos de emergencia. La posibilidad de un terremoto importante forma parte del riesgo geológico de la región, pero no existe actualmente evidencia que permita fijar una fecha para su ocurrencia.
