Mercado de Abastos (EL SIGLO DE TORREÓN)
En el corazón del comercio mayorista de la región, el Mercado de Abastos, los locatarios logran colocar hasta el 80 por ciento de sus perecederos, pero enfrentan costos crecientes que amenazan su competitividad.
Enrique Sandoval, presidente de la Unión de Comerciantes del Mercado de Abastos, explicó que los incrementos en los precios no obedecen a una caída en las ventas –que se mantienen estables durante todo el año–, sino a factores externos que encarecen el traslado de los productos.
“Torreón está lejos de varios centros de producción y eso nos pega en el flete. Las casetas de autopistas se encarecieron, y además hay productores que deben pagar cuotas ilegales en ciertas zonas del país. Todo eso llega reflejado en el precio final”, señaló.
El líder comercial subrayó que los mayoristas deben asumir riesgos financieros adicionales para garantizar el abasto.

“Muchos tienen que pagar anticipadamente para recibir el producto, y luego dar plazos a sus compradores. Eso implica fiar mercancía y sostener la cadena de suministro con márgenes cada vez más ajustados”, comentó.
A los costos de transporte y seguridad se suman las contingencias climatológicas. Sequías, heladas o fenómenos naturales en regiones productoras reducen la oferta y elevan los precios.
“La fruta y la verdura dependen mucho del clima. Hay productos que suben y luego bajan, pero otros se mantienen caros porque la producción no se recupera”, explicó Sandoval.
Pese a este panorama, el Mercado de Abastos sigue siendo el principal surtidor de perecederos para la Comarca Lagunera. La venta constante del 80% de la mercancía refleja la importancia de este centro en la vida cotidiana de la región, aunque los comerciantes insisten en que mejorar la seguridad en carreteras y revisar los costos de transporte son claves para mantener precios accesibles.