Fuego amigo
Desde los tiempos del PRI de los setenta, México no tenía un grupo gobernante tan poderoso. Claudia Sheinbaum ganó la elección presidencial del 2 de junio de 2024 con 59.7 por ciento de los votos de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo. Desde 1982 ningún candidato a la Presidencia había alcanzado una cifra tan alta.
Sin embargo, Morena sólo consiguió 40.8 por ciento de los votos para diputados. Con el 8.4 del PVEM y el 5.5 del PT, la alianza sumó 54.7 por ciento. Era suficiente para una mayoría simple en la Cámara de Diputados, pero no lo suficiente para el presidenteAndrés Manuel López Obrador que quería cambiar la Constitución a su antojo.
Con un INE ya dominado por consejeros electorales oficialistas, y un Tribunal Electoral también con mayoría morenista, porque el Senado dominado por el gobierno se negó a nombrar a dos nuevos magistrados como ordenaba la Constitución, el sistema dio a la coalición gobernante una mayoría calificada de dos terceras partes, a pesar de que lo prohibía el artículo 54 de la Constitución.Esta mayoría le permitía al régimen cambiar la Constitución a voluntad.
En el Senado, la coalición gobernante obtuvo 55.1 por ciento del voto, pero era insuficiente para ofrecer el mismo milagro de la cámara baja. Consiguió solo 64.8 por ciento de los escaños, 83 senadores de 128. Le faltaban tres para tener la mayoría calificada, pero esto no fue obstáculo. En una operación manejada por Adán Augusto López, el gobierno compró tres senadores de oposición, dos del PRD y uno del PAN, para obtener la mayoría de dos terceras partes.
Estas mayorías calificadas en las dos cámaras le han permitido al gobierno aprobar por vía rápida, sin discusión, sin negociación, decenas de enmiendas constitucionales impulsadas originalmente por López Obrador, y aceptadas por Sheinbaum, las cuales han significado un retroceso enorme en la vida democrática del país.
La misma concentración de poder, sin embargo, empieza a provocar grietas en el régimen. Adán Augusto, el poderoso exgobernador de Tabasco, exsecretario de gobernación, exaspirante a la candidatura presidencial y excoordinador de los senadores de Morena, muy cercano a López Obrador, ha perdido la coordinación de los senadores de su partido por lo que él mismo ha llamado “fuego amigo”. Y corrió con suerte, después de que se reveló que su secretario de seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, fue detenido por ser líder de la banda criminal de La Barredora y que él mismo recibió 79 millones de pesos por diversos negociosentre 2023 y 2024.
¿Fuego amigo? Quizá el mismo que derribó a Marx Arriaga, el arrogante director general de materiales educativos de la SEP, nombrado en 2021 por López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller. Este Marx contemporáneo, quien publicó unos muy cuestionados libros de texto de primaria, se negó a recibir instrucciones de sus superiores porque consideró que solo él podía decidir qué hacer con esos libros. La propia presidenta, que tomó la decisión de destituirlo, lo alabó varias veces, como si tuviera temor a incomodar a quienes lo nombraron y al grupo duro de Morena que culpó y atacó de neoliberal y conservador al secretario de educación, Mario Delgado, por la destitución de Arriaga.
Los pleitos internos se acumulan y se volverán más intensos conforme se acerque el momento de designar a los candidatos para las elecciones de 2027 y 2030. Uno de los problemas de tener todo el poder es que ya no hay enemigos externos que unan a quienes están en el gobierno. El fuego amigo se vuelve el mayor peligro.
Twitter: @SergioSarmiento