Guerra en Irán: la reconfiguración de Oriente Medio
Las consecuencias globales del conflicto ya se hacen sentir: el cierre del estrecho de Ormuz y la consiguiente crisis energética con precios del petróleo disparados, la fractura del derecho internacional con posturas divergentes entre potencias occidentales (otrora aliadas), así como el resurgimiento de amenazas terroristas.
La madrugada del 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron la operación militar Furia Épica, la cual consistió en unaserie de bombardeos en zonas estratégicas políticas y militares en toda la República Islámica de Irán que, en cuestión de horas, eliminó al líder supremo, el Ayatolá Alí Jameneí.
Los primeros informes sobre la muerte del ayatolá llegaron desde Washington y Jerusalén, y generaron un ambiente inicial de cautela en la región de Oriente Medio ante probables represalias de la república persa.
Teherán contraatacó. Varios objetivos fueron bombardeados por misiles iraníes, no sólo en Tel Aviv y Jerusalén, sino también bases militares estadounidenses e infraestructura civil considerada como zona de interés por Irán. Estos objetivos se encuentran en más de 16 países, entre ellos Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes, Irak, Catar, Baréin y Turquía, este último miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Actualmente rige una peligrosa incertidumbre sobre las acciones bélicas que se podrían presentar en los siguientes días, pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo el pasado 9 de marzo que “la guerra estaría prácticamente terminada”.
Sin embargo, momentos después, el mandatario insinuó durante una conferencia de prensa que los peores combates aún podrían estar por venir, y a la vez amenazó con intensificar la ofensiva si Irán hacía cualquier “intento por detener el suministro mundial de petróleo”. Las declaraciones provocaron oscilaciones en los precios del crudo y los mercados bursátiles, y persistieron hasta mediados de la semana correspondiente al 9 de marzo.
“Estamos poniendo fin a toda esta amenaza de una vez por todas, y el resultado serán precios más bajos del petróleo, precios del petróleo y el gas para las familias estadounidenses”, expresó Trump.

EL MERCADO DE HIDROCARBUROS
Tras el nombramiento de un nuevo líder supremo al mando de la nación persa, el Ayatolá Mojtaba Jameneí, hijo de Alí, los precios del hidrocarburo se dispararon y los mercados se desplomaron. Los inversionistas lo consideraron una señal de que Irán se preparaba para seguir defendiéndose más de 10 días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra.
Irán aseguró que cuenta con capacidades bélicas que permitirían una extensión indefinida del conflicto y cerró el estrecho de Ormuz, área estratégica para el tránsito del 20 por ciento del petróleo a nivel global. Aproximadamente 15 millones de barriles de crudo suelen transportarse cada día, según la firma independiente de investigación Rystad Energy. El riesgo de ataques iraníes con misiles y drones prácticamente ha impedido que los buques que transportan hidrocarburos desde Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Catar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán atraviesen el estrecho.
Bajo una amenaza constante de ataques, Teherán amagó con atentar contra embarcaciones que transiten por la zona, pero prometió libre paso para todas aquellas provenientes de naciones que rompan lazos diplomáticos con Estados Unidos e Israel. En los mercados bursátiles, los petroprecios son el indicador del impacto global de esta guerra. El costo de un barril de crudo Brent, el referente internacional, subió hasta 119.50 dólares el lunes 9 de marzo, su nivel más alto desde el verano boreal posterior a la invasión rusa de Ucrania en 2022. El West Texas Intermediate también se disparó por encima de 119.48 dólares en un momento dado. Pese a que esos precios cayeron a menos de 90 dólares a última hora de ese día, sigue siendo mucho más que los aproximadamente 70 dólares por barril a los que se vendía el crudo antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán el 28 de febrero.
Jorge Álvarez Fuentes, embajador en retiro para la misión diplomática de México en Egipto y analista geopolítico para esta casa editora, recordó que “estamos viendo también tensiones que tienen que ver con la infraestructura, por ejemplo, de los gasoductos y oleoductos. Las compañías de seguros en el mundo tienen las alertas prendidas, porque hoy el mercado es propetróleo. Tú puedes comprar hoy petróleo, pero nada te garantiza que mañana vas a conseguir esos miles de barriles al mismo precio y no hay que pensar en México que eso está lejos”.
