Guerra en Oriente Medio sacude la economía global; energía, alimentos y comercio en riesgo
La guerra en Oriente Medio no solo ha encendido alarmas geopolíticas, también ha detonado una crisis económica de alto impacto global, con efectos particularmente severos en la región. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han provocado una conmoción profunda en tres ejes clave: energía, comercio y confianza empresarial.
De acuerdo con Jihad Azour, director del departamento de Oriente Medio y Asia Central del organismo, el bloqueo de esta ruta —considerada el punto de tránsito energético más crítico del mundo— está afectando tanto a productores de hidrocarburos como a países dependientes de insumos derivados, especialmente en el sector agrícola.
El impacto no es menor. Países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Baréin y Omán concentran más del 40 % de las exportaciones mundiales de azufre y cerca del 20 % del amoníaco y fertilizantes nitrogenados, lo que convierte a la región en un actor clave para la producción de alimentos a nivel global.

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El Pentágono enviará a unos cuatro mil 200 efectivos del Ejército a Oriente Medio en los próximos díasPor ello, el cierre del estrecho ya se refleja en un aumento en los costos de los alimentos, golpeando con mayor fuerza a las poblaciones más vulnerables en regiones como África, el sur de Asia y partes de Oriente Medio, donde el acceso a productos básicos depende en gran medida de estas cadenas de suministro.
En países en crisis como Yemen, Sudán, Siria, Somalia, Cisjordania y Gaza, la situación es aún más delicada: los alimentos representan hasta el 50 % de sus importaciones y más de la mitad de su población enfrenta inseguridad alimentaria, lo que agrava un panorama humanitario ya crítico.
Sin embargo, el golpe económico no es uniforme. El FMI subraya que el impacto es profundamente asimétrico. Mientras Omán apenas enfrentará una reducción de 0.5 puntos en su crecimiento, beneficiándose incluso del alza en los precios del petróleo, otros países enfrentan escenarios mucho más severos.
El caso más crítico es el de Catar, que sufriría una caída drástica de casi 15 puntos porcentuales en sus previsiones, con una contracción estimada de -8.6 % en 2026, debido a daños en infraestructura clave como la planta de Ras Laffan, responsable de 17 % del suministro mundial de gas natural licuado, además de la interrupción casi total de sus exportaciones.
En conjunto, el organismo prevé que cinco de los ocho principales exportadores de petróleo del Golfo Pérsico entren en recesión en 2026, reflejando la magnitud del choque económico.
Por otro lado, países importadores de energía como Egipto, Jordania, Líbano y Pakistán enfrentan riesgos adicionales, debido a su dependencia del gas israelí y de las remesas provenientes de trabajadores en naciones del Golfo, lo que incrementa su vulnerabilidad ante el conflicto.
El informe también advierte que los efectos ya se perciben en los mercados financieros: los diferenciales soberanos han aumentado más que en otras economías emergentes, y un incremento del 10 % en el precio del petróleo puede reducir el crecimiento económico en 0.5 puntos porcentuales, además de elevar la inflación en un punto y ampliar los déficits fiscales.
La onda expansiva alcanza incluso al Cáucaso y Asia Central, donde el crecimiento económico se desacelerará de 6.2 % en 2025 a 4.8 % en 2026, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el nuevo conflicto en Oriente Medio, con una inflación que se mantiene cerca del 8 %.
Ante este panorama, el FMI llama a los gobiernos a actuar con “agilidad disciplinada”, recomendando apoyos selectivos, temporales y sin recurrir a mayor endeudamiento, además de evitar el regreso a subsidios generalizados a los combustibles, que podrían agravar los desequilibrios fiscales.
El diagnóstico es claro: la guerra no solo redefine el mapa político, también está reconfigurando la estabilidad económica global, con efectos que ya se sienten desde los mercados energéticos hasta la mesa de millones de personas.