Huachicol, la economía criminal que desangra a México: Marcelo Torres
El diputado federal del Partido Acción Nacional, Marcelo Torres Cofiño, lanzó una advertencia en cuanto a que el robo y contrabando de combustibles, conocido como huachicol, se ha consolidado como una de las economías criminales más grandes del país, con pérdidas que podrían oscilar entre 200 mil y 400 mil millones de pesos anuales.
“El huachicol no es sólo gasolina robada. Es dinero público que se pierde y termina financiando al crimen organizado”, subrayó el legislador.
Diversos análisis del sector energético y fiscal revelan que el fenómeno ha evolucionado más allá del robo de combustible en ductos de Pemex. Hoy incluye esquemas sofisticados como el contrabando de combustibles y el llamado huachicol fiscal, mediante el cual se importan hidrocarburos de manera irregular para evadir impuestos como el IEPS y el IVA.
El huachicol fiscal provoca pérdidas superiores a 9 mil millones de dólares anuales, es decir, más de 150 mil millones de pesos. En 2025, el robo y contrabando de combustibles generó un boquete de 123 mil millones de pesos en las finanzas públicas. Sumando robo a ductos, contrabando y evasión fiscal, el negocio ilegal podría mover entre 200 mil y 400 mil millones de pesos cada año.

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Para dimensionar la magnitud, indicó que 400 mil millones de pesos equivalen a casi todo el presupuesto anual del sector salud federal, y representan más del doble del presupuesto de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El problema no se limita al ámbito económico. Investigaciones internacionales han documentado que el robo de combustibles se ha convertido en una de las principales fuentes de financiamiento para grupos del crimen organizado. Esto ha detonado disputas violentas por el control de ductos, rutas de transporte y mercados clandestinos.
“Cuando el crimen controla combustibles, controla territorios. Y cuando controla territorios, lo que sigue es violencia”, advirtió Torres Cofiño.
El diputado enfatizó que el tamaño del negocio ilegal demuestra que no se trata de incidentes aislados, sino de una economía criminal consolidada que ha crecido durante años.
“Un negocio ilegal de cientos de miles de millones de pesos al año no puede existir sin redes de protección, sin complicidades y sin omisiones. Ese es el tamaño real del problema que enfrenta México”, afirmó.
Torres Cofiño sostuvo que para frenar este fenómeno es necesario atacar toda la cadena del negocio criminal. Entre las medidas urgentes planteó el monitoreo tecnológico permanente en ductos, el control estricto de combustibles en aduanas, la trazabilidad completa del combustible importado y el uso de inteligencia financiera para desmantelar redes de contrabando.
“El petróleo de los mexicanos no puede seguir financiando al crimen organizado. Combatir el huachicol no es un discurso, es una obligación del Estado mexicano”, concluyó.