“Hay que ser claros, del impacto de lo que esta guerra dure, Irán estará ‘ganando’, así entre comillas, porque tendrá capacidad de responder”, recalcó.
En esa misma línea puntualizó que uno de los principales países afectados por la interrupción del abasto de crudo y gas iraní es la República Popular China, principal comprador de energéticos de este país. Aquí entra el factor ruso, pues podría facilitar dichos combustibles tanto a Teherán como a Pekín
Jim Burkhard, vicepresidente y director global de investigación de crudo en S&P Global Energy, señaló en particular los recortes de producción y las restricciones de almacenamiento, y observó que la crisis había evolucionado más allá de ser únicamente un problema de transporte, ya que restablecer la producción será “un enorme ejercicio técnico que podría durar semanas o más”.
El petróleo podría incluso alcanzar precios aún más altos en un futuro cercano. Si el estrecho de Ormuz permanece cerrado, aunque sea por unas pocas semanas, podría llegar hasta 150 dólares por barril o más, según estrategas de hidrocarburos de Macquarie Research. Eso superaría los picos de 147 dólares alcanzados poco antes de la crisis financiera de 2008.

DERECHO INTERNACIONAL PISOTEADO
Ira y confusión en muchas naciones del mundo se hicieron palpables conforme los ataques coordinados entre Israel y Estados Unidos se extendieron hasta convertirse en una guerra regional. Diplomacia acelerada fue requerida a medida que los drones comenzaron a surcar los cielos de Oriente Medio y se extendieron hasta zonas próximas a Europa.
Si bien muchos países evitaron pronunciarse directamente sobre los ataques iniciales, otros mostraron cierto respaldo a Estados Unidos, entre ellos la coalición europea liderada por el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, quienes, sin implicarse militarmente en la ofensiva, sí ofrecieron capacidades logísticas y de inteligencia. Con apoyo abierto, pero sin respaldo, también se pronunciaron Canadá y Australia.
Rusia, China y España respondieron con críticas a veces contundentes. El Ministerio de Exteriores de Rusia acusó a Estados Unidos e Israel de “esconderse” detrás de las preocupaciones sobre el programa nuclear de Irán mientras, en realidad buscaban un cambio de régimen. Por su parte, Madrid, un aliado militar de Washington, mostró una de las críticas más férreas y marcó un distanciamientopolítico sin precedentes ante la guerra, negándose a permitir el uso de sus bases militares para bombardear Irán desde el Mediterráneo.
Si bien la respuesta de Trump consistió en un bloqueo comercial a España, el presidente Pedro Sánchez dijo que “la posición del gobierno se puede resumir en cuatro palabras: no a la guerra”.
“Es inaceptable que algunos presidentes utilicen la niebla de la guerra para encubrir sus fracasos”, afirmó Sánchez, sin mencionar a Trump.
El motivo que alegó el gobierno de España para que Estados Unidos no use las bases de Rota y Morón para su ofensiva contra Irán es que la actual guerra no tiene cabida en el convenio que rige la cooperación entre los dos países.
“No se usan y no se usarán las bases para nada que no esté dentro del convenio (de Cooperación para la Defensa) y para nada que no tenga encaje en la Carta de Naciones Unidas”, sentenció el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, el pasado 3 de marzo.
A su vez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, remarcó que este tipo de actuaciones requieren amparo internacional, y que la ofensiva contra Irán carece de ese marco de legalidad porque Estados Unidos e Israel “están actuando unilateralmente”.
Sánchez calificó la intervención militar en Irán de “injustificada, peligrosa y fuera de la legalidad internacional”, no sin remarcar que esto no es incompatible con “estar contra un régimen odioso como es el régimen iraní”.
Para el analista Jorge Álvarez Fuentes, este tipo de posicionamientos responden a que los líderes mundiales acusan que “prácticamente y en el sentido estricto, ha sido pisoteado el derecho internacional”. En esa misma línea, cuestionó “cuáles serían los objetivos reales, si se van a satisfacer una vez alcanzados y, sobre todo, ¿qué pasará después?”.
