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CÉSAR ‘LA COBRITA’ SOTO ESQUIVEL (SEGUNDA PARTE)

HÉCTOR LÓPEZ VILLALPANDO

Con el contundente triunfo ante el “Pajarito” Mijares, Soto se consolidaba como el nuevo ídolo de la afición fronteriza, y aunque luego cayó ante Javier “Suzuki” Díaz en Piedra Negras, Coahuila, enseguida se impuso al capitalino Artemio Ruiz, y haciendo su presentación nuevamente en Ciudad Lerdo, fue superado por el chiapaneco Víctor Manuel Rabanales, el mismo que posteriormente llegaría a convertirse en campeón mundial de la división de peso gallo.

Luego de dos importantes triunfos ante Armando “El Monstruo” Castro y el tapatío Willy Salazar, en Ciudad Juárez, venció también en par de ocasiones al norteamericano Mike Phelps en el Great Western Fórum de Inglewood, California, y en el mismo escenario cayó nuevamente ante Víctor Rabanales, a quien muchos rivales reconocieron como uno de los más fuertes pegadores de todos los tiempos dentro de su división.

Luego de noquear en dos asaltos al sinaloense Guadalupe “Cholo” Rubio, “La Cobrita” tendría su primera oportunidad de disputar un título mundial, y en septiembre de 1991 sucumbió por decisión de los jueces, ante el inglés Duke McKenzie, estando en juego la corona universal de los pesos gallo, reconocida por la OMB, en poder de éste último.

Contra lo que pudiera pensarse, luego de esta derrota, el pupilo de Rodolfo “El Chivo” Díaz regresó con renovados bríos e hilvanó una impresionante racha de triunfos ante los siguientes peleadores: al sonorense Pedro Rábago lo derrotó en 6 episodios en Delicias, Chih; al sinaloense “Pepillo” Valdéz por la vía de los puntos; a Ramón Arreola lo aplastó en un asalto; al capitalino Raúl Martínez Mora por decisión unánime; al también lagunero Ulises Chong lo venció en par de episodios, en una pelea que también era largamente esperada por los aficionados, tanto de la Laguna como de Ciudad Juárez; y a Manuel de Jesús lo derrotó por nocaut en 3 rounds. Todos estos triunfos en combates disputados en la fronteriza ciudad, Enseguida, conquistó el título Continental de las Américas avalado por el Consejo Mundial de Boxeo, al vencer por nocaut en 7 episodios al peleador de Bahamas Ray Minus, en pleito celebrado en el County Coliseum de El Paso, Texas, para después agenciarse el campeonato nacional supergallo, al derrotar en noviembre de 1992 en dos rounds al fuerte peleador capitalino Otilio Gallegos, y luego arrollar en un asalto al también capitalino Miguel Tepanécatl. En tan sólo tres episodios “La Cobrita” dispuso de dos de los mejores exponentes de la baraja nacional, y se encaminaba ya con paso firme hacia la conquista de un título mundial.

Luego de otra victoria ante el Yucateco Luis Alfonso Lizárraga, al que noqueó en dos rounds, vendría el que tal vez, con el paso del tiempo, se convertiría en uno de los triunfos más importantes de su brillante trayectoria, cuando ante un abarrotado Gimnasio Josué Neri Santos, y con un calor infernal, derrotó en dos rounds al sonorense José Luis Castillo, estando en disputa el campeonato nacional de los pesos pluma.

Esta victoria cobraría mayor relevancia, porque José Luis Castillo y su extraordinaria calidad como peleador, lo llevarían a convertirse en el único contrincante capaz de derrotar sobre el cuadrilátero al norteamericano Floyd Mayweather Jr., aunque los jueces hayan decidido lo contrario, ante la inconformidad de la inmensa mayoría que presenciamos el mencionado combate. Mayweather Jr., alcanzaría posteriormente el nombramiento de mejor peleador del mundo libra por libra, pero siempre opacado por ese “triunfo” regalado por los señores “jueces”.

Cabe aclarar, que aún cuando Soto realizó la parte medular de su carrera en Ciudad Juárez, guarda siempre un profundo y muy sincero agradecimiento hacia su mentor Rodolfo “El Chivo” Díaz, a quien reconoce como su único maestro, entrenador y mánager, y al que trasladaba con sus recursos económicos desde la Ciudad Jardín hasta la plaza que fuera necesario, para apoyar en la preparación de los combates del peleador lagunero. Nos consta que Soto fue el máximo orgullo para el popular “Chivo” Díaz, ya que se trataba de su máxima creación como formador de peleadores. (Continuará...)

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