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Gol de México con RU y España en el otro mundial

Arturo González González

Expreso mi solidaridad con Venezuela y su gente por la tragedia que sufre en estos momentos. Son tiempos de unidad ante el dolor y la desgracia.

México camina por fin sobre el sendero de la diversificación de sus relaciones internacionales con la mira puesta en Europa. En ese camino fortalece su posición en el mundo como una economía abierta en medio de la reconfiguración del sistema comercial global y la estructura económica de Norteamérica. Y lo hace de la mano de la historia: afianzando y recuperando vínculos que han sido relevantes desde su nacimiento como país independiente.

El primer país al que México miró como socio comercial fue el Reino Unido, la primera potencia económica, industrial y militar del mundo en el siglo XIX. Firmó con ella el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación en 1826. México, en ese entonces un gigante territorial de 4.6 millones de km2, contaba apenas cinco años como estado independiente y cuatro como república. México necesitaba reconocimiento internacional, dinero y un socio fuerte con quién comerciar. El Reino Unido, por su parte, en plena y renovada expansión imperial, ansiaba reposicionarse en América tras la independencia estadounidense y limitar la influencia de otras potencias europeas, entre ellas, España, la antigua metrópoli de buena parte de los territorios americanos. Además buscaba metales preciosos, como la plata que México poseía en abundancia, y nuevos mercados para sus innovadoras exportaciones industriales.

El Reino Unido, bajo la mirada recelosa de España, se convirtió no sólo en la primera potencia europea en reconocer a nuestro país, sino también en el primer país del mundo en comerciar con él. Diez años después de asociarse con Londres y su imperio, México firmó con Madrid en 1836 el Tratado Definitivo de Paz y Amistad, con el que España reconoció la independencia de su antiguo virreinato adherido y sentó las bases para las relaciones diplomáticas y comerciales bilaterales en igualdad de condiciones. Ese tratado, por cierto, sigue vigente. La semana pasada, México revisitó ambas relaciones, en medio de una ardua negociación con su principal socio comercial, Estados Unidos, y un mes después de la firma de la modernización del Acuerdo Global con la Unión Europea. Aunque en estos días México acapara la atención debido al Mundial de Fútbol, lo ocurrido con Reino Unido y España posee una trascendencia mayúscula.

El 22 de junio Londres y México acordaron comerciar dentro del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), que conecta a nuestro país con siete naciones de la región de Asia-Pacífico, tres de América y ahora una de Europa. Pero la República Mexicana y el Reino Unido no parten de cero. Tras el divorcio de los británicos con la Unión Europea, Londres firmó con nuestro país el Acuerdo de Continuidad Comercial (ACC). De tal forma que ahora el intercambio comercial quedará cubierto por dos paraguas, el TIPAT y el ACC, por lo que las empresas tendrán que decidir el marco legal para llevar a cabo inversiones, exportaciones e importaciones. Con ello se pretende imprimir dinamismo y flexibilidad a una relación que no figura en estos momentos entre las más importantes para una y otra parte en intercambio e inversión. En 2025 se registró en México una desinversión por un monto de 9.5 millones de dólares de capital británico, y el intercambio comercial en 2024 entre ambos países apenas si alcanzó los 5,800 millones de dólares, una cantidad ínfima en comparación con el volumen que ambos manejan con Estados Unidos.

Que el Reino Unido comercie con México ahora dentro del TIPAT significa reglas de origen más flexibles y adaptadas a las nuevas cadenas de suministro, mejoras en el trato para los negocios y la inversión y rebajas arancelarias. Entre los sectores económicos más beneficiados destacan las manufacturas avanzadas, como autos, máquinas, equipos de telecomunicaciones y productos farmacéuticos. Pero también figuran alimentos y bebidas, servicios empresariales y financieros, el comercio digital y las compras y los contratos públicos. Gracias al nuevo marco de relación con el Reino Unido, México mejorará su acceso a un mercado de 70 millones de personas y abrirá el suyo de 130 millones a los británicos. Pero no perdamos de vista la multiplicación de oportunidades que se da dentro de un tratado multilateral que ahora involucra a 12 economías de cuatro continentes.

Tres días después del fortalecimiento de la relación comercial con Londres, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió al rey de España, Felipe VI, en el Palacio Nacional para dejar atrás siete años de distanciamiento diplomático y sellar la normalización de las relaciones bilaterales. La grieta abierta durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, debido a la exigencia de disculpas públicas por los agravios de la Conquista, ha sido superada. Tenía que ocurrir. Por historia, por cultura, por economía… por necesidad. Dos naciones como México y España no pueden darse el lujo de estar peleadas en medio de un mundo en transformación que demanda claridad y, sobre todo, unidad. Estamos hablando de las principales potencias de habla hispana. La visita del jefe de Estado español no deja un nuevo tratado comercial, pero sí algo que quizá tiene el mismo peso: la recuperación de la confianza mutua. El llamado a la intensificación de las relaciones bilaterales abrirá oportunidades a ambos lados del Atlántico.

España representa para México su puerta de entrada más fácil y segura a la Unión Europea, con la que nuestro país acaba de modernizar el Acuerdo Global. Para España, México significa una ancha vía de conexión con Hispanoamérica y con Norteamérica. México tiene tratados en el sur y el norte del continente. Además, se conecta con Asia gracias a otros acuerdos. En momentos en que el socio principal de Occidente, Estados Unidos, privilegia el capricho sobre el consenso, es mejor tener a los amigos cerca y en sintonía. España es el segundo gran inversor en México, y éste es el cuarto gran inversor de aquél. Para el capital español, México es el tercer destino más importante. Para el capital mexicano, España es el segundo. La normalización de las relaciones bilaterales dará certezas para que el flujo de inversión se consolide en ambos sentidos.

En el fondo, el fortalecimiento de la relación comercial con Reino Unido y el restablecimiento de la relación política con España, tienen importantes repercusiones para México. Te he contado en entregas anteriores sobre la visión del Boston Consulting Group respecto al rumbo que toma el comercio internacional, que ha pasado de una estructura global a otra conocida como mosaico comercial multinodal con cuatro actores principales: China, Estados Unidos, BRICS+ sin China y los plurilateralistas. México se encuentra entre estos últimos, como una economía que busca mantenerse abierta a través de una densa red de tratados y relaciones. Pues bien, los pasos que da nuestro país con la modernización del Acuerdo Global con la Unión Europea, el TIPAT con Reino Unido y la normalización con España, van justo hacia la consolidación de su posición dentro del grupo plurilateralista, mientras define su relación con Estados Unidos, su mayor socio, dentro del T-MEC.

Quiero ser claro: México no va a sustituir el mercado estadounidense con el europeo, pero sí puede ganar margen de maniobra y adaptación al fortalecer sus vínculos e intercambios con las naciones de Europa. Pero hay retos importantes que debemos superar: seguridad, certeza jurídica, infraestructura, energía, educación, innovación y vinculación empresarial, entre otros. Sí, México metió gol con Reino Unido y España en el otro mundial, pero el partido aún no se acaba.

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Escrito en: Mhoni Vidente Signo del zodiaco Horóscopo Astrología

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