Array EL SIGLO DE TORREÓN/
Samantha tiene la vista puesta en la inmensa carpa magenta y amarilla que se impone frente a ella. Es una estructura gigantesca, de 17 mil metros cuadrados, que simula un castillo. La observa impresionada con la boca abierta y sus grandes ojos. Luego, deletrea una palabra: "T-i-h-a-n-y", imponente en la parte superior de la entrada del circo, hecho para una capacidad de 3 mil personas.
Es la primera vez que asiste a ver el espectáculo de este circo, creado por Franz Czeisler en Brasil en 1954 y que, por cuarta vez, se presenta en Torreón para ofrecer a los laguneros un show proporcional al tamaño de su carpa.
Dentro, ya para comenzar, las luces se apagan. El gran telón se abre y se ilumina. Aparecen unas manos grandes y una silueta de payaso. De ahí, arriba al escenario el clown Rodrigo García, uno de los miembros con mayor trayectoria dentro de Tihany. Desde el 2007 acompaña esta carpa y sabe lo que quiere el público.
Como lo hacía Charles Chaplin cien años atrás, Rodrigo busca las risas de los asistentes echando mano de recursos simples: sombreros, cartas de naipes, pelotitas, pañuelos. Hoy empieza así, con su mímica y pantomima, acompañada por los constantes aplausos del público.
La sorpresa por cada acto se repetirá a lo largo de la noche con todos los números artísticos que son parte de este espectáculo circense.
Las bailarinas, con sus vestuarios luminosos y coloridos, aparecen y desaparecen para recibir el siguiente show.
De pronto, oscuridad. Luego, una melodía en piano que descubre en el escenario la estatua de Jérôme Murat: solitaria, imponente y misteriosa. Se mueve una cabeza y después una silueta completamente blanca. "¡No puede ser!", se escucha entre el público, ante este mágico acto.
"¡Bienvenidos al mundo de la ilusión!", dice con las manos abiertas el ilusionista Romano García, y el show continúa.
LA MAGIA QUE SE CREA
Detrás de los llamativos vestuarios que se observan en los diferentes shows que aparecen en el escenario, están las manos de cinco mujeres que trabajan para cumplir las expectativas textiles de todo el evento.
Diariamente trabajan en bordar, colocar lentejuelas, canutillo, cambiar los retazos de las telas que empiezan a desgastarse, para sustituirlas por colores más vivos y cumplir así con la calidad del show.
Como ellas, otras 125 personas realizan labores dentro y fuera de escena para ejecutar exitosamente el espectáculo. El equipo une el talento de 25 nacionalidades, que juntas han recorrido el continente americano tres veces y arribado a otros países en Europa, Medio Oriente y África.
En México se ha presentado en ciudades como San Luis Potosí, Guadalajara, Toluca y Veracruz, dejando pasar años entre cada una de sus visitas.
Tuvieron que pasar cuatro años para que Tihany regresara con su espectáculo a Torreón. Previo a esta vez, el show se presentó en el 2022 con su famoso espectáculo AbraKadabra, y antes de esa ocasión, arribó a la ciudad en el 2004.
UN SHOW CON HISTORIA
Desde su creación, Tihany Spectacular se pensó para el disfrute de toda la familia. Su fundador, el húngaro Franz Czeisler, trabajó alimentando animales en un circo a sus 13 años. Ahí ya mostraba interés en el concepto circense, pero su atracción hacia él nació con los trucos de magia con los que su papá lo entretenía cuando era niño.
Tras varias peripecias y prácticas de ilusionismo, en 1953, junto a su esposa e hijo, compró una extensa carpa y montó su propio circo en Brasil.
Desde entonces, y hasta la fecha, conscientes del tiempo y recurso que invierten los espectadores, cada espectáculo de Tihany Spectacular está respaldado por el profesionalismo y la disciplina de todos los que hacen el show: desde los que llegan a instalar la carpa hasta los artistas que concluyen el show y esperan a que el telón baje.
Quienes no pudieron deslumbrarse con la magia de este viernes, tendrán la oportunidad los siguientes nueve días (16 funciones) para disfrutar del evento circense.