“Me llama poderosamente la atención que la administración de Trump siga tropezando con los objetivos. Una cosa dice el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, que además representa mucho de la visión muy radical de los evangélicos en Estados Unidos, que tienen siempre una posición irreductible de apoyo a Israel, y luego ves al secretario de Estado, Marco Rubio, o al Comandante del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas tratando de explicar por qué están haciendo lo que están haciendo”, comentó.
“Cuando no se tienen objetivos claros, cuando no se tiene una estrategia de qué quieres conseguir, cómo lo vas a conseguir y (qué vas a hacer) una vez conseguidos estos objetivos, el país puede entrar en una situación de caos”.
El cálculo de Washington “por lo que podemos apreciar hoy en los hechos, no en los dichos, es que la respuesta de Irán estaba bien meditada y bien pensada y bien preparada”.

TERRORISMO, UNA ARISTA
En paralelo a la guerra, crece el temor de un incremento de ataques terroristas en diversas partes del mundo. Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 a celebrarse este verano en México, Estados Unidos y Canadá, la coordinación de seguridad ha sido extrema para las autoridades de los tres países.
El embajador en retiro Jorge Álvarez recordó que estos atentados son “una posibilidad que se está incrementando con el paso de las horas, porque en el trasfondo de este conflicto también hay un componente de posiciones extremas. Hay una posición extrema enEstados Unidos y en Israel contra un régimen como el de los ayatolás, que viene desde hace décadas”.
“Acordémonos que cuando triunfa la Revolución Islámica en Irán, uno de los primeros sucesos es la toma de la embajada de Estados Unidos, la captura de rehenes. Le costó la reelección a Jimmy Carter. Las posiciones, tanto de un lado como de otro, estánefectivamente muy polarizadas”, comentó.
En menos de 10 días de haber iniciado el conflicto, la ciudad de Nueva York reportó un ataque contra la residencia del alcalde Zohran Mamdani, donde sujetos lanzaron objetos explosivos, según autoridades estadounidenses, inspirados en el grupo terrorista ISIS (Estado Islámico de Siria e Irak, por sus siglas en inglés).
En la ciudad de Toronto, Canadá, la policía informó el martes 10 de marzo de disparos contra el consulado estadounidense a primera hora de la mañana, sin que se reportaran heridos. El siniestro se sumó a unos atentados contra dos sinagogas en la misma ciudad el fin de semana anterior.

Mientras tanto, disidentes kurdos, considerados terroristas por naciones como Irak, Siria y Turquía, podrían tener un peso y una participación específica en la guerra. Si bien oficiales de los grupos disidentes asentados en el norte de Irak sostienen que no están planteando un ataque transfronterizo contra Irán, han recalcado que se sumarían a una invasión terrestre si Estados Unidos lanzara una.
Rebaz Sharifi, un comandante militar del Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), dijo que será “un avance muy positivo” si Estados Unidos y sus aliados armaran a los grupos kurdos, pero también negó que hasta ahora hayan recibido ese tipo de apoyo.
Sharifi agregó que espera que en algún momento Trump “podría querer que las fuerzas peshmerga del Kurdistán Oriental participen en el conflicto durante una invasión terrestre” y que “si llega a ese punto, por nuestra parte, estaremos complacidos con ello”, de acuerdo con su testimonio recogido por Associated Press.
La posible implicación militar de los kurdos ha elevado las tensiones con otros grupos de oposición iraníes, en particular la facción encabezada por el hijo del antiguo sha, Reza Pahlavi, quien los ha acusado de ser separatistas que buscan desmembrar Irán.
No obstante, Sharifi añadió que el “objetivo final” de su grupo es la reunificación del Kurdistán, en referencia a las zonas kurdas que actualmente están divididas entre Irán, Irak, Turquía y Siria.
La Guerra en Irán evidencia actualmente los posicionamientos realizados por líderes mundiales durante la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada el pasado mes de febrero, donde se llamó a la creación de un nuevo orden global, al calificarque el actual impuesto tras el fin de la SegundaGuerra Mundial se ha quebrado.
En palabras de Jorge Álvarez Fuentes, estoresponde a que “ahora todas las condiciones que conocíamos de alianzas militares, de apoyos políticos,están en duda”.
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