En toda organización —académica, cultural o política— operan fuerzas invisibles: afinidades, lealtades, compadrazgos, etcétera.
Con frecuencia el reconocimiento no corresponde al mérito, sino a esas redes que deciden quién permanece y quién queda fuera. Si a ese entramado se suma el peso histórico del patriarcado, el resultado es previsible: el talento de muchas mujeres se relega, cuando no se silencia.
La vida deMaríaMoliner es prueba de ello. Su historia, atravesada por la discreción y la constancia, contrasta con la magnitud de su obra: el Diccionario de uso del español, considerado por Gabriel García Márquez como “el más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana”. Además, el Nobel señaló que al ser dos veces más extenso que el de la Real Academia de la Lengua, era, a su juicio, más de dos veces mejor.
Hasta que empieza a brillar, de Andrés Neuman (Alfaguara, 2025), recupera la figura deMaríaMoliner a través de una prosa sencilla y amena. Más que una biografía exhaustiva, es un libro que busca devolver visibilidad a unamujer que trabajó con rigor en un entorno poco dispuesto a reconocerla, como ha ocurrido con tantas otras.
María Moliner nació en Paniza, Zaragoza, en 1900. Se formó en Filosofía y Letras, y en 1922 ingresó por oposición al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Desde ahí impulsó una labor decisiva: acercar los libros a la población mediante la apertura de más de doscientas bibliotecas rurales en España.
Su mayor hazaña, sin embargo, se produjo en silencio. Durante quince años, en plena dictadura franquista, escribió ella sola, en lamesa de su casa, un diccionario demás de ochentamil palabras, entre fichas de papel y una máquina portátil. Sin contar con apoyos institucionales construyó una obra monumental que la editorial Gredos publicó en dos tomos entre 1966 y 1967.
Madre de cuatro hijos, esposa, bibliotecaria y lexicógrafa, sostuvo una vida marcada por múltiples exigencias. Su trabajo no sólo fue riguroso, sino innovador: sus definiciones,más cercanas a la experiencia que a la norma, revelan una sensibilidad adelantada a su época.
En 1972 fue la primera candidata a la Real Academia Española. No resultó elegida. Su exclusión puso de manifiesto una cultura que aún no reconocía plenamente la autoridad intelectual de las mujeres.
MaríaMoliner no se proclamó feminista, pero su trayectoria esmuestra de una conciencia clara de su tiempo y de sus límites.
Trabajó casi cincuenta años y continuó corrigiendo su diccionario hasta que la enfermedad le arrebató la lucidez en la última etapa de su vida.
Falleció en 1981, con lamisma sobriedad con la que vivió. Pero su legado permanece a través de un diccionario que no sólo define palabras, sino que las ordena, explica y acerca a quienes las usan. En un tiempo donde el reconocimiento suele ser inmediato y efímero, la obra de esta gran estudiosa de nuestra lengua recuerda otra forma de trascendencia: la que se forja pacientemente, con inteligencia y fidelidad al trabajo bien hecho.
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