Huertos pedagógicos: estrategias para crearlos en la escuela
Ser consciente del entorno no solo fomenta el respeto por el medio ambiente, los seres vivos y los ecosistemas, además mejora el desarrollo cognitivo y crea así hábitos sostenibles que garantizan el futuro del planeta.
Es así que los huertos pedagógicos destacan como “el mejor modelo de enseñanza que tienen niñas, niños y adolescentes para aprender sobre cuidado ambiental, la formación de hábitos alimenticios y nutricionales; conocer los tipos de semillas y la labor de las lombrices y las abejas en la naturaleza”, según la Secretaría del Bienestar.
Se convierten en espacios de aprendizaje práctico que marcan diferencia de por vida, pues además de “aprender a cultivar, cosechar, conservar, preparar los alimentos y comer frutas y verduras frescas, se adquieren conocimientos sobre los ecosistemas; se trabaja en equipo y se mejoran las relaciones escolares y con la comunidad”, agrega la dependencia.

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Laboratorios vivos
Para implementar un huerto pedagógico en el ambiente escolar basta con el uso de macetas, cajas de cultivo y, si se cuenta con el espacio adecuado, en el suelo. El personal docente puede tomar como referencia la guía metodológica “Cultivando aprendizajes en huertos escolares” de la Universidad Veracruzana o “El huerto escolar como recurso de enseñanza-aprendizaje de las asignaturas del currículo de educación básica” de Santo Domingo.