CÉSAR 'LA COBRITA' SOTO ESQUIVEL (Tercera y última parte)
Luego de su contundente triunfo sobre José Luis Castillo, en Octubre de 1993 volvió a derrotar a Raúl Martínez Mora, hijo del aquél peleador capitalino que brillara en la década de los años setenta, también dentro de la división pluma, y enseguida logró una valiosa victoria al vencer al durísimo peleador de Phoenix, Arizona, Louie Espinoza, adjudicándose el campeonato pluma de Norteamérica. Soto confiesa con sinceridad que este rival fue su contrincante de pegada más fuerte, dentro de su larga trayectoria en la violenta profesión.
Después de un triunfo ante Raúl Gutiérrez, en agosto de 1994 fue superado por el tapatío Alejandro González, curiosamente apodado también "La Cobrita", en pelea eliminatoria para disputar el campeonato mundial de los plumas, ante un lleno total en la Plaza de Toros de Ciudad Juárez, Luego de este descalabro, en mayo de 1995 regresó a la senda del triunfo al vencer por tercera ocasión a Raúl Martínez Mora; en julio del mismo año se impuso a José Luis Madrid, en San Antonio, Texas, y en el mes de octubre derrotó al duranguense Antonio "Monito" Hernández, en Indio, California.
En marzo de 1996 venció a Lázaro Padilla en el mismo escenario, y en julio del mismo año recibía su segunda oportunidad de alcanzar un campeonato mundial, ahora el de los plumas, mismo que disputó sin fortuna al caer por puntos ante el filipino Luisito Espinoza, en una decisión que, a decir del mismo Soto, tuvo todos los detalles de localista para otorgarle el triunfo al peleador oriental, ya que la pelea se celebró en el Luneta Park, de Manila, Filipinas.
El peleador lagunero alcanzó enseguida triunfos ante: Aarón Zárate en diciembre de 1996; sobre Barrington Francis en Chula Vista, California en febrero de 1997; en Las Vegas, Nevada, dispuso del regiomontano Elías Quiroz, antes de vencer por nocaut técnico en la misma ciudad al dominicano Agapito Sánchez en junio del mismo año. El excelente manejo de su mano izquierda, que utilizaba con bastante potencia y facilidad en forma de recto, y sobre todo con un certero gancho arriba, pero principalmente a la zona hepática, le había permitido alcanzar un respetable nivel en el ámbito internacional, respaldado con una larga cadena de victorias.
En agosto del mismo año venció a Enrique Beltrán; en septiembre se impuso al capitalino Jorge David Monzón, en el County Coliseum de El Paso, Texas; en noviembre derrotó a Sean Fletcher, en Kansas City; en el año de 1998 se impuso en fila india sobre: José Ayala en Indio, Cal.; Juan Polo Pérez, en El Paso, Texas, y Carlos Ríos en la Plaza de Toros de Tijuana, para colocarse de esta forma, como desafiante de nueva cuenta del filipino Luisito Espinoza, el mismo que ya había vencido al pupilo del "Chivo" Díaz en Julio de 1996.
El combate se celebró en el Equestrian Center de El Paso Texas, en mayo de 1999, y esta vez el peleador lagunero superaba claramente por la vía de los puntos al valiente filipino y alcanzaba por fin la tan anhelada corona universal de los plumas, logrando ver realizado el sueño de todo peleador profesional, pero que muy pocos reúnen los atributos necesarios para alcanzarlo. De esta manera, Soto se convertía en apenas el segundo boxeador originario de la Comarca Lagunera, capaz de obtener, después de un largo peregrinar por los encordados, un título mundial, en toda la historia del boxeo lagunero.
En mayo de 1999, sucumbió ante el árabe Nassem Hamed, estando en juego los títulos que ostentaban ambos peleadores; Soto por el CMB y Hamed por la OMB. Sin querer justificar la derrota, Soto hace mención del cúmulo de facilidades que las autoridades de ambos organismos otorgaron a su rival, entre los que menciona, por ejemplo, que los peleadores no utilizaron la misma báscula en la ceremonia del pesaje, pues, aunque usted no lo crea, a su contrincante se le permitió utilizar su báscula personal. El combate resultó una de las peleas más accidentadas que se hayan visto, principalmente por el deslucido estilo del peleador árabe, acompañado de todo tipo de marrullerías que le fueron permitidas por el árbitro de la contienda, cuando en cualquier otro escenario hubiera sido descalificado de inmediato. Dice el viejo y conocido refrán que: Poderoso Caballero es Don Dinero.
Las decepcionantes actitudes de los organismos que "sancionaban" la pelea, disminuyeron el estado emocional de César Soto, quien a su regreso a los cuadriláteros, y sin la ambición ya de recuperar el título mundial, hilvanó una serie de derrotas ante peleadores de excelente nivel como; "Chololo" Larios, Johnny Tapia, Juan Carlos "El Ranchero" Ramírez, Miguel "Micky" Román, Orlando "Siri" Salido", y Gamaliel Díaz, entre otros.