Con la llegada del nuevo año 2026 que recién acabamos de recibir, comentamos con viejos aficionados a la violenta profesión, cómo han ido desapareciendo las otrora tradicionales Funciones de Año Nuevo, que a más de 50 años de distancia, siguen vivas en la memoria de quienes hemos sido testigos del acontecer boxístico de nuestra Comarca Lagunera.
La efervescencia que levantaba el sólo anuncio de la próxima función a realizar en La Laguna, ocasionaba que los aficionados esperaran con ansia, para empezar, la llegada del peleador estelar que encabezaría el programa de Año Nuevo, al que acudían a presenciar sus entrenamientos en los diferentes gimnasios de la localidad en los que el boxeador foráneo concluía su preparación.
La Arena Olímpico Laguna y el Palenque de la Expo Feria en Gómez Palacio, Durango; La Plaza de Toros Torreón, actualmente llamada Plaza de Toros Valente Arellano, el Auditorio Municipal y la Arena J.F.O. en Torreón, Coahuila, fueron testigos mudos de grandiosas y extraordinarias carteleras que se llegaron a presentar, con la participación de nuestros mejores exponentes del momento, a quienes se les traían como rivales a peleadores de reconocida calidad, muchos de los cuales llegaron a disputar, y en algunas ocasiones, lograr un campeonato del mundo, lo que de ninguna manera es tarea fácil, y mucho menos en las décadas anteriores.
Ciertamente, era una enorme ventaja que la H. Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal, tuviera el control de las listas de los mejores peleadores de cada división, y los campeones de cada categoría eran ampliamente reconocidos en todo el país. Así, fue como algunos de nuestros campeones mundiales, antes de lograr el ansiado título universal de su división, fueron monarcas nacionales. Algunos ejemplos los tuvimos en peleadores como el ‘Lacandón’ Romeo Anaya; El Maestrito Yucateco Miguel Canto, y el sonorense José Luis Ramírez, por nombrar sólo a algunos, y que en su momento ostentaron los títulos de peso gallo, mosca y ligero, respectivamente.
Independientemente de que algún pugilista lograra o no un campeonato nacional, el sólo hecho de ingresar a las listas que incluían a los 10 mejores peleadores de cada división de nuestro país, los colocaba en el escaparate donde su calidad era considerada de primer nivel, y muchos boxeadores, dicho esto con todo respeto, no pudieron alcanzar ni siquiera la décima posición en el ranking mencionado.
Promotores de aquellas épocas como el popular y pintoresco Don Fernando ‘El Zapatero’ Hernández; Ignacio Chávez, la familia Dipp, ‘El Flaco’ Félix Casas y Juan Antonio Willy Hermosillo, entre otros, arriesgaron su dinero para traer a los aficionados laguneros espectáculo boxístico de primer nivel, que sólo se veía en plazas como: Guadalajara, Acapulco, Mérida, Cd. Juárez, y Monterrey, además, desde luego, del entonces llamado Distrito Federal. ‘El Zapatero’, cabe mencionarlo, fue amigo entrañable del legendario manager Don Arturo ‘El Cuyo’ Hernández, para muchos conocedores de boxeo, el mejor manáger mexicano de todos los tiempos, aunque este es un tema que siempre genera bastante polémica.
Sin embargo, dada la amistad a la que hacemos mención, al ‘Zapatero’ se le facilitaba contratar a peleadores del “establo” del “tormentoso” manejador capitalino, que llevó al campeonato mundial de peso gallo EN CALIDAD DE INVICTOS, al famoso ‘Púas’ Rubén Olivares, al Ex Olímpico Alfonso Zamora, y a Carlos ‘El Cañas’ Zárate, hazaña esta sin precedentes en la historia del boxeo mexicano, y algo que muy difícilmente volveremos a presenciar.
En nuestra siguiente columna, abordaremos algunas de las memorables carteleras en las que tuvimos la fortuna de ver en acción a muchos peleadores, locales y foráneos, que han escrito gran parte de la historia del boxeo de nuestro país, a la cual seguimos la huella desde la ya lejana década de los años setentas.